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La asistente virgen y el jefe

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Blurb

Una noche antes de una entrevista de trabajo, Ava decide irse de fiesta. Sin embargo, el alcohol hace efecto en ella lo que provoca que no se pueda mantener de pie, un hombre la ayuda y la lleva a su propio departamento. Ella despierta al día siguiente abrumada y encontrándose en un lugar que no era su vivienda. Cuando conoce a su salvador le da las gracias y se marcha, no sin antes confirmar que entre ellos no pasó nada. Al llegar a su cita le informan que el mismísimo propietario de la empresa la va a entrevistar. Sus nervios crecen cuando ingresa a la oficina asignada y se da cuenta que el dueño de Empresas Wood, es el mismo hombre que la salvó. Maximiliano la contrata como su nueva asistente y después de un par de acercamientos entre ellos, finalmente la pasión se desata, sin embargo, ella le confiesa que es virgen, algo que él no se imaginaba, pero esto lo atrae aun más ¿ quieres conocer lo que sucederá? Te invito a leer esta historia.

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Capítulo I
Narra Ava.   La música era demasiado fuerte para mis oídos, la visibilidad era poca, solo las luces del club iluminaban brevemente el lugar, la gente bailaba y otras simplemente la pasaban bien con sus amigos en las mesas previamente reservadas. Amelia, sostenía mi mano, me convenció de que viniera con ella a divertirme un poco, pero no estaba muy segura de estar aquí simplemente por dos razones: la primera, porque este tipo de ambiente no era  mi estilo y la segunda,  tengo una entrevista de trabajo por la mañana y no quería desvelarme, era importante para mí obtener el trabajo como Asistente en Empresas Wood, a pesar de los rumores que existían sobre el propietario había sido la única compañía que me había llamado para una entrevista. Ambas llegamos a la mesa donde nos esperaban Fátima y su novio Richard, al parecer ya habían pedido algunos tragos. Nos sentamos, colocamos nuestros bolsos en el asiento y tomamos el primer trago, Amelia y Fátima me seguían insistiendo que tomara más, no quería hacerlo, pero lo hice para que me dejaran de fastidiar. Nunca me ha gustado beber, pero esta noche estaba haciendo todo lo contrario.   —Vamos Ava, no seas amargada, toma otro y vamos a bailar. Quizás te encuentres algún hombre con quién pasar la noche y puedas perder tu virginidad—me dijo Amelia con un tono divertido.  Por mi parte no compartía su mismo pensamiento. Siempre me concentre en mis estudios, aproveche al máximo mi beca universitaria y todo mi tiempo y energía lo centre en ello. Tener una  vida s****l no me importaba en ese momento. No podía darme el lujo de ir de fiestas y tener citas con los chicos de la facultad, no tengo familia, según se, mi madre falleció y mi padre es un drogadicto, no lo he visto desde hace un par de años. He crecido con familias temporales, y desde que cumplí la mayoría de edad ya no dependía del Estado, debía arreglármelas yo sola. Conseguí dos trabajos de medio tiempo y así pude rentar un pequeño departamento. No era el mejor pero tenia un techo sobre mi cabeza. Gracias a mis calificaciones  pude conseguir una beca y así puede hace dos meses graduarme de la universidad en Negocios Internacionales. Pero como toda persona recién graduada era difícil conseguir un trabajo permanente de tiempo completo y lo único disponible era un puesto en Empresas Wood. Necesitaba el trabajo antes que las facturas siguieran acumulándose. Como toda mujer anhelaba algún día encontrar a mi príncipe azul, un hombre que me amará con locura,  que estuviera dispuesto aceptarme tal como yo era: una mujer sin familia y sin nada que  ofrecer. Pero creer en algo así era poco realista.   —Brindemos por Ava, esperemos que consiga el puesto de trabajo mañana—mencionó Fátima levantando su copa, Amelia y Richard hicieron lo mismo—. ¡Ahora vamos a bailar y pasarla bien!—dijo animada, tomó mi mano para llevarme a la pista de baile, dónde comenzamos a bailar, decidí divertirse un poco y dejarme llevar por la música. Sin embargo, poco a poco mis amigos se alejaron, Amelia bailó con un chico que recién estaba conociendo y Fátima y Richard estaban en sus propios asuntos. Estuve a punto de irme a sentar, pero comenzaba a sentirme mareada, todo parecía darme vuelta. Sentí mi cuerpo liviano, comencé a ver los rostros de las personas y las cosas distorsionadas. Camine torpemente hacia la barra para tratar de alejarme de todos, pero sentí el estómago revuelto, quería llegar al baño pero no pude hacerlo, el vomito salió de mi boca sin poderlo detener, salpicó los zapatos de un hombre quien precisamente se había acercado a la barra a pedir unos tragos, no esperaba protagonizar  una escena como esta. Él se alejó levemente por impulso, por suerte, el suelo fue el que se llevó el mayor parte del líquido estomacal, salvando así los zapatos del hombre.   —¡Oh disculpa, no quise vomitar sobre ti!—me disculpe apenada, pero todavía estaba mareada, mi visión en ese momento no era muy buena, más cuando las luces eran oscuras sin poder ver a la persona frente a mi. Quise avanzar, pero sentí mi pie chocar con algo, estuve a punto de caerme, pero casi de inmediato sentí como alguien  me tomó del brazo, para ayudarme a mantener el equilibrio. —Te tengo—me dijo una  voz varonil y ronca—. No te preocupes por mis zapatos, está sanos y salvos—bromeo amablemente—.Creo que necesitas descansar ¿Quieres que te lleve a casa?