David no creía lo que sucedía, solo podía disfrutar ese momento tan hermoso que por toda su vida había esperado, no podía ni siquiera describir lo que sentía pues era la combinación de muchas emociones, nostalgia, alegría, sorpresa pero sobre todo mucha felicidad, David no quería soltarle, sentía por fin la protección, cuido y refugio que representa un padre.
Después de un largo abrazo donde el corazón del Padre volvía al de su hijo y el corazón del hijo volvía al de su padre, Isaí le dijo:
-Hijo mío, pasa por favor necesito que hablemos, no quiero que transcurra un minuto más sin decirte lo que siento.
David asombrado de lo que su padre le decía le contesto:
-Está bien padre, pasemos y conversemos.
En ese instante pasaron y ambos se sentaron en el sofá de la casa, uno al frente del otro. David no sabía que esperarse pues algo hermoso había pasado allí afuera pero ahora era saber lo que sentía su padre, no sabría cómo tomarlo mucho menos que esperar estaba nervioso de lo que diría pero solo recordaba lo que su viejo amigo le dijo: “ lo que pienses eso sucederá” así que trato de relajarse un poco pero la tensión de sentía habían pasado algunos minutos y su padre aun no pronunciaba ni una sola palabra, lo que no sabía David es que su padre estaba igual de nervioso que él, Isaí sudaba frio, se agarraba mucho las manos, pensaba muchas cosas “¿y si mi hijo nunca me perdona?” “¿y si no me quiere escuchar?” “¿y si al abrirle mi corazón se burla de mí?” “tengo miedo, yo nunca había hecho algo así” y entre tantos pensamientos los nervios solo aumentaban y su corazón latía fuerte.
David solo le miraba y cada vez le veía peor, le veía pálido, muy inquieto, sudando a chorros tanto que ya su camisa estaba empapada así que David muy dulcemente le tomo la mano y le dijo:
- Padre quiero que sepas que tu corazón estará seguro en mis manos, puedes decirme confiadamente lo que sientes, pero antes de que digas una sola palabra quiero que sepas que te amo, y que te perdone, te perdone cada palabra hiriente, cada desprecio, cada rechazo, cada burla, cada critica, te perdone papá, y quiero que sepas que nunca quise ser la vergüenza de la familia, yo también me sentía mal por ese flacucho que solo les decepcionaba pero papá, siempre quise enorgullecerte, siempre quise poner nuestro apellido en alto, siempre quise ayudarles en todo lo de hogar, siempre quise que me aceptaran por quien yo era, y dejar de ser llamado el hijo del rechazo.
David mientras hablaba solo rompía en llanto, no pensó que sería el quien diera un primer paso de valentía pero lo hizo, le abrió su corazón a su padre con miedo de lo que diría pero entendiendo que su corazón ya había sanado y que solo hacia su padre podía sentir amor, porque más allá de como hubiese sido su crianza, de cómo le habían tratado era su padre y le ama solo por quien él era, David sentía como un peso se le fue quitado pues todo lo que había guardado durante años ya lo había soltado, ya podía respirar un aire diferente, un aire de libertad.
Isaí por otra parte al escuchar todo lo que su hijo le decía, sabía que le contaba lo hacía con el corazón en la mano pues sus lágrimas cayendo por sus mejillas se lo confirmaban, para Isaí fue inevitable no llorar mientras le escuchaba, fue inevitable sentirse culpable por no haber sido el mejor padre para su hijo, fue inevitable no arrepentirse genuinamente por todo el mal que le había hecho a David, sabía que cada cosa que había hecho le habían marcado y dolido profundamente.
Así que Isaí tomo aire, fuerza y valentía y le dijo:
- Hijo mío, perdóname, tal vez sea tarde para pedir perdón, sé que has crecido, haz maduro, ya eres todo un hombre y no cualquier hombre, eres un guerrero valiente, el que salvo a todo el pueblo del gran gigante y todo esto lo hiciste sin mí y sé que ya no me necesitas pues aprendiste a realizar las cosas por tu cuenta, y perdóname por no estar para ti cuando me necesitaste, perdóname por rechazarte, por cada insulto, por cada vez que te creí “un bueno para nada” “un torpe” por todas las veces te hirieron mis palabras, perdóname porque tu no tenías la culpa de nada, tu solo eras un niño inocente que necesitaba de su familia, amor, cariño, y hoy te digo hijo mío, con el corazón en la mano “ESTOY ORGULLO DE TI DAVID” no podría estar más feliz del gran hombre en él te has convertido y poder llamarte mi hijo.
