(Pv Aras)
Fuimos al comedor hablando de lo que haríamos mañana en la junta mientras Lyonel le jalaba el cabello a Arisha entre risas.
—¿Quién es el más adorable?— le preguntaba—. ¡Eres tú!
—Es curioso que Arisha siempre decía que no iba a tener hijos— se burlaba Akarin—, y ahora su mocoso es lo más preciado para ella junto con Ryan.
—Pues date prisa y encárgate de Fiore para que tenga niños— le dije al chico, el cual infló sus mejillas molesto.
—¡Deja de molestar a mi bebé!— se quejó—. Mi pequeño solo es una chica por debajo pero en realidad es un niño adorable.
—Tú la hiciste vestir de chico así que no digas payasadas— le reclamó Aron.
—.....luego de ser violada sentía mucho asco por su propio cuerpo— susurró tristemente—, así que probé ponerle ropa de chico que la cubriera bien y cuando le creció el cabello le hice un corte más masculino—se detuvo en el pasillo—. Fue cuando por fin quiso verse y le gustó su nueva apariencia, jamás podría pedirle que me de hijos cuando ahora se siente un chico.
Nos vimos las caras y me sentí terrible por lo que dije.
—Lo sentimos— dijimos Aron y yo.
—No se preocupen, a mi me gusta pensar que solo necesitaban una pequeña ayuda para ser felices....— sonrió antes de mirar por el pasillo—. Una ayuda.....
—¿Qué pasa Akarin?—preguntó Aron.
—.....Los alcanzo luego— dijo antes de salir corriendo.
____
(Pv Akarin)
Una idea se cruzó por mi cabeza por un momento ¿Podría ser esa pequeña ayuda la que necesitaban las hermanas de Nico?
Habían perdido a su madre al igual que yo, podía comprender ese dolor y aunque no fuera su intención, Nico había dedicado su tiempo a Josei ya que legalmente era su padre y aunque quisiera a sus hermanas lo cierto es que no podía cuidar a las dos todo el tiempo.
Tomé aire y me detuve frente a la puerta del cuarto de las niñas, toqué sin esperar ninguna respuesta y solo escuché un ligero "¿Qué?".
—Voy a entrar— dije antes de abrir la puerta.
Las dos estaban tomadas de la mano con los ojos rojos de tanto llorar, cuando veían a Nico trataban de no mirarle pero con los demás simplemente se escondían bajo las sábanas.
—Hola niñas— las saludé antes de que se escondieran bajo la cobija—....vine para que vengan a comer.
—No tengo hambre— se escuchó la voz ahogada de Lyla.
—Yo tampoco— respondió Junit.
Me acerqué y con cuidado levanté las sábanas, ambas al darse cuenta se bajaron de la cama corriendo.
—¡Esperen! No les quiero hacer daño.—grité para calmarlas pero, en eso Junit se cayó al piso lastimándose la rodilla—. ¿Estás bien?
Al ver la sangre se puso a llorar fuertemente, eso me asustó y la tomé en mis brazos para calmarla.
—No llores nena, vamos con Nico para que te cure— le decía sobando su cabecita—. Vamos Lyla, llevemos a tu hermana a curar.
Ella asintió y me siguió de cerca, Junit seguía llorando y para mi sorpresa se aferró a mi camisa con fuerza, se veía tan indefensa que me partió el corazón. Bajamos con cuidado y llamé a Aron entre gritos, al ver a su hermana herida Nico corrió a buscar el botiquín mientras Junit seguía llorando.
—Solo te molestará un poquito— le dijo cuando se acercó con el alcohol.
—¡NO! ¡NO ME TOQUES! ¡TU NO ME QUIERES!— gritó entre llantos.
—J-Junit....¡Claro que te quiero eres mi hermanita!— el pobre Nico estaba apunto de llorar.
—No me quieres porque tienes a Josei— le dijo antes de esconder la cabeza en mi pecho—. Ya no nos quieres.
Lyla se fue corriendo hacia el jardín donde estaban los demás niños, pero en eso Arisha la siguió con Lyonel en brazos.
