Capitulo tres

2414 Words
Jessa Todavía no podía creer que estuviera viajando a las Vegas y en primera clase. Esto era un lujo que estaba segura que no podría permitirme en mucho tiempo así que lo disfrute al máximo, aunque todavía me resultaba extraño como Lucifer había logrado pagar todo el viaje. Solo entro en el aeropuerto y los empleados empezaron a seguir sus órdenes como si fuera su jefe, era una locura. Pero también me volvía más autoconsciente de lo que sucedía. Estaba al lado de un hombre que en realidad era un demonio, tenía un don sobrenatural muy peligroso. Y había hecho un trato con él. No había marcha atrás, sabia en lo que me había metido y de igual manera acepte hacer ese trato. Pero a pesar de todo no quería pensar en las consecuencias negativas, quería enfocarme en lo positivo como era que estaba en un avión en primera clase. Jamás había volado en primera clase y maldición era lo mejor, olvídate de los malos tratos de las azafatas, de la comida asquerosa y de los compañeros de asientos ruidosos y molestos. La primera clase era lo mejor, la comida parecía sacada de un restaurante de cinco estrellas y las azafatas se esmeraban haciendo su trabajo, incluso tenía en mi asiento una pequeña pared que podía levantar para no tener que soportar a mi compañero de asiento. Aunque Lucifer no era tan ruidoso como pensé al principio, solo era demandante en algunos casos, de resto, solo puedo decir que era el compañero más aburrido de viaje que alguna vez había tenido, estaba muy acostumbrada a Natalia y su forma ruidosa de ser. No podía creer como una persona podía llegar hacer tan silenciosa, era algo espeluznante. — ¿En qué hotel nos quedaremos?— pregunte una vez que nuestro avión había aterrizado y estábamos en el aeropuerto. —En uno que sea apropiado para el rey del inframundo— oh Dios ¿acabo de escuchar bien lo que dijo? No dije nada. Estaba en shock. Ni siquiera recuerdo cómo llegamos al hotel, todo paso como un eufemismo. El hotel no era nada más que un hotel grande de cinco estrellas en el centro de las Vegas, además era un hotel-casino con uno de los mejores casinos de la ciudad. Cuando entramos sucedió lo mismo que en el aeropuerto solo basto una palabra y una mirada de Lucifer para que todos hicieran lo que quería. —En que podemos ayudarle— pregunto la recepcionista mirándonos a los dos. —Tengo una reservación en una de las suite ejecutivas— dijo Lucifer mirando fijamente a la recepcionista que solo asistió con una brillante sonrisa. —Por supuesto. Aquí tienen sus llaves— dijo la recepcionista sin ni siquiera comprobar la reservación. Mire a Lucifer pero el solo tenía una sonrisa arrogante en el rostro. — ¿Esto no es un fraude?— pregunte mientras subíamos al elevador. Por suerte solo éramos nosotros dos no quería que alguien más nos escuchara. Lucifer se encogió de hombros como si no fuera la primera vez que había mentido para poder conseguir lo que quería y no dudaba que lo hubiera hecho antes. —Depende de cómo lo quieras ver. Para mi es obtener la mejor habitación— si claro. A pesar de que odiara sus métodos no puedo negar que ver la suite presidencial hizo que gran parte de mi desagrado se fuera. Gano bien en mi trabajo como maestra, pero pagar una habitación como esta sería imposible con mi salario, una sola noche debe ser un mes de trabajo. La suite o mejor dicho el gran departamento contaba con tres habitaciones, una de ellas era la principal que fue tomada por Lucifer, tenía una cocina gigante y una sala de estar con televisión incluida. Pero lo mejor de todo era el gran ventanal que daba una vista completa a la ciudad de las Vegas que ya se estaba preparando para esta noche. Era un sueño. La ciudad del pecado en todo su esplendor. Nunca pensé que llegaría a conocer esta ciudad, Natalia me animaba hacer un viaje con ella pero siempre la rechazaba. Creo que la razón es que soy lo contrario a lo que es la ciudad de las Vegas, soy introvertida, no me gusta que me observen y odio las apuestas. Pero el problema es que nunca le di una oportunidad. Me he centrado tanto en mi trabajo que he olvidado lo bueno que es viajar y simplemente disfrutar conociendo diferentes lugares. Pero ahora tenía esa oportunidad y no quería desaprovecharla, quería experimentar todo lo que pudiera, ya me había metido en un problema al tener que hacer un trato con un demonio y sabía que eso traería una consecuencia en mi vida. Lo que Lucifer me pidiera a cambio