7.Gala

1287 Words
Esa mañana del viernes resultó ser maravillosa... desde mi perspectiva. Mi escritorio fue reubicado, lo que facilitó mi trabajo, ya que necesitaba entregar varios documentos al señor Jackson para su firma, pudiendo hacerlo de manera más rápida y eficiente. Llegué a las siete de la mañana para asistir a la fiesta de gala con Jackson. Tenía que completar todas mis tareas antes de las dos para poder arreglarme el cabello y prepararme, ya que, aunque era una invitada, también estaría ede cazeria. Para algunos, es un evento de etiqueta; para otros, una ocasión para hacer negocios. Aunque ya había planeado mi despido para dentro de tres semanas y dos días, sabía que no podía permitir que esa expectativa afectara mi imagen de empleada ejemplar. Mientras escribía rápidamente sin prestar atención a nadie, percibí cómo alguien colocaba un vaso a mi lado. Sonreí al tomar un sorbo al tomarlo, ya que ese jugo de fresa sería de gran ayuda. —No me esperaba que llegarías hoy. —El hecho de que vaya a disfrutar de la fiestas no implica que no sea trabajador responsable. Steven expresó con una sonrisa encantadora. —Supongo que también asistirás al evento de gala. —Sí, mis padres me han presionado para encontrar pareja allí o lo harán ellos mismos... ¿Te gustaría acompañarme como mi pareja en esta ocasión? —Tan ingenuo eres, no podré acompañarte, tengo muchos compromisos. —Trabajar —Sí, trabajar. —Creí que serías tú harias que te despidan. —No implica que mi eficacia disminuya. —Si consideras las cosas desde esa perspectiva, me da la impresión de que disfrutas sufriendo, te estás abrumando con tus responsabilidades laborales. —Yo también creo que me gusta sufrir. Nos divertimos riendo mutuamente al cruzar miradas. Steven se había convertido en uno de mis confidentes más cercanos en la empresa, junto con Mary. Siempre estaba ocupado yendo de un lugar a otro debido a que dirigía una empresa de telecomunicaciones. Tomó la decisión de invertir en la empresa del señor Jackson para apostar a su amigo, ya que era muy listo. Ese astuto zorro siempre sabía detectar oportunidades lucrativas. Aparte de compartir intereses como el senderismo y colaborar en refugios para perros, él y yo teníamos afinidades, aunque últimamente no podía dedicarle tiempo. En múltiples ocasiones salí con su círculo de amistades, quienes solían creer que éramos una pareja ideal debido a nuestra buena química, a pesar de que Steven nunca insinuó nada inapropiado; más bien, parecía valorar nuestra amistad. Al lanzar de repente una gran carpeta sobre mi escritorio, el Sr. Jackson cruzo sus brazos mirandome con una mirada gelida. —Dado que ha finalizado su jornada laboral, le agradecería que echara un vistazo a los documentos de propuestas recibidos ayer, ya que alguien los dejó olvidados en mi oficina. El tono de voz del señor Jackson denotaba claramente su irritación, probablemente a causa de ese fallo en el archivo. Generalmente, al recibir las propuestas, era mi responsabilidad revisarlas antes de que llegaran al escritorio del señor Jackson. Si consideraba que eran adecuadas, él las aprobaba sin dudarlo, ya que confiaba en mi criterio como filtro de las propuestas. —Inmediatamente lo haré, Sr. Jackson. Mientras finalizaba la redacción de las últimas frases del informe económico que necesitaba mandar, le di una respuesta. Después de enviar esos datos al señor Jackson, observé a través de las grandes ventanas de su despacho a Steven riendo en uno de los asientos para invitados, mientras el señor Jackson lucía visiblemente molesto. A pesar de la lejanía, era evidente que los dos hombres conversaban con naturalidad, aunque Steven daba la impresión de estar riéndose de algo. Después de repasar la carpeta con los documentos solicitados, logré separar las ideas positivas de las negativas, proporcionándole las más relevantes