—Jun-Jun, tu hermano también te quiere— le decía—. ¿Crees que no está sufriendo por la muerte de tu mamá?—ella negó con la cabeza—. Claro que está sufriendo, se siente culpable y ahora no sabe qué hacer para cuidarlas—Nico se abrazó a sí mismo—, él está muy triste, no deberías decirle cosas tan feas—ella miró a su hermano pero luego volvió a abrazarme—. Vamos, deja que te cure.
No dijo nada, solo estiró la pierna aceptando la ayuda así que Nico comenzó a curarle con cariño y cantarle una cancioncita infantil, lo que hizo que se calmara un poquito hasta que le puso una curita rosa.
—¿Ves Junit? Te puse una de gatitos como a ti te gustan— dijo el chico tratando de sonreír—, y ya vas a ver cuando termine de arreglar tu cuarto, será rosa y te compraré muchos peluches de gatitos y una linda pijama y sábanas rosas.
Ella no dijo nada pero al menos ya no lloraba, lo que más me animó fue que no se alejó de mí e incluso parecía más tranquila....en eso una idea se cruzó por mi cabeza.
—¡Fiore, Fiona! ¡Vamos de paseo!— les llamé.
—¿Eh? ¿No vas a comer con nosotros?— preguntó Ace.
—No, voy a llevar a Jun-Jun de paseo— aseguré mientras mis bebés llegaban a mi lado—. ¡Vamos al centro comercial!
—¡Yupiii!— saltaron los dos.
Junit se quedó callada pero no hizo ninguna queja así que nos fuimos antes de que se arrepintiera. Salimos del Palacio y nos montamos en la limusina decididos a pasar el rato juntos.
—Jun-Jun ¿Te gustaría comer algo?— preguntó Fiore— Hay una heladería muy buena en el segundo piso ¡Hacen figuras de lo que quieras con los helados!
—¿Cuál es tu dulce favorito?— le preguntó Fiona—. A mi me gusta el chocolate blanco.
—..........fresa.
Realmente no era una niña muy habladora antes, pero creo que era más que nada por su timidez.
—Me alegra que no te enojaras por que saliéramos de paseo— le dije.
—........No quiero que Nico lloré más— dijo mirando su rodilla—. Si Nico llora me pondía muy triste...pero ese señor le dijo que no podía cuidanos.
—¿Señor?— pregunté extrañado—. ¿Te refieres al abogado que contrató Aron para pedir las custodias?— ella asintió—. ¿Qué les dijo?
—....Nico es escavo y no puede cuidanos— sollozó abrazándome—. Por eso si nos odia, no va a llorar cuando nos deje.
Así que por eso se comportaban así.
—Nico jamás las dejará solas— le decía Fiona—. No importa lo que digan, ustedes se quedarán con nosotros ¿verdad Fiore?—él asintió fuertemente.
—.....¿De verdad?...—sollozó—. Pero...Nos van a dejar en un ofanato...
La cargué una vez más y dejé que llorara un rato, cuando se calmó limpié su rostro con cuidado.
—Nadie las va a dejar en el orfanato, ustedes son parte de la familia— le aseguré—. Lyla y tú serán uno más de nosotros ¿me entiendes pequeña?
Me miró sorprendida antes de asentir, puede que fueran las palabras que necesitaba para entender que Nico nunca las abandonaría.
—Ahora vamos a que la pases bien— dije antes de salir de la limusina.
—......Señor Akarin ¿Por qué me tajo?— preguntó curiosa.
—Pensé que un cambio de aires te vendría bien— respondí mirando a Fiore y Fiona—. ¿Qué les parece si vamos a comprar ropa nueva?
—¡Si!
—Pues vamos ¡A comprar!— grité emocionado antes de mirar a Junit—. ¿Te gustaría un vestido nuevo o un accesorio?
—¿Me va a compar algo?— preguntó sorprendida.
—¡Claro! — respondí antes de entrar a una tienda de ropa de niños—. Veamos, Nico dijo que te gusta el rosa y los gatos.
____
—Daddy ¿Va a ayudarla como hizo con nosotros?— me preguntó Fiona mientras Fiore le mostraba unos peluches a la pequeña.
—Bueno, ella no está tan mal como cuando los encontré— aseguré—. Pero sentí que tenía que ayudarla.