podría destrozarme. Así que de nada serviría que me quedara a laméntame por mi destino. Yo hice ese trato por una razón y creo que una de ella es que mi vida se ha convertido en una monotonía aburrida que casi es insoportable. Pensé que tener citas sería algo que me ayudaría a cambia el rumbo que estaba dando mi vida, después de todo tengo treinta años y quiero forma una familia. Pero al parecer solo atraigo a hombres idiotas que solo quieren pasar una noche de diversión conmigo. Quiero liberarme de mis problemas y unos cuantos días en una ciudad tan única como lo es las Vegas parece ser lo indicado. Viviré y disfrutare, quiero alejarme de mis prohibiciones diarias y vivir la experiencia máxima. Después de todo lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas. Busco en mi maleta hasta que encuentro uno de los vestidos que Lucifer me empaco, me da pena que solo hayan estado en mi armario llevando polvo, cuando los compre pensé que era un buen cambio y me servirían para poder salir con Natalia y en mis futuras citas. Pero solo se quedaron en mi armario, ni siquiera le quite la etiqueta algunos vestidos. Elijo un vestido de coctel n***o que me llega hasta el muslo. Es apretado en los lugares correctos haciendo resaltar mis curvas, tiene un ligero escote en la parte de los pechos que no es tan notorio al igual que la espalda descubierta. Lo acompaño con unos tacones de color rojo, son tacones altos de punta y por ultimo me maquillo, aunque como nunca me ha gustado mucho el maquillaje trato de que sea lo más natural posible. Dejo mi cabello azabache suelto arreglándolo con una rizadora para tener algunos rizos en mi cabello. Cuando veo mi reflejo en el espejo me sorprendo ya que luzco muy diferente, ninguno de mis colegas en el trabajo podría reconocerme vestida de esta manera, es como un cambio de ochenta grados. Es sexy, atrevido y deslumbrante. Y me encanta. Salgo de mi habitación y me dirigió a la sala de estar donde Lucifer se encuentra mirando la ventana donde la ciudad de las Vegas se ilumina en la luz de la noche. Cuando se voltea me sorprendo al verlo en un traje de tres piezas de color n***o, que resalta su ojos avellanas. Dicen que el diablo se viste de oveja y viendo a Lucifer sé que es totalmente cierto, es el hombre más impresionante que he visto, no solo por ser guapo sino por su porte y confianza solo cuando está en una habitación siento como se detiene y las personas le obedecen. Tiene una confianza que pocas veces he visto en un hombre y un cuerpo que sé que es esculpido en el infierno. —Wow y yo pensando que no te atreverías a usar alguno de esos vestidos— comenzó a caminar hacia mí, acercándose cada vez más hasta que estuvimos a una distancian tan cercana que nuestros pechos podían rozarse y eso por no hablar de las otras partes de mi cuerpo—Te ves impresionante, lo suficiente para hacer tentar a cualquier hombre o demonio. Joder, eso ultimo lo dijo con un ronroneo que hizo que mis piernas se debilitaran. Lucifer tenía algo que me atraía, era como si me envolviera en una niebla de lujuria pero sin siquiera tocarme. Nos dirigimos al casino hotel porque según Lucifer las apuestas eran la mejor manera de disfrutar de una noche en las Vegas, no soy fanática de las apuestas pero ya que no era mi dinero el que podía perderse estaba dispuesta a ir con Lucifer. Además quería hacer cosas nuevas que tal vez en casa nunca me atrevería hacer, me cohibía a diario de ciertos placeres y quería acabar con eso. El casino del hotel era extravagante esa era la mejor manera de describirlo. Las mesas de apuestas están llenas al igual que los tragamonedas, la mayoría de las personas visten trajes costosos y vestidos aún más caros es elegante y caro. Pero también el ambiente es de diversión todos se reúnen cuando alguien hace una apuesta grande y comienzan a animarlo. Lucifer nos lleva a una mesa de póker donde un empleado del casino nos da la bienvenida y comienza a explicarnos las reglas del juego. Me animo mirando como Lucifer comienza a hacer apuestas, y no hablo de apuestas pequeñas, todo lo contrario cada vez llegaba al límite haciendo que la atención de varias personas alrededor aumentara. Haciendo que se reunieran alrededor de nosotros para vernos. —Lo siento señor creo que ha perdido— mire sorprendida al crupier cuando dijo aquello, la cantidad era enorme. Pero al ver a Lucifer el parecía bastante tranquilo, sonrió arrogante y miro al crupier. Esta