—interrogó. Era el mismo hombre quien casi le arruino los zapatos.   No era de las mujeres   que aceptaba invitaciones de extraños, pero di un vistazo rápido y no vi a Amelia, ni a Fátima en ningún lado aunque con mi actual visión no podía distinguir a nadie. Pero me imagine lo que mis amigas estaban asiendo en esos momentos, y no era precisamente bailar, así que decidí aceptar el ofrecimiento de aquel extraño. Ambos salimos del club, no sin antes pasar por mi bolso en la mesa donde estaba con mis amigos, como me imagine ellos no  estaban allí. Este desconocido en todo momento me ayudó a caminar por la oscuridad hasta llegar a su auto. Al ingresar pude observar que era un muy lujoso y olía exquisitamente a limpio y nuevo. Él amablemente me ayudó a acomodar el cinturón de seguridad y cerró la puerta para el dar la vuelta para conducir. Sentía la vista cansada, solo pudo escuchar levemente la voz de mi acompañante que me decía algo, pero no pude evitar cerrar mis ojos en ese momento.   ****   Abrí los ojos lentamente, me dolía la cabeza, cuando establecí la vista me di cuenta que no estaba en mi departamento. Era un lugar muy elegante, con ventanales hermosos y finos acabados el piso era de madera de buena calidad y los muebles muy modernos y costosos ¿ dónde rayos estoy? ¿ cómo llegue aquí? Me pregunte mentalmente fue cuando recordé algunos fragmentos de los sucesos de la noche anterior, me sentí apenada por el hecho de haber estado así. Se levante de la cama, me di cuenta que llevaba puesto  una camiseta blanca de hombre, y mi ropa interior. En ese momento me asuste ¿pase la noche con un tipo que ni siquiera conocía? Antes de entrar totalmente en pánico, mi vista se dirigió hacia una de las sillas dentro de la habitación, mi vestido estaba doblado junto a este estaba mi bolso y en el suelo mis tacones.  Me acerque y olí la prenda, estaba limpio recién lavado ¿ pero que rayos paso? Como pude me quite la camiseta y me puse mi vestido, luego mis tacones y tome mi bolso. Poco después salí de la habitación con cautela, lo menos que quería era encontrarme con la persona que me había traído hasta aquí.  Camine por el pasillo hasta llegar a la sala de estar la cual era  hermosa, la  decoración era  bella, tenia ventanas enormes,  me acerque y  desde ahí se podía observar  de la ciudad, observe a mi alrededor y no pude encontrar algún retrato familiar, para identificar a hombre que me había  traído aquí, solamente habían  algunas pinturas. Eso me pareció extraño, no podía recordar el rostro de mi acompañante, solo su voz, así que todo era un misterio para mi.  Saque mi celular de mi bolso y vi la hora. Ya era muy tarde a penas tenia tiempo de llegar a mi departamento y cambiarme para la entrevista.   —Veo que ya te levante ¿que tal dormiste?—dijo la misma voz ronca que había escuchado anoche.   Me voltee lentamente, mi corazón latía mas rápido de lo normal. Me sentía avergonzada por mi comportamiento de anoche y mas aun haber posiblemente perdido mi virginidad con un  desconocido. Posé mis ojos en él, era un hombre realmente impresiónate, sus ojos era claros, un tono miel, cabello corto castaño, cuerpo fornido, alto, era realmente un dios griego.   —Yo..—dije torpemente —. Lo siento por mi comportamiento, no estoy acostumbrada a  emborracharme. No mi fue mi intención arruinar tus zapatos. Gracias por lavar mi ropa, no tenias que hacerlo—pronuncié de manera rápida que ni siquiera tome aire. Él simplemente sonrió. —No te disculpes, a todos nos puede suceder. En cuanto a mis zapatos, ellos están bien, no te guardan rencor—respondió en un tono divertido—. Lo de tu vestido, tenia algo de vomito y decidí quitártelo y vestirte con una de mis camisas—agregó. En ese momento no pude evitar imaginarme sus manos por todo mi  cuerpo desvistiéndome ¿pero en que rayos estaba pensado? Este tipo me había visto en ropa interior. Me  puse como tomate en ese instante. Sentía  mis mejillas arden. —¿Entonces solo me cambiaste?—quise saber para confirmar que no sucedió algo más. Él sonrió. —¿Hubieras preferido que te hubiera follado ?—contestó con otra pregunta. Tuve que mirar hacia otro lado,  me sentí como una tonta—. No te preocupes no me aprovecho de mujeres sin estar en sus cinco sentidos. Prefiero que ellas recuerden todo el placer que les doy—dijo en un tono engreído.. En ese momento hubo un silenció. Estaba embobada viéndolo. —Debo irme, se me hace tarde. Gracias por todo—dije dirigiéndome a la puerta, pase por su lado. —¿No prefieres quedarte a desayunar?—interrogó—aunque su invitación indicaba otra cosa. Me detuve por un instante dándole la espalda.   —Estoy bien. Gracias—dije tomando el pomo de la puerta. Salí de ahí sudando y algo nerviosa, no por miedo, sino por la tentación que él me había causado.   Tome aire y luego ingrese al ascensor. El edificio era muy lujoso. No tenía idea con quien me había quedado, pero debía tener mucho dinero por la manera en que vivía. Salí del edificio. Cuando lo hice tome un taxi, este me llevó a mi departamento, un edificio pequeño de siete pisos. Me duche, me bañe y salí con mis documentos rumbo a Empresas Wood, rogando que el puesto de Asistente fuera mío.

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