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Florilegio de David

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Blurb

Una historia de amor, de drama, fantasía e intriga. Recreada en la tierra de Tomislaw, describiendo escenarios fantásticos, con un drama familiar inesperado, un reino, un trono, un sucesor, un enemigo y la lealtad que será probada en cada respiro.

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El Escogido
En la tierra de Tomislaw estaba a punto de ocurrir un hecho que marcaría de por vida a un joven, todo comenzó la mañana del 12 de Junio, David despertó más temprano que de costumbre, quizá por eso sentía tanto sueño o tal vez porque fue una de esas noches dónde se sumergió en una tristeza indescriptible, es que esa noche se planeaba un festejo, la bienvenida al Maestro Jedrek, se acomodaron mesas, vasijas de la mejor calidad, incienso, mirra, todo estaba preparado pero a David ni siquiera le avisaron, él se enteró por uno de los criados, una vez más podía sentir el rechazo de su familia. Sentado sobre una roca observaba con tristeza a las ovejas como todos los días,seso se dedicaba a cuidar las ovejas de su padre, algunas de ellas comían y otras descansaban en los verdes pastos de la pradera, al observarlas pensaba en lo fácil que era la vida para el resto de su familia, básicamente lo tenían a él para que les ayudase en todo, mientras él no tenía a nadie que le ayudara en nada, siempre excluido de la familia en días importantes, en su corazón no se sentía parte de la familia sino un criado más, o bueno hasta un criado era más importante y gozaba de privilegios mayores que él. La mente de David divagaba buscando un recuerdo del último día que le permitieron estar cerca en un banquete familiar, la verdad es que siempre le guardaban de lo que comían pero pocas veces era parte de la celebración, había incluso olvidado el día que se sentó con sus hermanos y su padre a la mesa, su corazón sentía odio por haber nacido de una prostituta, pero a la vez se sentía feliz de que fue producto de amor, pero eso no le evitaba el maldecir en el que nació, su padre era incapaz de verle a la cara sin recordar a la mujer que más amó y sin hacerle culpable por llevarse al amor de su vida, parecía casi egoísta que tuviese a David y no a ella, cuando era a ella a quien quiso tener por siempre en su vida. El sentimiento de soledad abrigaba su corazón aún más ese día, no sabía de qué se trataba solo que el maestro Jedrek había emprendido un viaje para estar en su casa, habían rumores en el pueblo que andaba en busca de un nuevo aprendiz, seguramente iba a escoger a uno de sus hermanos para tomarlo como su nuevo estudiante. David lo único que sabía era que el Maestro estaba buscando por toda la nación un joven apuesto, con corazón guerrero, enseñable y humilde para gobernar, y había venido justo a casa para escoger, David estaba viviendo uno de esos momentos donde recordaba ese oscuro pasado del que pocas personas eran conscientes, porque para la sociedad siempre el hombre llamado Isaí había sido hombre intachable y fiel. David tenía prohibió hablar acerca de esto, su vida era muy poco contada, por eso el joven no tenía amigos, quienes se sabían la historia eran sus muy cuidadas ovejas que notaban su molestia, confusión y le escuchan cantarle al cielo con lágrimas en los ojos. Nadie sabía que David había nacido de una prostituta, porque al momento de David ser concebido, Isabella, quién era la esposa de su padre había sido encerrada durante más de 9 meses, como David al nacer era prematuro fue muy fácil decir que era de Isabella durante esos meses que estuvo ausente de casa, todo esto lo hicieron para que jamás el pueblo se enterara de dónde venía David, así que para todos el joven David había nacido de un hogar sólido y feliz, de unas vacaciones apasionantes a las afueras del pueblo, pero lo que no sabían era que Isabella siempre le odio por ser el bastardo que jamás debió engendrarse, y más odio sentía por él cuando Isaí nunca sintió por ella lo que sintió por aquella mujer. Jamás Isabella pudo tener opinión, no tenía derecho alguno de opinar, solo tenía que callar ante lo que su esposo había planeado, y el joven David tenía que vivir con esto constantemente, viendo sus caras de desagrado, recibiendo la comida que le tiraban, aguantando las burlas de sus hermanos, su ropa siempre estaba arrugada y con olor a campo, sudor y oveja, en ocasiones David llegaba cuando todos ya estaban casi listos para dormir para no tener que verles. Las lágrimas