justo antes de que fuera a recoger el traje. —Señor, me encargaré de recoger su traje y organizar el vestuario para la semana que viene. —Por supuesto, adelante. —Después de eso, puedo retirarme para asearme. —¿Es necesario hacerlo? —Por supuesto, estaré acompañándolo, señor. —Entendido, ¿quiere que la recogerla? No se preocupe, me encargaré de anticiparme. Con una sonrisa dulce en mis labios, me despedí para evitar despertar sospechas. Pierre me acompañó a la tienda para que fuera más práctico mientras arreglaba el traje y lo colocaba cuidadosamente en la cama, protegido por su funda para evitar que se manchara. Se encargaba de recoger la ropa sucia para llevarla a la tintorería, preparaba sus trajes para la semana siguiente y organizaba los platos para las próximas dos semanas, enviando la lista a la señora Robison. —Acabo de finalizar justo a tiempo, tendré suficiente tiempo. Al llegar a mi edificio, pude peinarme el pelo, ya que al estar a la altura de mi cuello, resultaba sencillo de peinar. Lo único que conservaría de ese empleo tan agotador sería eso. El pelo corto resultaba más manejable en contraste con la melena larga que lucía al comienzo de mi empleo. De manera posterior, decidí maquillarme de forma un tanto dramatica con ojos ahumados. Tenía un rostro con la forma de un corazón y a pesar de que mis ojos eran oscuros, tenían una inclinación sutil que creaba la impresión de una mirada felina. Esa característica la heredé de mi madre. Después de finalizar, me puse un elegante vestido rosa en forma de sirena. Esa prenda se adaptaba perfectamente a mi figura, como si hubiera sido confeccionada a medida para mí. El jefe que tuve era un obsesionado del trabajo, pero sus obsequios eran maravillosos. Cuando nos invitaron a la gala, él ordenó personalmente la compra de ese vestido para mí. Empecé a redactar un mensaje en mi celular, pero no lo envié, reflexionando sobre todas las posibilidades de lo que sucedería esa noche. —Está bien, es hora de alistarme para marcharme. Llevaba un bolso diminuto y unos zapatos a juego mientras me dirigía a la celebración, llegando puntual a las siete y media. En ese lugar me topé con Steven, quien se desenvolvía con total naturalidad, pero al notar mi presencia, se acercó hacia mí con una amplia sonrisa. —¡Oh, vaya! Parece que esta noche tendré que tomarte prestado algo. —Dudo que puedas lograrlo. —Sé que Liam se enojaría mucho, pero si no actúo yo, alguien más lo hará. Estas realmente hermosas—murmuraba con sinceridad. —Agradezco mucho el cumplido—sonreia levemente. Empecé a buscar con la vista al señor Jackson cuando Steven me interrumpió. —Todavía no ha llegado, lo cual me resulta curioso, ya que suele ser de los primeros en llegar para poder irse antes. Estaba de acuerdo en eso, ya que era algo común en todas las celebraciones a las que asistíamos. Mantenía conversaciones y establecía vínculos con otros líderes del sector inmobiliario. Mi reputación como domadora de bestias era bien conocida entre aquellos que necesitaban llegar a Jackson. Mi destreza en mi labor era tal que se volvió imprescindible contactarme para lograr el objetivo. Además, se decía que solo yo lograba tranquilizar a Jackson cuando se enfadaba, algo que siempre creí que no era cierto. Después de transcurrir una hora sin avistar al señor Jackson, comenzaba a considerar la posibilidad de que no se presentara, lo cual parecía ser la opción más plausible. Para entretenerme, Liam me ofreció una copa de vino, escogiendo el más ligero al saber que no soy muy aficionado a las bebidas alcohólicas. —Dale una oportunidad y dime qué opinas. Asistí levemente con la cabeza tomando un poco de la copa. Mi corazón palpitaba levemente. ¿Acaso no vendría el senor Jackson? En el fondo quería verlo, una ligera necesidad de escucharlo me invadió.
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