15 Algunas cosas importantes suceden en un instante. Hay un antes y un después, de signo completamente opuesto: una enfermedad, una pérdida, una cicatriz. Algunas cosas importantes suceden sin motivo alguno, otras simplemente porque las provocamos: con nuestras palabras, gestos, ciertas omisiones. Sucede algo, a pesar nuestro o por nuestra responsabilidad y ya estamos en el después. Bien lo sabía Alfredo Mito, con aquel apellido que había llegado a ser un apodo más que acertado: el Mito de la hermosa gente feliz de estar en el mundo, aun con algún defecto, hasta el día en que una pequeña imperfección adquiría proporciones exageradas, junto con la desconfianza, la insatisfacción, la frustración o –peor aún– el hastío de vivir. Mito era rápido, preciso, capaz, decidido, con una mezcla de ar