—......Entonces deje que la ayude— me sonrió—. Daddy nos ayudó y nos dio motivos para vivir, ahora ella necesita una familia que la quiera.
—¡Jaja! no te pases con eso mi princesita— le dije sacudiendo su cabello—, solo hago esto como buen tío.
—Daddy es un buen tío— sonrió antes de abrazarme y le di un beso en la mejilla.
—¡Jooo! No es justo— bufó Fiore haciendo un puchero—. A mi no me ha dado un beso.
—Jeje ven aquí mi pequeño bebé— dije antes que saltara a mis brazos y besarlo.
Junit nos miró agarrando un peluche de gato rosa con un moño.
—¿Quieres un besito también?— le pregunté haciendo que se pusiera totalmente roja y negando con la cabeza—. Anda ven.
Miró el pequeño muñeco antes de acercarse a mí, la tomé en mis brazos y le di un besito en la mejilla, en eso Fiore y Fiona le dieron uno en cada lado haciendo que riera finalmente.
—Que lindos esos papis ¿verdad?
Una señora pasó cerca de nosotros mirándonos divertida, su amiga rió mientras llevaban un carrito pero se veían felices por nosotros
¿Papis?
No esperaba que alguien me dijera así, al menos no en un sentido más....natural.
—Vamos a comprar al gatito y vayamos por vestidos—le dije.
—¡Si! Gracias Señor Akarin.
—....Mejor llámame tío Akarin—sonreí al verla feliz.
____
Pasamos el resto de la tarde paseando por el centro comercial y Junit estaba más animada, incluso corrió a la heladería junto con Fiona.
—¡Mira! Puede hacer gatitos con bolas de fresa— le decía mirando los menús.
—¡Se ve taaaan bonito!— sonreía sin soltar su nuevo peluche—, tía Fiona ¿Podemos llevarle uno a Lyla?
—¡Claro! Llevémosle a Nico y a los demás.
—¡Si! ¡Oh!—revisó sus bolsillos sacando unas monedas—. Pero no tengo para todos.
Me enterneció ese gesto tan inocente que solo pude sacudir su cabello con una sonrisa.
—Compremos helados para todos.
Nos sentamos a comer mientras nos preparaban varias cajas para llevar, en eso un grupo se detuvo en el centro de la plaza a protestar.
—¡Fuera los extranjeros! ¡Fuera los extranjeros!
¿Serían esos los Tradicionalistas? me importa muy poco lo que piensen esos idiotas, estaban arruinando mi tarde así que me levanté y llamé a uno de los guardias.
—Disculpe ¿Podría sacarlos? Mi familia quiere disfrutar su comida en paz.
—.....Lo siento pero mientras no rompan nada no puedo sacarlos de aquí—dijo indiferente.
Comenzaron a gritar más fuerte asustando a la gente, Fiore y Fiona tomaron a Junit para protegerla lo que hizo que me enojara más al ver que uno de esos tipos corría hacia ellos.
—¡Esas ropas no son de esta tierra! ¡Son unos traidores por no respetar la cultura!
Cuando vi que Junit temblaba de miedo enfurecí y corrí hacia el mocoso.
—Tienes menos de tres segundos para disculparte por asustarlos— le reté aunque fuera más alto que yo.
—¿Qué has dicho marica?—me amenazó—. Esa ropa es una falta de respeto a la cultura de Oluwa ¡Son traidores a la...!
Antes de que pudiera decir algo le di un golpe en el estómago haciendo que cayera adolorido y el resto de idiotas me miraran antes de reclamar, simplemente tomé al chico y lo arrastré hasta ellos.
—Hay costumbres que es mejor olvidar— les susurré—. Ustedes creen que lo saben todo, pero solo molestan a los demás—me detuve frente al grupo—. Así que se los diré de manera que lo entiendan: Los vuelvo a pillar y les romperé las piernas de manera que ningún médico tradicional pueda curarles.
Todos corrieron asustados y algunos guardias se acercaron a mí diciendo que estaban en su derecho a protestar.
—Si quieren protestar, que lo hagan con un motivo real— gruñí.