ya recorrían sus mejillas, era imposible recordar esto sin sentir odio, frustración y vergüenza por la vida tan asquerosa que le tocó vivir, su consuelo era su arpa y sus ovejas, tan fieles y necesitadas de él. Mientras David se perdía en sus pensamientos dentro de la casa la escena estaba diferente, el maestro Jedrek ya había conversado con cada hermano de David, con Jatniel que era alto, velludo y moreno como el café, con Miqueas que era lo opuesto, delgado, bajo y de ojos azules, mientras Luke era de un tono color caramelo, con ojos de miel, cabello ondulado, alto como Jatniel y delgado como Miqueas, cada uno tenía a su forma el porte de guerrero valeroso, cualquiera era perfecto para ser el nuevo aprendiz, pero el maestro Jedrek no lo creía así, estaba enojado con Isaí el padre de todos estos jóvenes porque sentía que le había engañado, estaba seguro que en esa casa estaba lo que buscaba pero no podía verlo en ninguno de ellos, así que dijo en tono molesto: - Isaí, por tercera y última vez, ¿no tienes algún otro hijo? No me moveré de aquí sin conocerlo. - Mi señor, sí hay uno más pero no es lo que busca. - Respondió Isaí, con voz firme. - Tráelo, yo decidiré si me sirve o no. Ante esa orden del maestro, Isaí le pidió a Jatniel que buscara a David. Cuando David vió a su hermano mayor acercarse se inquietó, por lo general su venida significaba problemas, y esta vez no parecía ser lo contrario. - Entra, el maestro Jedrek quiere verte. -Dijo Jatniel entre dientes. David se quedó perplejo, solo alcanzó a decir: - Debe ser una broma. No iré. Jatniel no le respondió, solo agarró a David por un brazo y le levantó de golpe, y comenzaron a andar camino al interior de la casa. Adentro el ambiente estaba de tensión, Isaí sentía vergüenza de David, Miqueas y Luke ardían de envidia y el maestro Jedrek comenzaba a sentir paz en su corazón, algo se estaba alineando al plan. Cuando David entró a la casa el maestro se levantó de golpe y sin esperar que alguien dijera una palabra, vacío su cuerno de aceite sobre la cabeza de David. Estaba hecho, lo había ungido, era el elegido, el nuevo aprendiz y posiblemente el nuevo rey. Fué tan rápido que apenas podían creerlo, el pobre David estaba perplejo, no entendía que era lo que justo en ese momento estaba sucediendo, Jedrek ya estaba molesto porque no habían tomado su convocatoria con seriedad y cuando vió a David delante de él no hubo duda en su espíritu de que él era el elegido, por eso le ungió sin titubear y levantando su espada la entrego a él, era símbolo de que toda la sabiduría que poseía el maestro vendría sobre este joven valeroso quien no entendía cuánto valor tenía aquel momento, y balbuceando dijo casi en un susurro: - Ma-ma-maestro, espere, creo que se ha equivocado, usted no conoce mi historia ¿como puedo ser elegido su aprendiz?, mi madre me concibió en un acto de pecado, es un secreto familiar, pero usted está tomando una importante decisión sin saberlo, pero por eso soy apartado de mis hermanos, soy hijo producto de un adulterio, me recuerdan a diario que no valgo nada porque vengo de una madre prostituta, así que maestro, gracias pero creo que debe llevarse consigo al mayor de mis hermano. Los ojos del maestro se abrieron, estaba admirado por el valor e integridad de este jovencillo, sabía que para él decir tal cosa era símbolo de problemas muy graves cuando quedase a solas con Isaí, por eso le miró como quién mira a un héroe y le dijo: - Hoy eres apartado para misiones especiales. Y con una sonrisa le colocó su mano en el hombro dando palmadas. - No importa de dónde es tu procedencia, eres escogido hoy, pocos conozco con la valentía de tu corazón, muchos me han mostrado una cara hipócrita para obtener este puesto, más tú, joven, me has mostrado tu corazón y eso es lo que buscaba, yo no me equivoco cuando se trata de escoger un estudiante. David seguía perplejo, con mirada estaba ida y en un proceso de negación, sus hermanos envidiaban lo que estaba sucediendo y se aprovecharon sin duda de aquel momento para darle una bofetada, solo para que reaccionará, se dijeron como excusa, con la furia que Abisaig lo golpeó, David tambaleó y pego contra Aurel, ahí en ese instante el aceite caía sobre sus ojos, llegando hasta su boca, hasta pudo saborearlo, y al reaccionar de su estado de shock nota en sus manos una espada grande, pesada sin duda pero no más que la responsabilidad que le acaban de asignar, ¿que se supone que haría ahora? ¿lo correrían de la casa o seguiría en el anonimato? Con la mirada fija en la espada que traía entre sus manos, habló al maestro, - Gracias, mi Señor, yo, eh, no sé bien que decir, pero gracias por voltear mi vida de cabeza. Disculpe que no me acerco mucho, gracias de nuevo. El muchacho temblaba de miedo e impresión, apenado por el olor que tenía impregnado en sus ropas, ese olor salvaje que es difícil de respirar, de haber sabido que esto pasaría se habría bañado en la madrugada, todo él era un desastre de pies a cabeza. Al escucharlo el maestro suelta una carcajada y le dice: - Estás pensando muy alto, sin duda que al llegar a casa te tienes que bañar, parece que te orinaste del susto. Aquel momento sin duda se convirtió en total vergüenza para el joven elegido, estaba ruborizado hasta las orejas, y se veía como si estuviese a punto de desmayarse o vomitar a todos en la sala, Isaí podía notarlo y acercándose le preguntó cómo se sentía pero David muy poco podía hablar, hacía su mayor esfuerzo, quería hablar pero las palabras no le salían, y empezó a balbucear de nuevo: - Ma-ma-maestro, pe-per-perdone fué blanquita que tenía una cortada y mientras la curaba se orino encima de mí. Entre risas se despidieron de Isaí y sus hijos, David aunque muy avergonzado se quería cambiar no pudo, solo tomo su arpa y cuando quiso ir al cuarto por sus ropas el maestro lo interrumpió tomándolo del brazo derecho y le dijo: - Deja eso, desde hoy eres un guerrero y en casa te esperan las vestiduras de uno, vamos despídete ya que desde hoy vivirás conmigo. David volteó hacía su familia y solo pudo agachar la cabeza y dejar caer una lágrima, sabía que todo sería diferente ahora, aunque no sabía si para su bien o para su mal. Al día siguiente cuando casi rayaba el alba el joven escucha una voz que le llama, sentía que despertaba de un hermoso sueño, se le empieza a acelerar el corazón, mira rápidamente a todo su alrededor y todo era diferente, esta vez no estaba rodeado de ovejas, mira nuevamente a su alrededor casi como la lechuza, se limpia los ojos, se los estruja para ver si es por las lagañas que no ve bien, se pone de pie, y empieza a dar vueltas a toda la habitación, no consigue la luz, desesperado escucha que lo llaman de nuevo y esta vez está más cerca la proyección de la voz, entiende que hay una voz que le llama, pero no le suele parecer familiar. Su mente se va aclarando y escucha por tercera vez: - David, baja ya, dormilón, hoy aprenderás la primera lección. - ¡Oh, no! No es un sueño, estoy con el maestro Jedrek. - ¡Exactamente, muchacho! Baja ya. - Sí, lo siento, mi señor, ya bajo. Fué lo que David pudo responder. Ya estaba despierto, y expectante, hoy sería su primera lección, ¿cómo sería? ¿Irían al campo de batalla? ¿Vería otros guerreros? Su mente no paraba de llenarse de preguntas mientras saltaba por toda la habitación en un éxtasis de emoción y justo ahí Jedrek abrió la puerta y enciendió la luz, David se contuvo de seguir saltando porque el maestro lo empezó a ver extraño, pero seguía volando de imaginar todo lo que aprendería, casi no podía mantener oculto el grito que quería salir desde lo profundo de su interior, es que no era cualquier maestro, era alguien reconocido en todo el pueblo y estaba ahí, parado frente a él, con el ceño fruncido y expresión confundida. - Por favor, tienes 5 minutos para iniciar la clase, si te retrasas recibirás un castigo antes que una lección. - Sí, maestro. Respondió David haciendo una reverencia y recogiendo parte de su ropa que estaba regada en el suelo, mientras escuchaba los pasos del maestro saliendo de su habitación. Ya abajo se acercó a lo que parecía una gran mesa de piedra, con hermosas piedras incrustadas por todas partes, en las paredes colgaban escudos, espadas, capas, túnicas, cuernos y objetos extraños que David no podía identificar. Sobre la mesa estaba un arpa, su arpa, el maestro debió tomarla en algún momento y colocarla allí, estaba inclinado hacía la mesa moviendo algunas piezas de lo que parecía un juego de mesa, al ver a David alzó las manos al cielo, - Ya era hora, te quedaban solo 10 segundos de tiempo disponible, por favor, toma asiento. Le dijo a David mientras él tomaba una silla de madera y se acercaba a la mesa. La lección número uno consistía en el corazón de un guerrero, y como debía ser auténtico, parecía casi un chiste cuando David había pasado toda su vida ocultándose del mundo, pero eso no detenía al maestro, le explicaba con denuedo acerca de cómo su valor e integridad serían fundamentales para su vida, escuchar al maestro era como melodía que llegaba al alma, se sentía como una brújula que empezaba a traer dirección a sus días, sentía que su mente estaba explotando con cada frase, era apasionante y desafiante, cuando le explicó acerca de la importancia de que la armadura no le congele el corazón, fue extraño, ¿cómo podría congelarse esa parte del cuerpo? David empezó a sacar muchas fórmulas de como podría suceder, pero no lo entendía, no conocía que era algo alegórico que el maestro solo decía para encender la búsqueda de la sabiduría. Cuando Jedrek lo vio muy confundido le miró y le dijo: - La armadura es para protección, pero cuando te vuelves un guerrero es muy difícil de quitarla, cuando te digo que la armadura congela el corazón es porque en medio de la guerra pierdes el amor y se enfría tu esencia, más un guerrero debe ser siempre empático porque porta la responsabilidad del cuido de una nación entera. - ¿Pero como el frío puede entrar si llevo puesta la armadura? David no lograba entender esta enseñanza y Jedrek lo sabía, así que le dijo: - Ven, quiero mostrarte uno de mis lugares favoritos. Caminaron hacia una enorme montaña, demasiado empinada pero al llegar había una casita, era un lugar que parecía viejo y abandonado, Jedrek miro a David y le dijo: - Joven, así es muchas veces la vida de un guerrero, se vuelve abandonada y solo se piensa que el foco es la guerra, pero eso no lo es todo, hay algo más allá de solo pelear, esto no puede ser tu identidad jovencito, tu identidad no la da una espada o las guerras que puedas llegar a ganar, la identidad es quién eres detrás de la armadura, es quién eres en lo secreto de tu alcoba, cuando sueles estar solo, justo ahí se muestra tu verdadera identidad. David no podía ni siquiera hablar, se sentía muy confundido, la cabeza empezó a doler más, casi la sentía estallar, el maestro esperaba escucharle pero ni podía hablar, solo pensaba en su identidad, ¿quién era realmente? ¿que había en su corazón? ¿Odio, amargura, rechazo? ¿Eso era él? Se apartó un poco para tomar aire, encontró una roca grande y allí se sentó, podía escuchar una cascada, no sabía que tan cerca o lejos estaba pero el sonido llegaba acompañado del canto de algunos pájaros y la brisa que azotaba las ramas de frondosos árboles, sintió el deseo de tocar su arpa y unirse a la melodía de la naturaleza, pero no la traía, la había dejado dentro, consigo cargaba la espada que le había dado el maestro al escogerlo, David comenzó a notar que pesada era, y grande, su filo brillaba con la luz del sol y en el mango había una gran piedra roja incrustada que parecía reflejar la pasión de los guerreros y la entrega que deben tener para este cargo, era un todo o nada, y la responsabilidad estaba pareciendo abrumador. - ¿Estaré en el lugar correcto? Se dijo así mismo. - Creo que esto no es para mí, regresaré, necesito mi arpa y mis ovejas. Continuó en su mente y levantándose, bajó hasta la casa del maestro que estaba en la mesa donde había empezado la lección. - Tomé maestro, aquí está la espada, lo siento. Me quedó con mi arpa, mis ovejas y mi honda, he matado animales con ella, parecerá loco, pero El Creador me ha dado la fuerza y pues, así estoy cómodo. Dijo mientras colocaba la espada sobre la mesa. El maestro le miró fijamente como escudriñando el corazón con una mirada. - Muchacho has aprendido una lección hoy, y es que la emoción no permanece cuando la responsabilidad aplasta, permanece la determinación, vamos, toma la espada, esto no acaba, apenas inicia, estás en la fase uno. Le respondió Jedrek devolviéndole la espada. El resto del día transcurrió tranquilo, David volvió a lo alto de la montaña pero esta vez con su arpa y entre lágrimas de alegría y confusión dejó que su corazón guiara sus manos uniendo el sonido del arpa al sonido de los pájaros, de la cascada y los árboles, allí sentía paz y entendió que siempre se dedicó a ser pastor pero era momento de que alguien le pastoreara, que le tomara y le enseñara con paciencia y firmeza, entendió que su vida había cambiado para siempre y que no fué Jedrek que lo eligió, había algo más, podía verlo en los ojos del maestro, en la calmas con la que enfrentaba cada situación, transmitía seguridad, transmitía confianza podría llegar a pensar que nada que David hiciese le haría cambiar de opinión, había decidido formarlo y como un escritor que transforma cada palabra en emociones sin dejar nada que no pueda ser aprovechado, así estaba David, como una hoja en blanco donde se estaba escribiendo una nueva historia totalmente diferente.

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