La convocatoria no fue pública eso ya era una señal. Elena sintió el llamado en el cuerpo antes de recibirlo de manera formal una presión sutil detrás del esternón, un tirón que no dolía, pero exigía atención. El tipo de señal que el consejo usaba cuando quería evitar testigos… y reacciones. Aiden la observó detenerse en seco en mitad del pasillo. —¿Ellos? —preguntó, sin necesidad de más contexto. Elena asintió. —No es una invitación —dijo—. Es una orden disfrazada.—Aiden no sonrió. —Entonces es miedo —respondió—. Y el miedo siempre apura.—El recinto al que la llevaron no era ceremonial., era funcional. no tenian símbolos, tampoco tenian historia visible. Una sala creada para decisiones rápidas y consecuencias limpias, demasiado limpias... —Anima Sanguinis —dijo la voz del Consejo—. He