—Ya pero solo estaban haciendo ruido— dijo uno—, y solo quieren que la Familia Real deje de querer cambiar tantas costumbres.
—Mmmm ¿Y no han pensado que si la Familia Real no cambiara esas costumbres, sus hijas no tendrían derecho a trabajar o vestirse como quisieran?— les pregunté molesto—. ¿O que si no fuera por el apoyo de extranjeros ustedes no tendrían trabajo? Porque este centro comercial se hizo con inversión extranjera al igual que el tranvía o los paneles solares— todos se miraron sorprendidos—. De hecho las vacunas y tratamientos médicos son gracias a que el Ministro de Salud convenció a varios países de invertir aquí, es decir que si no fuera por toooodo eso ustedes estarían sin trabajo, sus familias no tendrían medicinas y seguramente sus hijos serían vendidos como juguetes sexuales ¡¿Qué curioso verdad?!
Retrocedieron asustados y me alejé de ellos llegando con Fiona que estaba esperando con los helados.
—Jun-Jun se asustó tanto que se mojó— me explicó—. Fiore fue a ponerle ropa limpia.
—....Pobrecita— me lamenté al darme cuenta que fui muy agresivo frente a ella.
Cuando volvieron, Junit llevaba un vestidito rosa con holanes que le quedaba muy lindo.
—Lo siento— se disculpó.
—Tranquila, vamos a casa— dije ayudando a cargar todo—. ¿Te pasa eso cuando te asustas?
—.....Si— respondió caminando detrás de mí—. Si me asusto mojo la cama y la gente que me grita me da miedo....y los payasos también.
—A mi también me dan miedo los payasos— le dije mientras salíamos del centro comercial—, y los títeres y los monstruos.
—¿Eh? ¿Los adultos también se asustan?— preguntó.
—Claro, los adultos nos asustamos incluso más— le decía—. Pero a diferencia de los niños, no podemos llorar y muchas veces ni pedir ayuda, por eso debemos ser fuertes y enfrentar nuestros miedos por más asustados que estemos.
Pusimos las bolsas de ropa en el maletero y acomodamos el helado junto a nosotros, la pequeña se sentó a mi lado mientras Fiore cerraba la puerta y Fiona miraba por la ventana.
—¿Y ese señor de antes también te dio miedo?
—Un poco la verdad— respondí sinceramente—. Pero no podía dejar que te asustara más, no suelo usar la violencia pero si alguien se atreve a lastimar a mi familia no dudaré en darle su merecido.
Ella me miró emocionada antes de sentarse en mis piernas.
—Tío Akarin, ¿Me enseñas a ser valiente? Ya no quiero mojar la cama ni mis baguitas— dijo seriamente.
—Claro que sí, serás la más valiente de todas las niñas— le prometí antes de abrazarla.
Nunca pensé que iba a cuidar de una niña, pero no iba a dejar a Junit sola....la verdad es que quería cuidarla como si fuera mi hija.
____
(Pv Arisha)
Llegué hasta el jardín donde Anelis y Shyna trataban de animar a Lyla mientras Josei hacía caras a los gemelos para hacerlos reír.
—Lyla, no te preocupes— le decía Anelis—. Tu mami está en el cielo y ahora va a cuidarte.
—......Déjame—se dio la vuelta dándole la espalda a Anelis.
—Niñas, vayan a jugar un rato con Josei— les dije.
Ambas me miraron preocupadas pero se fueron a jugar con los niños y me senté junto a Lyla que me ignoró, hasta que Lyonel comenzó a llorar.
—Creo que necesita un cambio— dije para mí misma antes de mirarla—. ¿Quieres ayudarme?
—...........ok— susurró antes de volver al Palacio.
Fuimos a buscar la pañalera y se sentó a mirar a Lyonel mientras le cambiaba el pañal.
—Es muy lindo ¿cierto?—le pregunté tratando de darle conversación.
Se encogió de hombros, sería un reto que dejara esa actitud pero la entendía, al fin y al cabo, su madre había muerto y algunas personas le echaban la culpa por no tener cuidado, claro como si ella hubiera querido morir dejando a sus hijas solas. Lyonel extendió su manita hacia ella entre risas y para mi sorpresa la tomó con cuidado.