En ese instante David e Isaí lloraban y es que las lágrimas no se podían contener, no se podían evitar, David tomo a su padre muy fuerte y le abrazo, le abrazo fuerte mientras lloraba en su hombro, ambas partes lloraban, era reciproco todo lo que sentían, en ese momento hubo perdón, sanidad, libertad, David estaba en una nube de amor y en sus pensamientos solo podía decir: ¡gracias Señor mi Dios, porque tú lo has hecho, tu hiciste este momento posible, Señor gracias porque tú has escuchado cada lagrima que de mi corazón caía, gracias porque hoy mis ojos ven y mi corazón siente lo que por muchos tiempo fue imposible, solo puedo decir gracias Señor!.
Después de un fuerte, caluroso y cariñoso abrazo, se secaron las lágrimas y entre miradas compartieron una sonrisa de alegría, felicidad, paz pero sobre todo mucho amor, un amor que por muchos años fue reprimido pero hoy salía a la luz un amor bonito e incondicional, sincero y leal entre un padre y su hijo.
Isaí invito a la mesa a David pues pensó que debía tener hambre y quería sentarse junto a él y escuchar todas sus historias, quería dedicarle tiempo y atención, sus hermanos al ver lo que sucedía ardían de celos y enviada pues “ya era suficiente escuchar hablar de él en todo el pueblo como para ver teatros de melancolía en su casa también” o al menos eso pensaba y la madrasta tampoco estaba muy feliz al ver como su esposo se centraba solo en David, pues para todos ellos le seguía siendo nadie.
Así que justo ya era la hora del almuerzo David e Isaí se sentaron a comer juntos y pasaron la tarde entera compartiendo como familia, conversando sobre todo lo que le había ocurrido en las últimas semanas, cada experiencia compartida con el maestro Jedrek, le hablo de su gran amigo Silvio y les contaba de lo mucho que le ayudaron, cada lección de vida y cada consejo sabio que él había guardado en su corazón, le conto de la gran hazaña y victoria que Dios le dio venciendo al gigante de Tarso, y le comento que había conocido al rey Gaspar y que le había dado algo para llevar a casa y en momento David saca de su bolsa el oro en señal de llevar honra a su familia, Isaí no sabía que pensar al respecto y solo le dijo:
- Hijo mío, solo con tenerte en casa tu traes honra a esta familia, ese oro es tuyo tú te lo ganaste con tu esfuerzo, valentía y determinación, con tenerte como mi hijo ya con eso honras mi vida.
- David le contesta: ¿padre esto es en serio? ¿No recibirás el oro?
- Isaí le dice: tenerte conmigo, saber que me amas y que sepas que te amo es más valioso que todo el oro que puedas traer en ese bolso, ese es tuyo, tú te lo ganaste.
David con una gran sonrisa y sonrojado por tales palabras le dice:
- papá es importante que sepas que te amo, y está bien guardare el oro para lo que se haga falta comprar o alguna emergencia que acontezca. Papá se me había olvidado contarte mañana habrá una gran ceremonia para anunciarme parte del ejercito de Tomislaw.
Isaí emocionado, asombrado le contesta:
- Hijo mío, ¿lo que me dices es en serio? ¡No lo puedo creer!
- Si papá, lo que digo es en serio, yo tuve la misma reacción ante el rey porque no lo podía creer, que me nombraran a mi parte de su ejército, esto es un gran privilegio y me pidieron específicamente que no debía llegar tarde, que debo dar el ejemplo.
- Hijo mío realmente es increíble, si te creo lo que me dices pero es asombroso, estoy muy emocionado por este gran paso que darás mañana, y por supuesto hijo mañana no llegaremos tarde.
David no creía lo que estaba escuchando, esas palabras le conmovieron el corazón y le dijo:
- No llegaremos tarde padre, mañana debemos levantarnos temprano.
- Mañana será un gran día hijo mío, ¡será un gran día!
Esa noche todos se fueron a acostar, pues debían dormir temprano para al día siguiente levantarse y arreglarse y llegar justo a tiempo a la ceremonia, debido que David debía dar un gran ejemplo.
