Capitulo 8

1657 Words
Luego de ese hermoso encuentro en el campo de flores, Laura y Ricardo han continuado cultivando su amistad, y más aún su amor, cada día al anochecer conversan a través de llamadas o mensajes de texto, lo que les ha permitido conocerse un poco más.       —Te gusta el cine? —pregunta Laura.       —realmente no— responde Ricardo.       —Me aburre un poco, disfruto más el teatro, una buena canción, una poesía, una puesta de sol— dice Ricardo.       ¿— Todo eso suena muy bello, pero sabes? ¡Podríamos ir a ver una película!!       — lo haré por complacerte, pero ya te confesé me aburre un poco.       —Entonces veamos la puesta de sol.       Laura está sorprendida con ella misma, nunca se imaginó que se dejaría envolver por el cariño, amor, protección que le brindará un hombre; con Ricardo se siente segura, auténtica, se siente viva, se siente alegre, se siente amada. Tampoco puede explicarse como en tan corto tiempo ha surgido una conexión tan profunda entre ambos; sienten que se conocen desde hace mucho, ya pueden interpretar sus gestos, sus palabras entrecortadas, sus miradas, realmente tienen una conexión profunda.       Ricardo siente lo mismo está totalmente convencido de que Laura es la mujer de su vida, que es su alma gemela y paso a paso, con su auténtica forma de ser la ha ido convenciendo de qué están destinados a estar juntos, de qué nada en esta vida es casualidad, que en la esperaba a ella y ella lo esperaba a él, que serán inmensamente felices, cuando estés juntos.       —Damisela, vamos de espacio, disfrutar de una puesta de sol, requiere planificación, para mí es uno de los actos más sublimes, más gratificantes en este mundo, por los momentos te regalo un poema - contesta Ricardo.           —Me parece perfecto - responde Laura.       —Tal vez parece casualidad o algo del destino lo importante es que te encontré ahora estás aquí y sin mirar atrás avanzaremos juntos por el camino del amor yo siempre supe que estabas en algún lugar y que te iba a encontrar ahora que llegaste por ti yo vivo por ti respiro y me haces muy feliz.       —Qué hermoso Ricardo gracias, me encantó, estoy deleitada, que bellas palabras, que romance, que dulzura, te confieso a pesar de mi edad primera vez que estoy viviendo un amor tan bonito tan puro tan sincero.       —Eso me halaga me reconforta y es lo que quiero bella dama es lo que busco que cultivemos nuestro amor porque yo estoy totalmente convencido que tú eres mi felicidad y que ya te amo.       — ¿No creas que vamos muy deprisa?       —El amor no se puede disimular ni ocultar, no tiene tiempo no tiene edad no tiene condición cuando llega hay que aceptarlo disfrutarlo vivirlo.       —Tienes razón, pero somos dos adultos y parecemos adolescentes, creyendo en el amor.       — ¿Y por qué no? Para mí es natural, es que para mí esto ya forma parte de mi vida, vale la pena que continuemos apostando a darnos amor, a entregarnos en cuerpo y alma a lo que estamos sintiendo el uno por el otro.       — Si, nuevamente te doy la razón, es que todo esto es nuevo para mí, me haces sentir emociones totalmente desconocidas para mí, pero me gustan.       Así, paso a paso, Laura se ha ido entregando al amor, aunque aún quedan destellos de su dureza y de su incredulidad, Ricardo la ha ido moldeando, tal cual, como una arcilla en manos del alfarero, la ha llevado a creer, a sentir, a soñar, a amar.       Pasan algunos días, entre mensajes de amor y encuentros fugaces; de repente ya ha llegado el momento de la tarde de Barbacoa en la tribu, ósea en casa de la familia de Laura, ella tiene reservada una sorpresa para ese encuentro familiar.  Comienza a alistarse para ese día especial, ha desempolvado unos pantalones Blue Jeas, y unos zapatos tenis blancos, acompañará su atuendo con una ligera blusa rosa. No se ha comunicado en todo el día con su Madre, para no sentirse presionada y para tener que dar explicaciones, sin embargo, debido a su silencio, la Madre le envía un texto.       —Recuerda el encuentro familiar de hoy, te estaremos esperando, a las 2:00 pm en punto, no falles.       —Madre, allí estaré, gracias por el amable recordatorio, te amo, besos.       Descuida el teléfono y sigue arreglándose, se realiza un ligero maquillaje, se coloca unas grandes argollas, para contrarrestar su moderno y corto cabello. Sale del apartamento, se dirige al estacionamiento, al pasar por el living, saluda ligeramente al vigilante y continua hasta llegar al vehículo, el cual ha mandado a lavar el día anterior y está resplandeciente. Lo aborda y emprende la marcha, antes de llegar a casa de la tribu, hace una parada totalmente inesperada, pasa recogiendo a Ricardo, es que está tan motivada, tan ilusionada con él, que se ha atrevido a invitarlo y gustosamente ha aceptado la invitación, es más, está feliz de que va a conocer a la familia de Laura,       ya que para ella son muy importante, en todo momento ella los incluye en sus conversaciones, contándole a Ricardo anécdotas, hechos cómicos, dramáticos, hermosos, tanto así que Ricardo siente que los conoce, y hoy por fin le pondrá rostro a cada personaje.          