David y el Gran Jedrek

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En ese momento siente como unas manos le agarran las sabanas y comienza a subirla, ya David estaba resignado a lo peor, pensó que lo asfixiarían allí mismo, y él no pensaba hacerle oposición, ni siquiera defenderse, fue tanta su rendición que no había intentado hablar o gritar de nuevo, de un instante a otro siente las manos justo en su cuello y dice: Para esté tiempo nací, para morir. ¡Muchacho despierta! soy yo, ¿De qué estás hablando? Le dice el maestro extrañado, puesto que no entendía nada de lo que estaba pasando, o porque David decía tales palabras. En ese instante David saltó del susto y abrió sus ojos, él pensó que lo había dicho dentro de sí mismo, pero cuando se da cuenta que el maestro le escucho y se despertó, entendió que ya podía hablar, ya podía moverse y en ese preciso momento empezó a gritar desconsoladamente e hizo silencio de inmediato, el maestro se preocupó demasiado pero mantuvo la calma, jamás había pasado por algo así, era algo nuevo para él lo que estaba sucediendo esa madrugada, David sudaba frío estaba en un estado catatónico. El maestro tuvo que abrazarlo para que empezará a crear nuevamente calor su cuerpo, en ese momento empezó a cantar mientras lo tenía en sus brazos. Busqué a Jehová, él me oyó y me libró de todos mis temores. Los que miraron a Él, fueron alumbrados y toda vergüenza de su rostro fue quitada. La cantaba una y otra vez, cuando vio que el sol salió y David se había calmado un poco le dejó descansar, el gran Jedrek necesitaba retomar nuevas fuerzas, necesitaba buscar que iba a comer, ya no podía seguir aguantando hambre, su estómago estaba totalmente vacío y se estremecía. Así que se dio prisa para cazar, era el momento donde en la pradera había muchos animales. Se me antoja un rico cordero. Se dijo así mismo. ¡Oh es mi oportunidad! Tenía mucho tiempo que no cazaba Tomando su arco con una flecha la disparo. ¡Si, ya lo tengo! No he perdido la práctica en cuanto a esto de la caza y se echó a reír. No era un cordero como los banquetes que estaba acostumbrado a tener, realmente no comería cordero, había logrado darle a un ovejo, pero eso no le importo sabia seria delicioso y lo importante era comer lo más pronto posible. Así que en ese momento fue de prisa para buscar leña seca, pero toda estaba mojada por tanta lluvia, así que coloco la leña donde pegaban unos rayos de sol, y trato y trato de secar las ramas con el sol, ya habían pasado treinta minutos pero nada sucedía, se estaba enfureciendo el maestro tenía mucha hambre, así que agarro las ramas y las coloco en posición para prenderlas pero tratando de prender la candela nada sucedía, no prendía. Estaban tan mojadas que esos treinta minutos en sol no hicieron nada era una situación bastante desesperante. Por primera vez parece que estaba haciendo todo mal, así que dejándolo todo prefirió irse a orar, era justo eso lo que le faltaba, preparó un lugar cómodo allí mismo y empezó su clamor, en ese momento decidió empezar a descansar en Dios. Pasado unas horas después cuando se levantó de su tiempo con Dios secando sus lágrimas, lavó su cara con la que le quedaba de agua en su odre, en ese momento volvió con su ovejo agarrándolo por las patas, camino directo al refugio, entendido de que Dios ya se había encargado de su alimento, cuando llegó, el joven David estaba totalmente diferente, estaba renovado, su cara y presencia era otro, no parecía el mismo muchacho que había dejado en la mañana en la tienda, asustado, pálido y frio, ya volvía a ser el mismo David que el maestro había conocido, allí junto con él tenía una canasta con un rico cordero, jugo de calabaza y papas rellenas, Jedrek entendió una vez más que todo se trataba de cuánto tiempo él podía pasar en oración, estaba perplejo, no entendía lo que sucedía, mientras se quedaba en silencio seguía queriendo buscar la lógica de lo que sucedía, cuando de repente escucho la voz de Dios diciéndole "Suelta el control, entrégame todo a mí". En ese preciso momento volvió en sí y se disfrutó todo lo que estaba sucediendo con el joven aprendiz, el cordero estaba delicioso tanto que no aguanto y pregunto de dónde había venido. Asi que David le contesta: Maestro sé que debe también estar perplejo al ver mi cambio, al rato cuando le vi irse a cazar, me entró un ataque de pánico salí para tomar aire, me quedé perplejo, seguía sintiendo mucho miedo, sentía una mirada que estaba sobre mí, estaba aterrorizado de todo lo que estaba sucediendo, al estar con usted me estaba sintiendo seguro, protegido y amado, pero cuando