A la mañana siguiente David fue el primero en levantarse, esta emocionado, alegre, entusiasmado, tenía presente “que hoy será un gran día” pues realmente para David todo esto era añadidura pues ya tenía lo más importante, la aceptación, ser el orgullo de su padre y lo más importante el amor de su padre
Así que David empezó alistarse desde muy temprano, tenía presente cada detalle del vestuario y no quería ir desarreglado, quería causar una buen impresión durante la ceremonia, mientras David se vestía su padre se acercó a él para mostrarle su mejor traje, el cuál le dijo que se pondría para ir a la ceremonia, por supuesto se había levantado temprano porque realmente Isaí quería ir con su hijo, mientras miraba a su hijo lo feliz que estaba solo podía decirle:
- no me volveré a perder ningún triunfo más de ti hijo mío, nunca más te dejaría ir solo y menos ahora que era el más grande guerrero de todo el pueblo de Tomislaw, ahora eres el famoso David, ese que me ha llenado de orgullo y dado a la familia un gran motivo de celebración”
Mientras David le escuchaba atentamente empezó a sudar frío, no sabía que esto pasaría, se quedó sorprendido y perplejo de todo lo que su padre estaba diciendo, era tan impresionante ver al viejo gruñón ver que realmente se iría con él, ya lo había escuchado anteriormente pero realmente verlo, escuchar una vez lo orgulloso que estaba, para David simplemente era impresionante, y solamente pensaba que el puesto de su padre no sería llenado con nadie ni con nada, lo que David sentía al escucharlo, al verlo simplemente no tenía precio, sin su padre estaría vacío como en cada momento especial en la vida de este joven, pero recordó que era una gran verdad tener un cambio en sus pensamientos, para comenzar a vivir cosas totalmente diferente.
Por otra parte su madrastra estaba muy molesta al ver que sin importar sus esfuerzos por destruir a David hoy estaba siendo totalmente un orgullo para su familia. Pero la nobleza de David al no creerse más que otros le daba un cosquilleo extraño en el corazón, parecía que hasta ella estaba orgullosa de lo que el marginado de la casa llegó a convertirse. David cuando vio que su padre estaba casi listo y quedaban solo algunas horas para ir a la ceremonia.
Miro a su madrastra y le dijo:
- No he tenido nada cercano más que usted cómo una madre, ¿será que me da tal privilegio de hoy acompañarme?
Ella se quedó tan perpleja, recordó incluso aquellos días donde le ofendió e inclusive lo destruyó desde que era un niño, no entendía como David en medio de todo podía mostrar tanta inocencia y nobleza a la vez, quería levantar una coraza colocando como excusa que no tenía ropa para tal celebración, pero en ese momento David le dijo, vamos para que se compre el atuendo que desea tener.
Su obstinada madrastra no podía creer lo que David le decía en ese momento, era una locura total el ver como David mostraba la nobleza de su corazón y demostrando una vez que el valiente da el primer paso para la reconciliación, con una cara de sorpresa y su esposo insistiéndole que no faltara no le quedo más que aceptar, porque esos ojos tan brillantes llenos de tanta compasión le llevaron a ver la importancia de dedicarle un día feliz entre 18 años de tormento, merecía al menos poder hacer algo por él. Así que accedió para irse a comprar un atuendo apropiado para llegar de la mano del famoso guerrero.
David no podía estar más feliz, ciertamente ya sus hermanos estarían porque eran parte del ejército del rey, solo faltaba ella para estar la familia completa, era como lo que siempre le había contado a sus ovejas, estaba viviendo el sueño anhelado, era tan impresionante porque entendió que la vida no era solo quejas sino que detrás de un pensamiento podía cambiar el curso de la vida, por un instante se preguntó ¿todo lo que había estado sucedido durante toda mi vida había sido producto de mis pensamientos? hasta ahora estaba entendiendo aquella vez que el maestro Jedrek le hablo de los espejos, en su interior resonaban aquellas frases de una de las lecciones que más dolor de cabeza le proporcionaron.
Parecía que aun no lo había captado, era tan sorprendente como las lecciones cobraban vida en la práctica, aprendió en ese momento que por lo general el ser humano se mira en diferentes tipos de espejos, pero muy pocas veces les gusta mirarse en el correcto, él estaba aprendiendo la lección que era en donde se debe ver, justo en el reflejo de Dios para poder ser transformados y llegar a su imagen, en otras palabras lo que le quería decir su maestro era que para poder ser la imagen diseñada tenía que volver al origen, donde surge cuando nos encontramos con Dios.
