Dorian no se fue del mirador de inmediato, se quedó cuando el viento ya no traía respuestas. Cuando la noche comenzó a palidecer en el horizonte. Cuando incluso Lysandra dejó de hablar. Porque había silencios que no se llenaban con palabras antiguas. —Siempre fue así con vos —dijo ella finalmente—. Te quedás cuando todo ya se fue.— Dorian no respondió.Tenía los ojos fijos en el valle, pero no lo veía. En su mente, la imagen de Elena alejándose se repetía con una precisión cruel. No llorando. No huyendo. Caminando con decisión… aunque le doliera. Eso era lo que más lo quebraba. —No me eligió —dijo al fin. Lysandra no lo contradijo. —No ahora —respondió—. Y eso no es lo mismo que perderte.— Dorian soltó una risa breve, sin humor. —Siempre fuiste buena con las palabras—. —Siempre fu

