MetanoiaUpdated at Jan 14, 2022, 04:38
Algunas cosas no salen como esperamos; de cambios se construye la vida, pero ¿y si esos cambios no logran edificarnos sino destruirnos? En el caso de Keidy, presa de un pasado que le perseguirá por siempre, va desenmascarando más secretos y a su paso trastornando todo. Keidy es la hija modelo, dulce, afable, consentida y mimada. Ante la ausencia de su madre, José, su hermano, es su apoyo y refugio. Marcado por un pasado que lo atormenta, José, quien fue violado de niño, desconoce su sexualidad, por lo que su novia, Betty, intenta curar las heridas de José, sin embargo, en el intento la engaña con un hombre. Betty, quien lo ama desmesuradamente, adopta conductas extrañas bajo su influencia, no obstante, la infidelidad no es tolerada, por ende la relación se termina, José mancha su nombre y ella es repudiada y José se atormenta en su propia consciencia, debido a que sus heridas jamás fueron sanadas.
Keidy, por su parte, tras un viaje al vecino país, conoce a Gerson: un hombre con pésima reputación, ocho años mayor que ella, distribuidor de droga y consumidor de la misma, agresivo, celoso y tóxico, enreda a Keidy en sus garras. Este la lleva a la oscuridad, al consumo de drogas, las fiestas, los tatuajes y a vivir una mala vida. Cuando su familia le prohíbe la relación, enojada huye de casa y se muda con él. Los problemas aumentan, al igual que los vicios. Tras dejarla por otra mujer, ella, dolida, regresa a casa, pero es allí donde sus conductas se vuelven aún más brutales. Los tatuajes aumentan, al igual que la violencia hacia su familia. Sin dinero para cubrir sus vicios, recurre a la webcam, donde obtiene más que dinero. Cuando no es suficiente lo que obtiene, vende su cuerpo en un prostíbulo, donde no solo esta con ancianos, sino con otras mujeres. La desesperación la lleva a fugarse de la casa cada vez que puede, hasta que una noche de fiesta termina en una violación, cuando cinco hombres la acorralan, la golpean, desgarran y por esos motivos pierde la memoria. Después de un largo periodo en el hospital, su mamá la envía de regreso a Venezuela para alejarla de todo eso.
Una vez en su país, y con los múltiples traumas que la violación dejó a su paso, vuelve a caer en la drogadicción. Visitó a su primo en la prisión y este intentó violarla, lo que la llevó a darse cuenta que ese no era su camino. Con la ayuda de varias personas, intentó abandonar ese mundo, sin embargo, descubrió el pasado de su hermano y el dolor la condujo de regreso a sus vicios, al maltrato intrafamiliar y adoptó la violencia, lo que la llevó a terminar en prisión. La historia termina con una Keidy traumada, que al fin elige cambiar su vida y encontrar esa paz interior que jamás alcanzó.