—¡Baaaaiii!— exclamó mi pequeño.
—Se nota que le agradas— le dije haciendo que me mirara extrañada.
—¿Aunque no sea de la realeza? —me preguntó.
—¿Mn? ¿Qué tiene que ver?
—....En la escuela dijeron que la gente de la realeza no quiere a la gente— respondió mirando a Lyonel—. Nico ya es de la realeza, por eso no nos quiere.
—Nico si las quiere, Lyla—le aseguré—. Él también la está pasando mal por lo que pasó con tu madre—ella desvió la mirada molesta—. Además ¿A ti te parezco una princesa normal?
Me miró unos segundos antes de negar con la cabeza.
—No—respondió—. Pero la realeza no hace nada por la gente común.
Me parece que les están lavando el cerebro a los niños en la escuela, pero no iba a decir nada, Lyonel comenzó a patear molesto tratando de darse la vuelta por lo que lo sostuve con cuidado mirando a la pequeña.
—Lyla, sé que estás triste— desvió la mirada—. Yo estaba igual cuando mataron a mi madre—se sorprendió con esas palabras—. Fue porque me negué a casarme con un hombre, un día mientras estábamos en la Zona Central nos atacó uno de sus sirvientes y mi madre se interpuso.....no pude hacer nada para salvarla—se le humedecieron los ojos pero trató de no llorar—. No te digo esto para hacerte sentir mal— aseguré—. Solo quiero que sepas que soy una persona como tú y que todos te queremos aquí— Lyonel volvió a extender su mano hacia ella—. Nico quiere que ustedes sean felices y tengan una vida normal, jamás las llevaría a un orfanato para abandonarla.
—.....pero ya no...no nos puede cuidar— susurró llorando—. Le dijeron que como era esclavo solo podía ser padre de Josei...Aunque él quisiera no podemos estar juntos.
—Bueno, entonces te quedarás conmigo hasta que podamos adoptarte.
No sé de dónde salieron esas palabras pero cuando las dije estaba segura que no iba a dejar que nadie lastimara a Lyla y seguramente Akarin estaba pensando lo mismo respecto a Junit, son de esos raros momentos en los que teníamos esa extraña conexión de hermanos.
—¡Ya sé! Vamos a jugar con pintura— dije saltando de la silla y tomándole la mano.
—¿Eh?
____
Regresamos al jardín y busqué unos botes de pintura, Anelis y los demás se acercaron curiosos mientras llenaba unos globos y preparaba un enorme lienzo.
—¡Ahora niños! Les voy a enseñar cómo funciona el arte contemporáneo.
—¿Coteraneo?— preguntó Josei.
—Así es, la idea es tomar pintura y liberar tus emociones —expliqué mientras Lyonel mordía mi coleta luego de que lo amarrara a mi espalda— El truco está en decir que ese desastre es arte.
Lancé un globo de pintura y al chocar contra el lienzo explotó dejando una enorme mancha azul.
—¡Ohhhh!— exclamaron todos.
—¿Quieres ayudarme Lyla?— pregunté entregándole un globo.
Parecía un poco nerviosa pero lo tomó antes de mirar el lienzo, dudó por unos momentos pero lo lanzó creando una mancha roja en el lienzo.
—¡Hurraaaaa! ¡Bien hecho Lyla! —gritó Shyna emocionada.
—¡Se ve genial!— exclamó Anelis.
—Ya pudiste expresar algo— dijo Josei.
—¡Jajaaaa!— gritó Lyonel saltando en mi espalda.
—¿Lo ves? Cuando dejas que tus sentimientos salgan es más agradable— le dije—. Puede que seamos de la Realeza, pero nunca fui una pobre niña indefensa— tomé otro globo sonriendo—. Cuando eres sincera encuentras amigos sinceros, así que esta es tu familia.
Lancé el globo haciendo otra mancha en el lienzo, pero logré hacer que una pequeña sonrisa se asomara por el rostro de la pequeña.
—¡ARISHA!
Mamá Lúa llegó corriendo hecha una furia antes de darme un golpe en la cabeza con un bastón que Aron le dio por que según últimamente le costaba caminar, aunque yo creo que fue porque necesitaba un arma nueva para atacarnos.
