De camino a casa no expresaron ni una palabra. Él iba concentrado en el volante y ella contemplaba el maravilloso paisaje, entre ratos posaba la mirada al frente y de reojo lo veía —No debiste salir de casa—, rugió sin mirarla —El doctor dijo que debes guardar reposo, y sales de casa, sobre todo te vienes caminando. Ana Paula no respondió nada. Sabía que en parte él tenía razón, ella no debió irse caminando hasta aquel lugar, pero si no lo había hecho no hubiera descubierto quien era Ignacio Brown. ¿Y quién era Ignacio? Hasta hace unas horas lo tenía claro, pero después se lo que vio ya no sabía quien era su esposo, como tampoco tenía conocimiento quien era Milo Davis. Al llegar a casa, Ana Paula llevó la mano a la manija y antes de abrir la puerta del coche la mano de Ignacio la d