vez note algo diferente, sabía que cuando Lucifer miraba a alguien hacia que su comportamiento de este cambiara pero no me di cuenta como el color de sus ojos avellanas pasaban rápidamente a un rojo intenso. Había algo en esa mirada, era como si mostrara un mundo diferente, un lugar oscuro y perverso. —Creo que te has equivocado según mis cálculos he vuelto a ganar— dijo Lucifer mirando al crupier que solo asistió avergonzado. —Si tiene razón, ha vuelto a ganar, señor felicidades— muchos aplaudieron cuando escucharon las palabras del crupier, se acercaron y comenzaron a felicitar a Lucifer por su hazaña. Era emocionante porque solo Lucifer y yo sabíamos la verdad de lo que había sucedido. Después de eso salimos del hotel. Teníamos el dinero de las apuestas así que podíamos dirigirnos incluso al lugar más caro y pagarlo con facilidad. Nunca había tenido tanto dinero en mis manos y sobre todo nunca había tenido la oportunidad de derrochar de esta forma. — ¿A dónde iremos?— pregunte mirando a Lucifer quien sonrió. —Dijiste que tenías problemas para encontrar hombres así que vamos a un lugar donde podrás conocer a miles— estaba a punto de preguntar más hasta que note que un auto deportivo se estacionaba delante de nosotros de ella salió un hombre que le dio las llaves a Lucifer— Y la mejor manera de hacerlo es con estilo. — ¡Ese es el auto de otra persona!— chille cuando note que abrió la puerta del auto con la intensión de subirse en él. —Ahora es mío— dijo encogiéndose de hombros— Si supieras la manera en que el anterior dueño reunía el dinero para comprase estos juguetitos, no serias tan quisquillosa. Ahora súbete necesitamos comenzar la diversión. A regañadientes subí al auto. Pero lo que menos esperaba que Lucifer me llevara a un club nocturno, uno poco convencional. El lugar era algo que jamás había visto, no tengo mucha experiencia yendo a lugares como estos pero sí que fue una gran sorpresa. El lugar era oscuro con las únicas luces iluminando el lugar eran de color rojo, mujeres semi desnudas se paseaban con bandejas llenas de bebidas. Había escenarios con tubos donde hombres y mujeres bailaban de forma erótica y sin tapujos, la pista de baile estaba llena de personas bailando, los cuerpos sudorosos y animados se pegaban entre sí. —Bienvenida al lugar donde las más morbosas fantasías se vuelven realidad—dijo Lucifer guiándonos a una mesa. — ¿Qué lugar es este?— por como interactuaba con las personas y se movía por el lugar sabía que este club era conocido para él. —El placer en la tierra— una de las camareras nos trajo bebidas a pesar de no haber pedido nada. No perdí de vista la sonrisa y guiño que le dio a Lucifer a pesar de yo estar delante de ellos— Las personas vienen a este tipo de lugares para olvidarse de la monotonía de su vida y tener una aventura de una noche. —Yo no necesito una aventura de una noche— refunfuñe haciendo que una sonrisa coqueta saliera de sus labios. — ¿Dime Jessa cuando fue la última vez que tuviste sexo?— lo mire sorprendida por su pregunta. —Eso no es asunto tuyo—dije indignada. —Por la tensión en tu cuerpo puedo decir con facilidad que han pasado meses— toma un trago de su bebida— Necesitas aliviar esa tensión en tu cuerpo solo el sexo puede hacerlo. —Ya te dije que no necesito una aventura de una noche — ¿Estas segura? — Pregunta con su sonrisa arrogante— Porque la única manera en que puedes encontrar a un hombre es saliendo de la burbuja en la que estas metida. Me quede callada ya que no podía negar que tuviera razón en lo que decía. Sabía que la monotonía en la que vivía me hacía seguir cohibiéndome de disfrutar de la vida como quería hacerlo. —Deberías comenzar tomando tu trago y soltándote un poco— sugirió haciendo un ademan para llamar a otra camarera para pedir más tragos— Ve esto como una manera de disfrutar del placer de caer en la tentación. Comencé a pensar en mis opciones fácilmente podría salir del lugar y pedir un taxi que me dejara en el hotel. ¿Pero que ganaría con eso? Solo dormiría y mi día no sería tan diferente de lo que es en Nueva York. Pero tenía la oportunidad de quedarme y disfrutar por una vez en mi vida de una experiencia distinta. La segunda opción era la más tentadora y como te imaginaras fue la que tome. A pesar de las consecuencias quería una vez poder pensar en mí y disfrutar de los placeres que la vida nocturna podía brindarme.
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