La mirada de la chica pelinegra de armadura verde se clavó en mi después que había pronunciado aquellas palabras al hijo de Hades sobre alguna posibilidad de traición, había algo que no me gusta en ella, era algo en su ser, tenía ése toque de maldad en su esencia como por momento la rodeaba.
—¡Tú!—exclamó, pegué un pequeño brinco.
—¿Yo?—respondí, confundida al verla como se acercaba rápidamente hacía mi persona.
Todos nos empezaron a mirar extraño, yo no comprendía lo que estaba sucediendo en ese momento, la chica se ubicó frente a mi con una expresión seria.
—Si tú hubieras ayudado a mi hermano Azrael, él ahora estaría aquí conmigo y no en el otro bando—habló, mientras apretaba los puños.
Yo me encontraba aún más confunda que antes, procesando ¿quien era ése Azrael?... Hasta que recordé aquél joven que me había llamado "indigna" de ser nieta de un arcángel en el campamento mestizo los primeros días que andaba con Dante. No pensé que él fuera hacer esa b********d y ahora su hermana estuviera reclamándome de algo que yo no tengo nada que ver.
—Juzbel, déjala en paz—la reprendió el joven de cabello azul, que se acercó para sujetarla del brazo.
—¡Déjame en paz, Ethan!—grito, la pelinegra tratando de safarse del agarré por parte de él.
Sentía la mirada de los demás en mi, yo solo me mordí el labio inferior, para voltear a mirar a Danre, este sólo negó con la cabeza dándome a entender que no era mi culpa junto a una pequeña sonrisa en sus labios.
—¿Qué sucede aquí?—Pregunto Gabriel, frunciendo el ceño molestó, iba a explotar en cualquier momento, había escuchado que los arcángeles eran los seres más buenos pero cuando se enojaban eran ...
—¡No es momento para andar peleando por esas cosas!, ¡Los quiero a todos sentados en la mesa redonda de inmediato!—ordenó, haciéndonos estremecer a todos, sin titubear lo hicimos hasta mi madre.
(...)
Ya todos estábamos ubicados en la mesa, para mí mala suerte tenía a la chica pelinegra al frente con una mirada qué si matara ya estuviera tres mil metros bajo el suelo.
—Señor, el último reporte que tengo de la ubicación de los caídos fue en Texas—informó el chico de cabello azul.
—No hace falta decir que Luznell, es hija de Mariana pero como ella no los conoce a ustedes es mejor que empiecen a llevarse bien—hablo firme Gabriel como un propio líder a un tropa, ahora entendía porque ellos tenían legiones a su mandó.
—Hola, yo soy Lily y ella es mi hermana gemela Mary, somos hijas de un descendiente de Merlín y nuestra madre era un Ángel caído—se presentaron ambas niñas castañas con ojos marrones.
—Yo soy Ethan, hijo de una hada, por eso mi extraño cabello y mi padre era hijo de un de los primeros caído—el chico sonrió ampliamente hacía mi.
Jure que por un segundo haber escuchado un gruñido por parte de hijo de Hades, pues este se encontraba a un costado de mi, eso provoco que se me escapara una pequeña risita involuntariamente.
—Yo me llamó Aniel... —se presento uno de los dos niños que hace rato jugaban con Caín, era el más pequeño.
—Y yo soy Axel—agregó el otro niño que era un poco más grande de estatura, con un gran sonrisa.
—¡Somos descendientes de Kesabel!...—Gritaron, ambos al mismo tiempo, soltando una risa divertida.
Cuando llegó el turno de nosotros, mi hermano fue el primero en presentarse, junto a Charlotte, ya sabían quién era yo así que no fue necesario hacer algo formal,
— Hola, soy Luznell, Hija de Mariana y un dios griego, Poseidón—me presenté, mirando a cada uno de los integrante de la mesa, hasta que se cruzo con la chica pelinegra que no cambiaba su expresión por suerte voltea a mirar al hijo de Hades... Bueno este solo se cruzó de brazos sin pronunciar ninguna palabra, ni se inmuto en querer presentarse.
—¿Juzbel?...—la llamó, Gabriel pues la chica en ningún minuto despejó esa mirada incómoda de mi, aparte era la única que falta por presentarse, está solo bufó como respuesta para proceder a hablar.
—Soy Juzbel, hija del ángel y el demonio, soy mitad de ambos por eso decidieron que mejor me quedara aquí en la tierra—comento, en un tono seco y molestó—No sé porqué debamos confiar en ella, mi hermano lo hizo y terminó decepcionado... —agregó, cruzando los brazos sobre la mesa.
— Tu hermano fue un idiota que llevo creyéndose el "enviado" y si se cambió de bando, no fue culpa de nadie más que suya, deja de culpar a los demás por tus personales familiares—escupió, el hijo de Hades, entrecerrado los ojos con molestia.
—¡Basta!—exclamo mi madre, dándole un golpe a la mesa haciendo que la chica cerrará la boca porque iba a volver a hablar.
—No más pelean se suponen que tienen que ser un equipo, porque mi tiempo aquí ya es limitado, al igual que el de Mariana—argumento, Gabriel con tono fuerte haciéndonos tragar lentamente saliva.
—¿Tiempo limitado?—pregunte, dudosa por las palabras que él acababa de decir.
—Sí hija, sabes que cuando cumplimos un ciclo debemos...
—¡No!... —negué antes de que dijera lo que yo ya me estaba empezando a suponer y no quería saber más, porque perder a mi madre sería devastador para mí.
—No es momento para hablar sobre eso—respondió, mi madre poniéndose sería, para desviar su mirada al rubio.
—hay que lograr parar todo ésto antes de que siga avanzando, son más y de seguro tendremos que visitar diferentes planos divinos, pero ustedes son de ahora en adelante la legión en la tierra, es su deber cuidar y protegerla...—informó, Gabriel con esa expresión de firmeza en cada palabra.
—La legión de la tierra nos encargaremos de romper ese estima que los mundos divinos no se pueden unir o no se pueden llevar bien, seremos todos hermanos, todos iguales—comenté, poniéndome de pie para poner mi mano hacía el frente.
Todos empezaron a colocarla sobre la mía, mi hermano y Dante fueron los primeros para seguir con las gemelas, junto a Charlotte, los otros dos niños prosiguieron, mientras que los demás se unían, la única que faltaba era la pelinegra que ni siquiera sonreía, pero a la final aceptó.
—Me alegra que ya se lleven todos bien, porque lo que les viene, será divertido—escuchamos una voz desconocido al fondo de la habitación.
Volteamos a ver de quién se trataba y era un hombre de cabello castaño corto pero ondulado, tenia una singular a*****a azul que parecía una especie de corona, su piel era blanca y sus ojos eran verdes, además que llevaba puesta una armadura plateada con destellos dorados, en sus manos cargaba un libro, el cual como pude, leí el título "cazadores de sombras"..
—¡Vaya!, Los seres humanos si que son interesantes...—susurró aquel hombre, sin despegar la vista del libro, era como si este fuera fascinante para él, mientras se le escapó una risa de los labios por algo que acaba de leer allí.
—¿Acaso eres tú?...¿Raziel?...
Continuará...