Se continuaba preguntando ¿todo lo que había sucedido con mi familia era producto de mis inseguridades, de sus torpezas, de no saber cómo expresar lo que había en mí mismo? Añadiendo el hecho de que siempre se expresó con quejas y siendo un malhumorado, en ese momento David recordó aquel día donde solo podía dar gracias a Dios y entendiendo que una actitud agradecida ante las adversidades puede cambiarlo todo, y es importante siempre pensar ¿en qué espejo me estoy viendo? Al entender a un mejor esta lección algo estaba sucediendo y era que ahora podía mostrarse cómo era con sus ovejas, era algo tan diferente, tan inusual, jedrek le había enseñado para este tiempo, lo había preparado y capacitado para este momento, ahora podía ver lo que antes no veía, y todo ahora parecía tener sentido, ya no le parecía tan loca cada lección que el maestro le dio, Tenía tantas ganas de verlo para abrazarle y agradecerle absolutamente todo lo que había podido aprender de él era un privilegio tener un maestro como él.
En ese momento David escucha la voz de su padre llamar
¡David, David, date prisa!
En ese momento reacciona, mira el reloj y era la hora, ya tenía que correr para poder llegar a la celebración a tiempo, lo que más le llenaba de satisfacción no era la celebración no era inclusive ser nombrado escudero del Gran rey sino más bien tener a toda su familia junta viéndole y diciéndole que era un ejemplo, su orgullo no había nada mejor que eso era reconfortante saber qué por aquello que durante muchos años soñó, por fin llegó. Se sentía muy extraño escuchar su voz llamarle, David los mira y no lo puede creer pero allí estaban ambos listos para irse con él.
Cuando David llega la ceremonia todos estaban listos para abrazarle, felicitarlo por tal acontecimiento David tenía muchos regalos de todas aquellas personas que se acercaban para homenajearlo tantos regalos que ya no tenía espacio pero un joven que siempre fue rechazado los valoraría inclusive si fuera hasta una piedra, para David todo eso es muy importante cada regalo especial, tanto que no quería soltar ninguno de los presentes.
Cuando observa al frente ve al rey Gaspar y en ese momento interrumpen su observar sus hermanos, David empezó a pelear con ellos porque no quería sus regalos dejar, pero sus hermanos le explicaron que serían ellos quienes le dieron el privilegio de acompañarlo ante el trono, justo ahí entendió que ante el rey no podía llegar con los brazos ocupados, David tenía mucho miedo, las piernas le comenzaron a temblar, su quijada se comenzó a mover mucho cada vez más, no sabía cómo contenerse pero por la alfombra debía él pasar, mientras los del ejército levantaban sus espadas para reverenciar al joven guerrero.
Cuando David iba justo la mitad del camino se hace una pausa y a su lado derecho escucha una voz familiar decirle “muchacho”, pero David cómo esta atemorizado estaba solamente enfocado ante el rey y quería llegar ante el trono para la ceremonia e irse corriendo, así que lo vuelven a llamar
¡David¡ ¡Mi joven aprendiz!
¿Me dará el privilegio de acompañarle?
David no lo podía creer era su maestro, no sabía que hacer tenía tantas ganas de abrazarle que rompió el protocolo y se acercó hasta él, el rey no diría nada, solo se sorprendió que el maestro dejará sus ocupaciones en Tareth para venir a estar en la ceremonia, cuando el ejército se percató que era el gran jedrek todos hicieron reverencia ante él. Así que se abrazaron, David no pudo contener las lágrimas le expreso que desde hace mucho tiempo lo quería tener cerca, más sabía que sería imposible.
Jedrek le respondió— Joven no lo dejaría, usted es diferente a los demás, empiezas a crecer pero siempre me tendrás. Con una palmada le recordó que no tenía por qué temer y que había un pacto que siempre los mantendría cercanos, se secaron las lágrimas y el Gran maestro acompaño a su joven aprendiz ante el trono, cuando Gaspar lo vio le hizo reverencia, era ante el único que el rey lo hacía por agradecimiento de ser su mentor, David pensó que se abrazarían pero eso no aconteció, no se rompió el protocolo.