—Hola, querido hermano—saludó él hombre, volviendo a su lectura, cerró el libro para mostrar completamente la portada.
—¿Sí me parezco?—pregunto, haciendo la misma expresión que la del personaje del libro, no pude aguantar más y solté una carcajada
—¿Que haces aquí?—pregunto Gabriel, entrecerrando los ojos hacía el recién llegado.
—Soy el que primero debe entrenar a estos chicos a despertar su conciencia espiritual, porque sino están perdidos, no podrán ver las sombras que ayudan a los caídos... —hablo, el hombre castaño.—Aunque el hijo de una entidad del Inframundo griego no lo necesita—miro a Dante para encogiéndose de hombros.
Dante no cambiaba esa expresión sería en su rostro, cosa que me hizo darle un ligero golpe en el hombro, este volteó a verme, yo solo le hice una mueca infantil provocando que se riera por lo bajo.
—¡Genial, seremos cazadores de sombras!—exclamo Lily, recibiendo de inmediato un golpe en la cabeza por parte de su hermana gemela.
—Veo que no haz cambio nada... Mmm...¿Tío?—comentó mi madre, con una pequeña sonrisa en los labios.
Todos volteamos a ver a verla, no pensé que ellos lo tomaron en serio los lazos sanguíneo porque en teoría todos somos "hijos de Dios" o eso es lo que sabemos.
(...)
A simple vista se puede observar lo mucho que le gusta leer a Raziel porque eso es lo que llevaba haciendo desde que había llegado, mientras que nosotros nos tenías literalmente en posición de meditación, sufriendo en lograr concentrarnos, puesto que el entrenamiento había comenzado, por otra parte Caín y Charlotte estaban sólo observando pues esta parte era sólo para nosotros siete descendientes de ángeles mientras que Dante se encontraba en una esquina arregostado en la pared.
Escuché la risa de Gabriel junto a la de mi madre, desconcentrado a todos, seguido de eso sentí un punzante golpe seco en la cabeza.
—Oush—me queje, sobando la cabeza con mi mano derecha, a lo lejos se hizo presente la risa de Dante....
¿Qué es tan graciosos?, Busqué con la mirada al amante de los libros y estaba concentrado leyendo un extraño libro, por un segundo me relajé porque creí que no me observaba, no obstante sentí otro golpe en la misma zona del anterior.
—Regla número uno, concéntrate o de lo contrario no verás al enemigo—escuche en mi mente, una voz extraña, voltee a buscar a mi agresor pero no había nadie.
Solo fueron segundos para escuchar como si una especie de cadenas de puros quejidos por parte de cada uno de los otros chicos que se encontraban en la misma posición que yo... ¿¡Espera si todos estaban presentes!?... ¿quién me había golpeado y a todos mis compañeros?...
—Ese es sólo el principio de lo que les espera—comentó Raziel, cerrando con fuerza el libro, levantándose de la silla para mirarnos fijamente con una expresión seria.
Con un movimiento fugaz de su mano, transformó el ambiente del lugar, ya no nos encontrábamos en aquél lugar que aparentaba ser una biblioteca....¡No!... Sino en una especie de lugar cerrado, lo digo porque tenía paredes angostas de piedra, y lo peor no era eso.. sino ¡que estaba sola!... y con algo extraño en la oreja como si fuera un comunicador.
—Bienvenidos al laberinto del limbo—escuché la voz de Raziel. —Está es una prueba que se realiza a todo aquel que quiera entrar a una legión, pues es de supervisión, estrategia y ataque—prosiguió hablando por el aparato raro, provocando que me pusiera de píe, para darme cuenta de mi nueva ropa.
Un atuendo n***o enteró pegado al cuerpo, junto a unas botas negras corte alto modelo militar, como puede me sujete una coleta alta para que el cabello no me estorbara, aún no procesaba como había llegado aquí, pero creo que fue por obra y gracia de los tres adultos que nos quieren poner a prueba, no creyendo que mi madre lo aceptará, tal vez por eso la risa cuando estábamos meditando, pues tenían pensado mandarnos aquí.
Solté un gran suspiró de alivio al recordar que dijo "bienvenidos" eso quiere decir que hay más, en algún lado del laberinto y obviamente que debo encontrarlos ante que la extraña cosa que soltaba esos terribles sonidos.