se fue me sentí abandonado, desprotegido e inseguro. Entre en crisis emocional, no lo entendía, empecé a correr y solo recuerdo que lo hacía desesperado, no tenía rumbo solo sabía que estaba atrapado, me tenían rodeado, corrí sin saber a dónde iba, pero corrí tanto que caí en un pozo de lodo, empecé a gritar: "¡Dios mío, sálvame, que me llega el agua al cuello! Me estoy hundiendo en el lodo y no tengo de dónde agarrarme. Estoy en un mar de aguas profundas, y la corriente me está arrastrando". Cuando de repente hay una mano que me sostuvo, me alzó y limpió el lodo de mis ojos, sin pensarlo me aferré a ella y entendí que lo verdaderamente eterno es él, son sus manos, son sus brazos fuertes que me sostendrán siempre, me abrazarán y me levantarán. Maestro la mano era de mi amigo Silvio, ¿si le había contado acerca de él? Le dice David emocionado. No muchacho, pero le conozco, es mi amigo, crecí junto a Tiburcio, siempre me reía de su nombre tan extraño. ¡Ay maestro! quizás fue su culpa que ya el pobre no hable de cómo se llama (risas). Pero es un hombre muy sabio, yo a él lo conocí hace mucho tiempo, se ha convertido en un gran amigo, el me escuchaba mientras ambos pastoreábamos las ovejas, la última vez que estuve en casa fui a buscarlo y no lo había encontrado, pregunte por los alrededores y nadie sabía nada de él, me dolió tanto conseguirlo, nadie me daba una respuesta alentadora acerca de su paradero. Fue desbastador por un momento pensé que estaba muerto y me dolía no haberme despedido, no haber compartido más con él. Pero hoy, saber que Dios los escogió a él para ayudarme, para salvarme, no sabría cómo explicarle todo lo que sentí, cuando me limpio los ojos y lo vi allí junto frente a mí, solo quería abrazarlo, pero no podía porque lo ensuciaría, pero me llene de tanta alegría, mi corazón saltaba, y allí estaba él, en el momento más oportuno allí estaba, para escucharme, en este caso para limpiarme y en todos los casos para enseñarme algo. Me condujo a un rio que no sabría decirle donde queda, para que me bañara y me quitara todo el lodo que estaba sobre mí, y mientras me bañaba hablábamos y hablábamos, realmente las horas con el pasan volando, me comento que viviría cerca del bosque por un tiempo con su nieta, mientras se recupera, por eso no le había encontrado las veces que fui a buscarlo, me dijo que ya estaba mucho mejor y me agradecido por los regalos que le había dejado, eran justo su talla y todos le gustaron, me sentía tan feliz al escucharle, saber de él y que disfrutara de los regalos, lo hice con amor. Luego el empezó a preguntarme por mí y que estaba haciendo por aquí, y le comente que me había quedado en el bosque con usted y empecé a comentarle lo que paso con Michael, Micaela y todo lo que aconteció anoche, como me sentía, las cosas que veía y escuchaba y como fui a dar al pozo con lodo, fue horrible esta experiencia. En ese momento el saca un pañuelo de su bolsillo y me pide que me acerque más a la orilla para el terminarme de limpiar con su pañito. Maestro yo fui obediente y me acerque y en ese instante me comenzó a limpiar con tanto amor, mientras él lo hacía solo podía ver a Dios. Y me comenzó hablar de la dependencia emocional, parece tener mucho conocimiento acerca de ello, me comentaba que era, y me daba características de una persona que la presentara, y yo realmente no entendía porque me hablaba de eso, a mi parecer yo no dependía emocionalmente de nadie. Pero imagino que observo mi cara de que no entendía el porque me hablaba de todo esto y me dijo que yo estaba dependiendo emocional, en ese instante me sorprendí bastante, eso no me lo esperaba, así que le pedí que me dijera más y que me dijera de quien lo estaba haciendo, porque por todo lo que ya había dicho sabía que eso estaba mal, y me dijo que estaba siendo arraigada por usted y que todo lo que me había enseñado también había sido esa arma para llegarle a idolatrar, realmente no sabía que eso estaba en mí, pero sus palabras me quebraron escuchar esa frase "no es sustituir, sino sanar" hizo que mi ser volviera en sí. David en ese momento tenía una mezcla de emociones, estaba feliz por haber visto a Silvio pero triste por todo lo que le había dicho, pues ahora temía que su maestro se le fuera quitado, pero no quería decirlo, pues para David no tener a su maestro era bastante doloroso. Joven me lleno de gozo que aprendieras de Silvio, Dios te salvó del lodo, así como también te quiere salvar de todo lo que eras. Es tiempo de cambiar de vestimenta. Le contesta Jedrek contento por la lección que le había Silvio a su joven aprendiz ¿De qué me habla