Laura, está contenta de haber dado ese paso tan importante, de llevar un invitado tan especial a casa de su familia, sin avisarles, será una tremenda sorpresa, por eso está un poco nerviosa, cree que no está preparada para las preguntas, para las caras de sorpresa sobre todo de sus hermanos, que la sobre protegen tanto y la celan de todo y de todos, está segura que su mamá se alegrara, se le dibujara una gran sonrisa, y    su Padre, ¿cómo reaccionará? Para él aún es su niña, su consentida, la luz de sus ojos, y es que, prácticamente es la primera vez que Laura, llevara un invitado a casa, un casi novio a los 38 años, parece fuera de época, parece irreal, pero es la cruda verdad.       —hola, damisela— saluda Ricardo, asomándome a la ventanilla del carro.       —hola, Ricardo, sube— dice Laura.       Ella lo detalla, lo ve de arriba abajo, viste unos ajustados pantalones casuales azules, una camisa manga larga por fuera, a cuadros, unos zapatos marrones que hacen juego con la camisa, además huele muy rico, está usando su perfume favorito, ya ese olor lo identifica.       —Ricardo, recuerda lo que te comenté, eres el primer invitado que llevo a casa, en muchos años, espero estés preparado para cualquier reacción de mi familia; puede ser que te acepten, como puede ser que te rechacen – comenta Laura, preocupa.       — tranquila, mi bella dama, estoy preparado para todo, además ya tengo varias estrategias preparadas, no te preocupes, - dice Ricardo y sonríe a carcajadas.       Finalmente, llegan a casa, las emociones en Laura van en aumento, su corazón late rápida y fuertemente, sus manos se sienten frías, su frente se pone roja, sus orejas calientes. Sin embargo, respira profundamente, se estaciona y sale del vehículo, sin esperar que Ricardo, abra su puerta.       —Vamos, Ricardo-baja y camina a mi lado-le dice Laura, entre dientes.       Él le obedece, y le dice al oído.       —tranquila, mi damisela, todo saldrá bien y si tus hermanos o tu padre, me sacan un bate, yo saldré corriendo, aún tengo fuerzas para hacerlo, no me dejaré atrapar— te dice Ricardo y vuelve a sonreír.        Siguen caminando, uno al lado del otro, Laura lleva en sus manos el pan que le solicito su madre y Ricardo, puede sentir los apresurados latidos del corazón de ella.       —Lauraaaaaa, tan puntual como siempre – expresa la madre, de manera sorpresiva y alegre, a su vez.       —Mamá, hola. He traído a mi amigo, Ricardo— dice Laura, un poco asustada.       —Bienvenido, un gusto conocerle— contesta su mamá. Y de una vez le propina un gran abrazo.       — Gracias— solo atina a responder Ricardo y le corresponde al abrazo.       Continúan caminando, hasta llegar al patio de la casa veraniega de la tribu.           —Hola, familia, buenas tardes, los amo a todos, un gusto verles— expresa Laura, en voz alta, para que todos la escuchen y lo logra; todos se dan vuelta y sé sorprenden al percatarse de que ha llegado acompañada.       —él, es Ricardo, mi amigo. Hoy es mi acompañante— continúa diciendo a todos, para no dar explicaciones individuales. Él, se limita a sonreír y a saludar a todos con un gesto en su mano. Uno de los hermanos de Laura, les hace una señal, invitándolos a sentarse cerca de todo el gran grupo familiar.       Ricardo, de manera natural y sencilla, se involucra en el grupo y comienza a conversar con el papa de Laura, comienza preguntándole que tipo de música le agrada escuchar, a lo que el jefe de la tribu, responde sin titubear, que le gusta el Jazz, lo que es de agrado para Ricardo, ya que sabe bastante de música y por allí continua la conversación, hablan de cantantes, canciones más famosas, origen del género… y así sucesivamente, posteriormente, se ve ya envuelto en una amena conversación  con los hermanos de Laura, sobre Béisbol, pues, resulta que todos son fanáticos el deporte y del mismo equipo. Laura lo observa a la distancia, está sumamente complacida de la bien que su familia ha recibido a Ricardo y de lo bien que él se ha desenvuelto, parece que son amigos desde hace años. Por su parte, las mujeres, la interrogan.       — ¿De dónde sacaste a ese galán?       — ¿Son novios?       —¿Dónde lo has conocido?       — ¿desde cuándo sales con él?       — ¿ya se besaron?       — ¿Están enamorados?       Laura se limita a escucharlas, sonríe, suspira.       —Calma, queridas, son muchas preguntas. Vamos por parte. Que curiosas son.     —
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