—¡¿CÓMO SE LE OCURRE PONERSE A LANZAR PINTURA EN EL JARDÍN?!— me regañó haciendo que todos se escondieran detrás de mí.
—Tranquila Mamá Lúa, yo limpiaré todo— me disculpé tratando de fingir molestia pero con Lyonel riendo a carcajadas era casi imposible.
—Mamá Lúa—Lyla se acercó hasta quedar frente a la anciana—. La tía Ari solo quería ayudarme, yo limpio todo.
Me sorprendí al escucharla hablar así, no pude evitar sonreír por su inocencia.
—No te preocupes Lyla, de todas maneras me toca limpiar el desastre— le expliqué—. Además ¡Si a cambio de hacer travesuras puedo divertirme no me molesta! Eso solo se aplica a mi porque según el médico soy mentalmente inestable—miré a los demás niños—. Ya saben niños no sigan mi ejemplo, soy una mala influencia.
—¿Ifuencia?— preguntó Anelis
—¿Eso no era una enfermedad? —preguntó Shyna.
—¡Jajajajaja! Si, soy una terrible enfermedad y ahora los voy a contagiar— dije con voz amenazante haciendo que todos corrieran gritando y riendo.
Lyla se detuvo para tomar las manos de los gemelos y correr con ellos, sin duda una muestra de lo buena hermana que era.
—¡Baaaaa!— gritó mi pequeño.
—Ya sé, tal vez no sea mala idea— le respondí.
—Lyonel todavía no habla— me recordó mamá Lúa.
—Jiji que no hable una lengua común no significa que no lo entienda.
Era hora de proteger a los más pequeños y sin duda iba a tomar la responsabilidad de todo eso. En cuanto a las palabras de Lyla de lo que dijeron en la escuela....creo que debo hablar con Luna sobre posibles malas influencias.
____
(Pv Marcos)
Cuando fui a buscar a los niños, todos corrían entre risas huyendo de Arisha incluyendo a Lyla, parece que de alguna forma pudo ayudarla a recuperarse y eso era un alivio.
—No vas a creerlo pero Akarin dijo que Junit está mucho mejor.
Aras se colocó junto a mi sosteniendo su celular con una sonrisa.
—Si te creería— señalé a Lyla cargando a Corrin mientras Robin trataba de subirse a su espalda—. Creo que los mellizos decidieron salvar la situación.
—Eso parece— dijo divertido antes de abrazarme—. Marcos, no voy a guardar secretos contigo—me miró seriamente—. Hay gente que quiere crear una guerra interna por no estar de acuerdo con nuestro mandato.
La verdad es que había notado algo extraño en la ciudad últimamente como si la gente tuviera miedo de hablar y algunas personas repartían volantes en contra de la familia Real.
—Entonces no se trata de locos sin motivos.
—No— explicó mientras se recostaba en un pilar—. Se hacen llamar los Tradicionalistas, un grupo que quiere volver a las tradiciones retrógradas incluso antes que las del viejo, eso incluye cerrar el país a los extranjeros.
Sentí un escalofrío recorrer mi espalda ¿Volver a la época de esclavitud total? ¡Era una locura! La sola idea de dejar que los hijos fueran vendidos como esclavos sin siquiera dejarlos decidir o violarlos hasta que pierden la voluntad de vivir me daban ganas de vomitar.
—Claro que sólo dicen las cosas que les conviene— me explicó—. En caso de que nosotros caigamos revelarán sus verdaderas intenciones, es decir que todos sus seguidores serán vendidos como esclavos bajo engaños y Oluwa volverá a aislarse del mundo sin posibilidad de pedir ayuda—colocó su mano sobre mi cabello—. Pero no te preocupes, mañana vamos a enfrentar a esos bastardos como se debe; se acabó ser amable con esos ancianos así que aplicaremos la vieja treta del viejo.
—Qué irónico—dije bajando la cabeza—. Para salvar el país deben actuar como el hombre que odiaba a los extranjeros y liberó a los esclavos por conveniencia.