maestro? ¿Acaso debo ir y cambiar mi traje? Contesto David algo extrañado por la petición de su maestro. No joven, te hablo de las viejas costumbres que corrompen lo nuevo que Dios desea hacer contigo. Contesto Jedrek entre risas En ese instante David se levantó apresurado y le dijo: Maestro ya me voy, debo hacer cosas con el ejército. Detente, le pedí al rey formarte por estos días. Le contesto Jedrek Quiero irme Maestro, necesito hacerlo. David en ese instante quería salir corriendo, sabía que todo lo que le había hablado, el maestro lo formaría y muchas de esas formaciones, eran bastante dolorosas y David en ese instante sentía que todo iba demasiado bien en su vida como para someterse a un proceso de lágrimas amargas, no estaba seguro si había sanado o sustituido pero estaba bien y eso era lo que importaba, según él, claro está. El maestro le dice: No, quién desea sanar debe dejarse confrontar. Vamos a un nuevo lugar, por cierto gracias porque en mi ausencia acomodaste todo. ¿A dónde vamos? ¿Pasaremos muchos días? tengo que ver a Micaela. Contesto David algo nervioso por lo que sucedería, aunque no sabía con exactitud que iba a pasar, sabía que no era un tiempo de relajación y confort. Iré a visitar una amiga, así que apúrate para que lleguemos antes de la cena. Contesto Jedrek algo serio. Así que empezaron a caminar, el camino era bastante largo, parecía no tener fin, para David se hacía eterno ese trayecto. Caminaron mucho, tanto que los agarro la noche, llegaron a un lugar lejano de la tierra de Tomislaw, era un lugar donde las personas eran totalmente diferente a la gente del centro de la ciudad, todos saludaban al maestro, era muy conocido, mucho más que en el pueblo o en el palacio, todos le detenían para abrazarlo y bendecirlo. Llegamos a la casa de una mujer muy hermosa, piel morena y ojos claros, reflejaba mucho amor, cuando nos vio se emocionó demasiado, su cara estaba afligida y desconsolada, al verles se llenó de un gozo que se podía visualizar. Esta mujer era una íntima amiga del maestro, podía ver su confianza, parecían estar enamorados. Hola David me apodo Nohemí, por cuánto Dios me cambio el nombre ahora soy dulce. Dijo aquella dulce dama, con una voz apacible. Hola Doña Nohemí. Contesto David de forma muy educada. No, no es Doña es solo Nohemí. Contesto con una amigable sonrisa. David decidió en ese momento solo reír y callar, Nohemí les dio lo mejor que tenía en casa, su comida era la mejor de todo el pueblo o al menos eso decía el maestro, para David era la mejor que había comido pero no había recorrido tanto como Jedrek. La mujer poseía tanta sabiduría, su mirada le inundaba el corazón a David de una alegría inexplicable. Pero estaba tan cansado que David pidió ir a la habitación y así poder descansar, Nohemí en ese momento se tomó el tiempo para servirle, le mostró su cuarto, para sorpresa del joven estaba diseñado para él, en la pared con carbón tenía escrito "David, el amado", David tenía mucha curiosidad de todo lo que estaba sucediendo pero solo pensó "el maestro le hablo de mi". Cuando se estaba despidiendo le dio una túnica de muchos colores y le beso, ese beso fue tan tierno que David se sintió extraño. Ella vio como David se sentía y le dijo: Hijo, tu nombre es amado, ¿cómo no amarte? David no supo que decir, pero esa sencilla frase le quebró, pasó toda la noche llorando porque siempre se sintió tan abandonado, rechazado, solo, sin protección, como quien corre a un perro para la calle, y se olvida de él totalmente, y ese día sintió volver en sí, sentía que siempre fue una mentira, parecía que las escamas empezaban a caer de sus ojos y lo único que sucedió es que no se estaba viendo como Dios lo veía, como su amado. De madrugada Jedrek tocó a su puerta, sabía que estaba despierto, pasó y comenzó hablarle al joven acerca de lo amado que era, que la lección del día era volver a sentirse amado, querido, aceptado, por ser quien es el. No por lo que había logrado recientemente, simplemente por ser él. Maestro, ¿cómo sentirme amado si mi madre me abandonó? Le dijo David con un quiebre de voz. Muchacho aunque tus padres no te amen es dejarte amar por Dios, eso siempre ha sido una mentira que te ha hecho ocultarte y no dejarte amar por alguien más. Contesto el maestro muy sabiamente. Maestro yo si lo hice, ya mi padre me ama y me dejó amar por él, pero aún no sé, necesito el amor de madre, ¿cómo será tenerla? Contesto David dudoso, puesto tenía mucha curiosidad acerca de su madre, nunca le hablaban de ella, no sabía nada al respecto. Recuerda cambiar tu forma de pensar. Contesto jedrek, dándole a