Sin embargo un gruñido más fuerte se escuchó cerca provocando que me asustó, por medio del aparato escuchaba las gritos de miedo de mis compañeros, solo se podía oír más no sé podía comunicarse entre nosotros, eso me frustraba porque deseaba saber si Nico, mi hermano y los demás estaban dentro de este lugar también.
No obstante, un "sí" en forma de un susurro llegó a mi oreja que tenía libre, eso me eriza los pelos, poniéndome más nerviosa y alerta al mismo tiempo, deseando sólo encontrar a alguien.
—Hijos míos, algo que no les comentó Raziel, es que hay muchas bestias en el laberinto, pero también hay almas perdidas que los guiarán en la travesía, espero que se encuentren en algún punto y que salgan vivos...—escuchamos la voz de Gabriel por el comunicador, tragando saliva lentamente.
—Y también les dejamos un regalo a cada uno a metros de ustedes, buena suerte y que Dios los bendiga—agregó, mi madre cortando la comunicación por el aparato, yo solo apreté los puños con fuerza pero algo me hizo salir del enojó.
—Corre...—escuché de nuevo esa, voz susurrando, era como si viniera de una niña pequeña.
El tercer y último gruñido, pero esta vez se podía captar que no era uno solo sino que habían más, sintiendo como algo se aproximaba en mi dirección.
Solo empecé a correr haciendo casos a la advertencia, si quería salir viva de este lugar, no sabía en que dirección ir, en mi mente sólo pasaba el hecho de conseguir a los chicos, para juntos salir de ese espantoso lugar de luz tenue y moho sobre las rocas de la pared.
Escuché los gritos de los demás, algunos, jadeos de luchas y choques de ...¿Espadas?... Pero las voces no, era como si nos censuraron... ¿Por qué hacían éso?
Sentía mi respiración agitarse a más no poder, pero lo gruñidos atrás de mi, no me dejaban de sonar, hasta que llegue a un callejón sin salida grave error de mi parte. Sin embargo al final de este había un baúl de color marrón, sin perder tiempo me acerqué para observar mi nombre estaba tallado allí junto a con una runa de una tridente con dos alas a cada costado, algo muy significativo para mí.
Al abrirlo me encontré una hermosa armadura azul con detalles plateado y la misma espada que me regaló mi padre el día que me dejó en el campamento mestizo, algo que me dejó confundida porque yo la había dejado en el campamento, pero segundos después sonreía ampliamente.
En el instante que la armadura tuvo contacto con mi cuerpo, involuntariamente salieron mis alas blancas que alumbraban de una manera intensa cubierta por una especie de protección, como la misma armadura.
El gruñido aumenta a cada segundo hasta sentirlo justo detrás de mí, como pude me voltee rápidamente para encontrarme con una bestia de dos metros de altura, de pelaje n***o como la noche, ojos rojos y unas alas de murciélago; Me paralice un segundo, era la primera vez que veía algo así de horrible, porque ni los demonios que me han atacado lo eran.
Solamente levanté lento la espada preparándome para a****r si era necesario, pero la bestia se me arrojó encima como pude empecé a atacarlo.
En ese momento agradezco a mi hermano que me hubiera dado ésos entrenamientos en el campamento mestizo, sabía que no era la mejor pero tampoco estaba mal, de una fuerte estocada dando un giro de la muñeca, logré clavarle la hojilla en el pecho al lado derecho del animal, escuchando como gruñido más fuerte y desesperado.
Cuando esté cayó, salí corriendo esquivando el cuerpo herido o tal vez muerto de aquella bestia, mis piernas daban a más no poder, hasta que de un momento a otro la luz se apagó de golpe, para prestar atención al comunicar.
—Esa fue la primera ronda, fácil... ¿verdad? ... pues lo siguiente no lo es... Juzbel y Ethan les informó que no pueden volar, en este lugar se pierde esa habilidad, suerte chicos—escuché, el arcángel Raziel la indicación que la primera fase acabo, sólo esperaba que estuvieran todos bien.
Un golpe en la espalda me hizo caer de boca contra el suelo, la espada cayó a unos cuantos metros lejos de mí, además que sentí un peso sobre mi espada justo encima de mis alas, al girar la cabeza tratando de observar pues era complicado...
La luz se encendió dejando al descubierto la persona que me había agredido, mi boca se abrió sin salir del asombro, miedo y confusión, pues nunca pensé que eso fuera posible ...
Continuará...