ARIANA Llegar a la universidad esa mañana fue como lanzarse al centro de una jauría de preguntas. No había dado ni tres pasos desde el estacionamiento cuando sentí los ojos de medio campus pegados a mi espalda. Las clases fueron muy incómodas, pero agradecí que la mayoría me dieran mi espacio. Sin embargo, cuando el día llegó a su fin decidí tomar un café en la cafetería al otro lado de la calle. Donde me encontré con Vera y otras de las chicas del club de lectura. —¡Ariana! ¡Ari! ¿Es cierto lo que dicen las noticias? —¿De verdad estás saliendo con Noah Guzmán? ¡Con el Noah! —¡Te vimos en el video! ¡Eso no era un primo! Mis nuevas amigas, que por cierto, apenas sabían mi segundo nombre. Parecían reporteras de espectáculos con un nivel de entusiasmo que rozaba lo ridículo. Intenté so