entender que debía cambiar su manera de pensar para así cambiar su manera de vivir. Maestro estado haciendo ese ejercicio pero con mi madre no sucede tan sencillo, no la veo, por más que lo intente no funcionó al hacer de mi madrastra mi madre. Contesto David quebrado, ese era un tema delicado cada vez de tocar. En ese momento se vuelve a escuchar la puerta era Nohemí llamando para el desayuno, en ese momento estaba el plato favorito de David servido en la mesa, la incógnita era ¿por qué estaba ahí? Buen día, te quise preparar el platillo favorito de esta casa. Le dijo Nohemí con una hermosa sonrisa. Me siento parte de ella, este es mi plato favorito. Desde que estoy aquí no conozco a los miembros de esta casa. Contesto David algo confundido pero muy agradecido con ella y su maestro por llevarle hasta aquel dulce hogar. Mis hijos están con su padre ahora en estos días visitando a la abuela paterna. Contesto Nohemí En ese momento ella se sentó a la mesa con ambos y le dijo: Mi historia de vida debes conocer antes de irte y es que desde muy niña fui abusada por mi padre, siempre pensé que era la forma de amar de un padre hacia su hija, cuando mi madre muere yo tenía solo 12 años, me convertí en la mujer de la casa criando a dos niños que eran mis hermanos menores y en ese momento fue tormentoso, porque cada noche que llegaba a casa sabía que venía a mi habitación a tocarme, me decía que era su forma de amarme, sus palabras me daban ascos, un día llegó muy tomado golpeando mucho a mis hermanos, yo no quería que me amará esa noche porque estaba en mis días menstruales con mucho dolor, en ese momento no le importó mis palabras suplicándole que por favor parará, preferí dejarlo porque si no mis hermanos pagarían las consecuencias, rompió mi ropa, me sentí totalmente torturada, cuando terminó fue porque se cansó, no solo fue una vez lo quiso hacer muchas veces, me sentía muy adolorida era tan solo una niña que no entendía nada de lo que sucedía, pero si entendía una cosa y era que necesitaba llevarme a mis hermanos, era hora de salir de la casa, tomamos la ropa y la guardamos en bolsos, mi hermano tenía uno 11 y el otro 7 estaban temblando de miedo, al verme se sentía muy mal, por más que me tape se notaba cada morado. Decidimos emprender el viaje, tomamos del cofre donde el guardaba su dinero, tomamos todo lo que había, sabía que no podía quedarme en el pueblo, nos conseguiría y todo sería peor, caminamos por mucho rato hasta que conseguimos a un amigo de mi madre que siempre vio cuánto ella sufrió y decidió ayudarnos a cruzar la frontera, yo vivía en la Ciudad de Benjamín e imagina cuánto tuve que caminar para llegar acá, llegando pudimos pagar un cuarto y para comer pero los días fueron pasando pero nada conseguía para trabajar, nos sacaron del cuarto y a mis hermanos lo reportaron para que desde pequeños sirvieran a la patria de Tomislaw, decían que tendrían lo que necesita cualquier hombre, así que decidieron prepararlos para el ejército. Yo no conseguí trabajo, conseguí una mujer que me abrigó por unos días y luego me hizo convertirme en una mujer prostituta, siempre había sido así, logre tener mucho dinero, logre sacar a mis hermanos del ejército, podré comprarles casa y pagar para que estudiarán. Toda mi vida era una apariencia, mi felicidad era ver a mis hermanos felices, eso para mí era lo mejor que me podía pasar, cuando crecieron ambos decidieron irse al servicio del rey, uno de ellos lo formó el gran maestro Abner, ahora es su sucesor. Ahora entiendo, mi maestro es tu hermano. Contesto David asombrado por todo lo que sus oídos estaban escuchando. Realmente Nohemí es mi madre, ella me crío, yo la Vi hacer todo por nosotros. Contesto Jedrek con gran admiración hacia ella, pues veía una mujer valiente, determinada que le ayudo a llegar a donde se encuentra hoy. Así es, tu maestro es ese joven quién lo nombraron aprendiz y sucesor del maestro. Mis hermanos son mi orgullo, muchas veces me rogaron que saliera de ese lugar pero podía me había acostumbrado al dolor, hasta que conocí un hombre diferente al resto y me enamoré, fue entonces cuando decidí darle un hijo, no importaba si él se quedaría yo lo quería tener. A el mis amigas lo engañaron diciéndole que era una mujer de la alta sociedad y a mí me dijeron que solo era un hombre que quería amarme pero debía mostrarme difícil de amar, fue entonces como nos enamoramos. Dijo Nohemí orgullosa, pues no sentía vergüenza por su historia de vida, eran lecciones de las cuales había aprendido mucho y faltaba mucho más por contar.
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