—Jamás pensé que la situación nos llevaría a eso, pero si así erradicamos a todos los que osen destruir Oluwa o a mi familia seremos los tiranos más peligrosos del país—aseguró antes de levantar mi rostro—. Voy a protegerte Marcos, no dejaré que nadie te lastime.
Sentí que mi rostro se coloreaba al máximo con sus palabras, pese al miedo que sentía no podía evitar calmarme sabiendo que Aras estaría ahí cuando lo necesitara, lo abracé fuertemente tratando de calmar mis nervios.
—Yo también voy a protegerte— aseguré—. No importa lo que digan esos bastardos, vamos a luchar para proteger este país, a nuestra familia y a nuestra hija.
Me miró divertido antes de darme un beso.
—Así es, vamos a proteger nuestro hogar— sonrió—. Te aseguro que este país no se va a hundir, le daremos una tierra maravillosa a nuestra hija y cuando crezca podrá tener su propio harem.
......¿Harem?
Una imagen de Anelis adulta rodeada de tipos musculosos y aceitados que la miraban como si fuera una deidad apareció en mi cabeza.
—¡NOOOOOOOO! ¡Mi hija no va a tener nada de eso!— exclamé.
—Venga Marcos, es mejor que sea la dominante que la sometida— se burló Aras—. ¿Por qué crees que la estoy dejando con Luna?
Otra imagen de Anelis controlando a un hombre y otra siendo sometida por otro aparecieron en mi cabeza.....definitivamente prefiero que tenga el control de la relación.
—Creo que debo dejar de pasar tiempo con Aron—medité—. Me está afectando la cabeza.
—¡Jajajajajajajajaja! No sé que estás pensando pero te veías adorable imaginando cosas— se burló el muy desgraciado.
—Payaso.
—¿Ah sí? Pues este payaso te tiene una sorpresa muy morbosa para ti en cuanto estemos a solas— dijo antes de besarme—. Necesito tener energías para mañana enfrentarme a horribles y asquerosos monstruos.
—¿Monstruos?
Saltamos del susto cuando escuchamos la voz de Anelis, cuando vimos a todos los niños entrar por el pasillo seguidos de Arisha y mamá Lúa.
—¿Papá Aras va a combatir monstruos?— preguntó curiosa.
—Algo así, cariño— respondió—. Tus tíos y yo vamos a combatir a unos malvados para proteger a la familia.
—¿Puedo ayudarte papá Aras?— preguntó decidida—. También quiero poteger a mi familia de los monstruos.
Era tan linda que sentí que me derretía, pese a todo lo que había pasado el año anterior seguía siendo mi ángel de salvación.
—Bueno, podrías darme un abrazo muy fuerte de esos que tanto me gustan y un besito— dijo agachándose para quedar casi a su altura.
Ella sonrió y se lanzó a sus brazos antes de darle un beso en la mejilla, ambos eran muy adorables a su manera.
—¡Tío yo también te doy un beso!— gritó Shyna antes de lanzarse a la espalda de Aras.
—¡Yo también!— gritó Josei imitando a su prima.
—¡Bazooooo!—gritaron los gemelos tratando de trepar.
—¿Puedo yo también?— preguntó Lyla.
—Ya no preguntes y sólo ven— gruñó Aras tratando de acomodar a los gemelos en sus brazos.
Ella sonrió y corrió colocándose junto a Shyna.
—¡Jaja! Un árbol de niños.
Akarin llegó cargando a Junit.
—Corre Junit, juega con tu tito Aras— le dijo dejándola en el piso.
—Sostén a Lacito tito— le entregó un peluche rosa con forma de gato antes de salir corriendo.
—Oigan....tampoco soy tan fuerte— gemía adolorido pero tratando de que ninguno se cayera.
—Espera que falta otro— le dijo Arisha dejando a Lyonel sobre los hombros de Aras.
—¡Idiota se puede caer!— exclamó asustado.
Fue demasiado gracioso verlo rodeado de niños, no pude evitar tomarle una foto pensando en lo tierno que se veía.
Estaba feliz y sobretodo decidido, este era mi hogar y lo protegería, a mis amigos, mi familia y a todos.
Haré hasta lo imposible para que Oluwa sea maravilloso.