➹Samara Carlsen➷ Al llegar, levanto la mano para tocar, pero, no he tocado la puerta cuando esta se abre de prisa. Una Morgan sonriente me recibe, sin darme tiempo se abalanza sobre mí solo para susurrarme al oído: —No te imaginas de lo que me enteré… Le sonrío, intentando que su alegría efusiva me contagie, ella toma mi brazo y aunque me hala, no llega lejos. —¿Pasa algo? Por Dios y todas las velas, esa pregunta es una tortura, me gustaría decir que no ocurre nada, o al menos nada malo, pero todo el problema está ahí y seguirá ahí hasta que haga algo. Ante mi mutismo, ella mira detrás de mí y sus ojos se expanden obligados por la sorpresa, vuelve a verme esta vez con duda. —¿Dejaste al tirano? Mi mirada vidriosa le da la respuesta a su pregunta. Y no es que llore precisamente por

