El viejo gimnasio no había aguantado bien el paso del tiempo. El instituto era uno de los edificios más antiguos de la ciudad y sus paredes de piedra parecían viejas y grises a la luz de la tarde. Viejas paredes cubiertas de pósters de colores chillones que anunciaban la reunión de antiguos alumnos, como una anciana que llevara demasiado maquillaje. Pero las voces de los miembros del comité llenoban el gimnasio de recuerdos. Recuerdos de los tiempos en los que el instituto y los chicos que iban a él eran adolescentes. Helena estaba subiendo sobre una escalera, intentando colgar una tira de papel de celofán en el techo. - Casi llego -decía, haciendo un esfuerzo-. Me falta un centímetro. - ¿Estás loca? -preguntó una voz desde abajo. Helena dio un respingo y soltó el papel que estaba in

