CAPÍTULO 45:Tu lugar como mi mujer

1152 Words
ISABEL No me dejó hablar, y eso me irritaba más de lo que estaba dispuesta a admitir. Dice que no me evita, pero llevo días en los que apenas lo he visto de pasada, y eso con suerte. Antes, al menos, se sentaba a cenar con el niño. Pronto llegará Carolina para darme clases de italiano… y, como si me hubiera leído la mente, aparece en ese mismo instante con su energía habitual, cargando libros y papeles. —Prepárate para sufrir un poquito. Vaya, parece que se lo ha tomado en serio. Repasamos frases básicas en italiano durante casi una hora, y de pronto siento una mirada. Giro la cabeza y ahí está Leonora, apoyada en el marco de la puerta, observándonos en silencio. Bebe algo de una taza y se va, sin más. Carolina nota mi incomodidad y frunce el ceño. Se inclina hacia mí y susurra: —Isabel, con esa zorra ten cuidado… Lo más probable es que intente algo con Duke, si no lo ha hecho ya… —suspira, con aire cansado—. Ella no descansará hasta conseguir lo que quiere… y quiere el puesto de esposa. Me quedo callada porque en el fondo sé que tiene razón, pero no puedo hablarle a Carolina de mi verdadera situación en la familia Bellini. —Sí, conozco a mujeres como ella —me corta con firmeza—. No juegan limpio, por eso son peligrosas. Están dispuestas a todo… con tal de conseguir poder. Después de la clase, Carolina decidió quedarse a cenar, y Carlos me puso ojitos para que lo incluyéramos en la cena. Me ofrecí a preparar tacos para todos, mientras Carolina se dedicaba a hacer una pizza casera. Agarro la bandeja y empiezo a repartir los tacos. El primero se lo ofrezco a Enzo. —Toma, cuidado, que están calientes. Él me mira con atención y lo sujeta con delicadeza… pero en cuanto intenta dar el primer mordisco, un poco del relleno se escurre por un lado. Me río y le paso una servilleta. Luego le entrego uno a Carlos. Fiel a su estilo, intenta impresionarme sujetándolo con solemnidad exagerada. El resultado: un desastre; el taco amenaza con escaparse de sus manos en cualquier momento. No puedo evitar soltar una risita. —Vamos, chicos… parece que estáis comiendo con guantes de boxeo. Al final, decido darles de comer yo misma. Sostengo el taco para Enzo, cuidando de que no se derrame nada, y después hago lo mismo con Carlos, que tropieza con el mismo problema que él. Carolina me observa con los ojos brillantes y exclama: —Por favor, vive conmigo y hazme tacos todos los días. Yo le sonrío antes de girarme hacia los chicos. —¿Están buenos? Ambos asienten, aún batallando con su torpeza, y yo me sorprendo sonriendo ante la escena. Pero de pronto, la imagen de mi abuela cruza mi mente y una punzada de añoranza me sacude. El ruido de la puerta me saca de mi ensimismamiento. Duke y Sebas entran y se acomodan sin decir palabra. La mirada de Duke se clava en mí, helada, como si me responsabilizara de un delito invisible. ¿Acaso está enfadado conmigo? Carlos se levanta y baja la cabeza en un saludo cordial. —Siéntate—ordena Duke. El chico vuelve a sentarse, incómodo. —¿Habéis cenado? —pregunto a los recién llegados. —No —responde Duke secamente. —Franco preparó la cena, solo añadimos algunas cosas… —¿Quedan tacos y pizza? —pregunta Sebas. —Sí, un par de tacos. Duke no dice nada. Me levanto y voy hacia ellos con el plato de tacos, pero justo cuando se los acerco a Sebas, Duke lo agarra con fuerza y me lo quita de las manos. Sebas sonríe ante la escena. Yo me quedo callada, conteniendo las ganas de estrangularlo. La cena transcurre con normalidad, aunque yo sigo alerta. Cuando todos se van, me dirijo a la cocina a recoger los platos y ordenar un poco después del caos. —Me pregunto por qué siempre tengo que recordarte lo que está bien y lo que no… —dice Duke desde atrás. No me vuelvo; mis manos mojadas siguen lavando los platos. —No sé a qué te refieres…—musito, sin girarme. —Ah, ¿no? —No. —No deberías darle de comer a un hombre de esa manera. Me pones en mal lugar delante de los demás. —¿Cómo? Lo que dices es ridículo. De pronto, se me vienen a la mente escenas de dramas que he visto en Netflix. ¿Será que para los asiáticos es tan importante dar de comer a alguien? Después de todo, él es medio asiático. Oigo sus pasos acercándose por detrás, pero ignoro su presencia y sigo fregando. —Ten cuidado con cómo me hablas, mujer. —Duke —trago saliva—, Carlos es un niño para mí, como Enzo. —Isabel, Carlos no es un niño… j*der, es un hombre de 23 años… Si le das la oportunidad, te follaría encima de la mesa sin pensarselo dos veces. —¿No crees que estás exagerando? A pesar de no estar cara a cara, siento el peso de su mirada sobre mí. —Sé un poco consciente de ti misma… de tu lugar como mi mujer —dice con dureza. Me hierve la sangre; pasa los días evitándome y ahora aparece para sermonearme por algo tan insignificante. Suspiro, irritada: —¿Mi lugar como tu mujer? Dirás como tu rehén… —Me has entendido perfectamente. Ante los demás… —Te la pasas evitándome todo el tiempo —lo interrumpo—, sin motivo aparente, y ahora vienes a decirme que no soy consciente de mi lugar…Para mí, Carlos es un niño. —Esto me recuerda algo…—continuo haciendo ruidos con los trastos para enfatizar lo que digo—. Fuiste tú quien prometió encargarse de mis orgasmos, ¿no? —mi voz tiembla apenas, aunque trato de no mostrarlo—. Ya que me evitas, si no lo vas a hacer tú, quizá deberías delegar la tarea a alguno de tus soldados. Alguien entusiasta. De repente, mi cadera choca contra el fregadero con un golpe seco, fuerte, y su cuerpo duro me envuelve por detrás. Se alza sobre mí como una estatua gigante; una mano se cierra en mi garganta posesivamente, obligándome a levantar la cabeza, mientras la otra aprieta con fuerza mi cadera, inmovilizándome. —Repite eso… —susurra muy cerca de mi oído. Un escalofrío recorre mi cuello y la piel se me eriza. Apoyo las manos en el fregadero, aún mojadas. —Si te atreves, repite eso—advierte con una voz ronca. —Du-Duke… —balbuceo, atrapada por su control. Algo se clava en mi lumbar; en ese instante comprendo que estoy completamente dominada. Por más que intente zafarme, sé que no voy a poder liberarme.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD