"¡Que se lo crea...que se lo crea!— piensa Theo.
La puerta se abre de golpe. Amanda entra en la oficina, claramente ofendida, con los ojos centelleando de rabia al ver la escena.
Amanda Fitzpatrick, una mujer de figura imponente entra con pasos tan pesados como el cemento. Su cabello rubio, perfectamente alisado, cae en unos rizos perfectos sobre sus hombros, y sus ojos verdes estaban entre una mezcla de indiferencia y desafío. Al ver a Thais besando a su hombre, su mirada se volvió fría.
—¡¿Qué significa esto?! ¡¿Quién es ella, Theo?!
Cuando Theodore se apartó, sus ojos encontraron los de Thais, donde pudo distinguir un destello de sorpresa. Su pecho subía y bajaba rápidamente.
—Perdón...ayudame— le susurra él a Thais, rogando que no lo descubra frente a Amanda.
Thais, manteniendo la compostura, sonrió de manera amable, pero casi matándolo con la mirada.
—Cariño pensé que estaríamos solos— dice Thais mientras hace creer que le arregla la corbata, pero casi lo está estrangulando.
Theo, con los nervios de punta y notablemente excitado, pasó un brazo por la cintura de Thais soltando su pierna y la acercó un poco más al ver que entro en el papel de amante.
—Oh, Amanda, le dije a Grace que te dijera que estoy ocupado.
—Disculpe Joven Ceo, la señorita no me escucho cuando le dije que estaba ocupado—le dice la señora mayor agitada por llegar apurada para atajar a Amanda sin lograrlo.
—Te pregunte quién diablos es ella, Teodoro—repite Amanda visiblemente molesta, botando humo por los poros.
—Te presento a Thais Morgan. Ella es mi… persona especial, mi amada, amante o como la quieras llamar. Y ha llegado para quedarse. Estaba en el extranjero ¿Cierto conejita?
—¿Conejita? — repite en voz baja Thais en voz baja, rodando los ojos.
—Si... mi conejita, te extrañe un montón, mi corazón de melón— él le hace señas para que le siga el juego.
—Ah…si, mi conejito, yo también te extrañé, no me bastaba con las llamadas hasta tarde de la noche, llamadas eróticas, ni las fotos sensuales que me enviabas cuando estaba en Inglaterra—le dice en un tono meloso con sus manos en el cuello—. Necesitaba regresar y revivir nuestras noches de pasión y locura.
Era el turno de Theo quedarse boquiabierto por la audacia de su amiga. Al ver que la tensión aumenta y la cara estupefacta de Amanda, se aclara la garganta, intentando sonreír.
—¿Que acabas de decir? —le susurra Theo a Thais por la sorpresa de lo bien que interpreta su papel.
—Continua maldita sea— le susurra Thais.
—Amanda, si no te importa, estoy en medio de una... reunión. Podemos hablar más tarde —dijo con firmeza, deseando que se fuera rápidamente, porque no sabe cuánto más va a resistir estar cerca de Thais sin cometer una locura.
La expresión de Amanda pasó de incredulidad a furia en cuestión de segundos.
—¿Tu amada o amante? ¿Estás bromeando? Tu y yo tenemos algo especial, pensé que me pedirías que fuera tu esposa, ya nuestros padres lo habían acordado.
—No, no estoy bromeando y no, no he acordado nada. "USTEDES" acordaron no sé qué cosa —replica Theo, con su tono firme y autoritario.
— Thais es la mujer que me mueve el tapete, la mujer que había estado esperando, y no tengo intención de esconderlo.
Amanda da un paso hacia ellos, con los puños apretados.
—¡Esto no va a quedar así, Theo! Tus padres van a escuchar de esto. No creas que porque tienes una amante voy a desistir de casarnos.
Con un ademán teatral, giró sobre sus talones y salió de la oficina dando un portazo. Thais se quedó mirando a Theo, claramente abrumada. Su cercanía por alguna razón la puso más nerviosa, ella baja la vista hasta el pantalón de Theo al sentir un bulto entre sus piernas y voltea la cabeza a otro lado, quiere pensar que está equivocada, eso no le pudo haber provocado una ereccion ¿Cierto?.
Una vez que la puerta quedó cerrada y Grace pidió disculpas más confundida que la situación, los deja solos, el aire en la oficina se alivió de inmediato. Thais deja escapar un suspiro, aliviada, pero al mismo tiempo incómoda por la manera en que Theo había decidido resolver momentáneamente su problema.
—¿Qué acaba de pasar? —pregunta ella, soltándose de su agarre, empujándolo bruscamente al ver qué el no se apartaba.
Theo, visiblemente más relajado ahora que se había deshecho de la presencia de Amanda por el momento, se aparta y se ríe..
—Perdón por eso. A veces Amanda tiene… formas de aparecer en los momentos más inoportunos. Me acosa y no me deja en paz, no importa si me ve con mujeres, las hace salir corriendo —dijo, con su tono de voz ahora más cercano al de antes.
Theo sonrió ligeramente, inclinándose hacia su escritorio.
—Gracias por salvarme, Thais. Ahora, vamos a asegurarnos de que todo parezca real. Dime que vas a cumplir tu palabra y sacarme de encima a esa mujer para continuar con mi vida. Te daré lo que me pidas.
Thais suspira, pasándose una mano por el cabello.
—Esto va a ser un desastre, ¿lo sabes, verdad?
Theo sonrió más ampliamente.
—Tal vez, pero es nuestro desastre ahora, me lo debes.
Thais estaba sentada frente a Theo en su oficina, mientras él terminaba de preparar el contrato que ella debía firmar. El sonido suave del teclado de la computadora era lo único que rompía el silencio entre ellos. Sin embargo, mientras él estaba concentrado en su trabajo, su mente comenzó a divagar.
Los recuerdos del pasado se mezclaban con la situación actual, y no podía evitar pensar en todo lo que había sucedido antes.
El sonido de la impresora al finalizar la sacó de su trance, y Thais levantó la mirada hacia Theo. Él estaba absorto en lo que hacía, con sus ojos azules fijos en la pantalla, pero para ella, esos momentos pasados comenzaron a apoderarse de su mente.
Ella recibe una oleada de imágenes de su vida pasada en Nueva York, del momento en que tuvo que dejar todo atrás para mudarse al Bronx con sus padres. Su vida había cambiado tanto en esos años, pero una parte de su historia seguía allí, en la ciudad que había dejado atrás.
Era el final de séptimo grado, y Thais se encontraba en su elemento. Siempre metida en peleas o conflictos, defendiendo a quienes no podían defenderse, su naturaleza protectora era conocida por todos. Pero un día, todo fué diferente. Aquel día, tres chicos del colegio la habían estado molestando cuando estaba en un club de videos juegos, provocándola constantemente hasta que, finalmente, la persiguieron al salir de allí.
Jake Miller era agresivo y arrogante. Tommy Harris influenciado por Jake, pero menos violento Y Enzo Bustamante. Los tres chicos siempre habían sido un dolor de cabeza para ella. Estaba cansada de huir, pero cuando vio el callejón sin salida frente a ella, el miedo la invadió por primera vez. Ellos la acorralaron y querían abusar de ella sexuälmentë, para darle supuestamente una lección.
De repente, alguien la llamó desde la entrada del callejón, y cuando Thais miró, vio una figura que no esperaba. Theo. Aunque él no era el más popular del colegio, algo en su mirada le dio una sensación de tranquilidad que, en ese momento, no podía entender. Theo había salido de compras con su chofer y, al ver a Thais corriendo a toda velocidad por la acera, no lo pensó dos veces.
—"James, para el coche y espérame aquí" —ordenó Theo, en es emomento con su voz firme.
El chofer, James, obedeció de inmediato, y Theo salió del coche, decidido a ayudar a la chica que siempre había estado en su vida de una u otra forma. No era un niño popular, pero en ese momento, Theo se convirtió en algo más para Thais. Al ver que tres chicos la acorralaban, no lo dudó y salió disparado hacia ella para defenderla.
—¡Hey, basta! —gritó Theo, enfrentándose a los tres chicos.
Jake y Tommy se detuvieron, sorprendidos por la repentina aparición, pero Enzo, el más grande, no pareció intimidado.
—¿Y tú qué quieres choco nerd? —pregunta Enzo, lanzando una sonrisa burlona.
—No la toquen, sus padres se van a enterar de esto—dijo Theo con una calma que sorprendió incluso a Thais. Su postura era tan diferente a la de los demás, su presencia era suficiente para que los chicos dudaran.
Thais no sabía qué pensar. Nunca antes alguien se había puesto en peligro por ella, mucho menos un chico tan callado y tímido como Theo. En ese momento, algo cambió. No era solo su salvador en esa situación, sino que algo dentro de ella comenzó a verlo de una forma diferente. Luego de un enfrentamiento en donde Theo salió ganador al enfrentarse uno a uno, mientras Thais permanecía privada del estomago por el puñetazo que le habían propinado momentos antes, los chicos se dieron cuenta de que no podían con él, se retiraron, pero el alma de Thais aún latía con fuerza.
Theo, siempre tan tranquilo y confiado, había estado allí por ella, y eso, de alguna manera, lo hizo especial. Con el paso de los siguientes meses, Thais comenzó a ver cómo su vida cambiaba, cómo la relación con Theo se transformaba, y cómo todo aquello que había sido parte de su pasado parecía quedarse atrás cuando se mudó al Bronx.
Ahora, sentada en la oficina de Theo, lo miraba como si fuera el mismo chico que había defendido a una chica marimacho en un callejón años atrás, pero con algo más. Él ya no era ese niño gordito y alto con gafas; ahora, Theo era alguien más, más fornido, más sexy, más llamativo, alguien que aún la veía con el mismo interés, pero de una manera diferente.
El silencio se rompió cuando él le pasó el contrato. Thais, aún perdida en sus pensamientos, lo tomó y lo miró por un momento, pero el recuerdo de aquel día, cuando él había corrido detrás de ella para protegerla, seguía vivo en su mente. ¿Cómo podía alguien tan diferente convertirse en alguien tan importante en su vida?
Thais mira el contrato que Theo le había entregado, el cual estaba lleno de detalles que aún no comprendía completamente.
— Te recomiendo que lo leas bien antes de firmar —dijo Theo con una mirada que reflejaba seriedad y algo de preocupación, como si quisiera asegurarse de que ella estuviera completamente tranquila con su decisión.
Sin embargo, después de leer las primeras líneas, entendió que todo estaba en orden, y sin pensarlo mucho más, firmó con una decisión que la sorprendió incluso a ella misma. El hecho de estar dando este paso en su vida la hacía sentir una mezcla de emociones.
Thais levanta la vista hacia él, y aunque le parece un poco innecesario recordarle eso, asintió, confiando en que era lo que debía hacer. Después de firmar, él le pasó una hoja con los detalles de solicitud para los análisis médicos que debía completar antes de comenzar a trabajar.
— Aquí tienes la solicitud para los análisis. Es lo que necesitamos para que puedas estar al 100% antes de comenzar —dijo Theo, extendiéndole la hoja.
Thais asintió, guardándola en su bolso. Luego, Theo le entregó otro papel con la información sobre el apartamento que le cedería en su condominio. Cuando tenga las llaves se las entregaría.
— Te cederé uno de los apartamentos de mi condominio. Vivo en el mismo edificio, por si necesitas algo. No te preocupes por eso, te lo dejo todo listo —menciona Theo, con una mirada que parecía querer ofrecerle un poco de comodidad en ese nuevo paso de su vida.
Thais no sabía qué decir. Había tantas cosas que aún no entendía, pero no podía dejar de sentirse agradecida, aunque no sabía exactamente cómo expresar ese sentimiento.
—Gracias, de verdad. No sé qué decir —responde, sintiendo una calidez que era difícil de describir.
A continuación, Theo toma su teléfono móvil y comenzó a agregar el suyo que lo ve en la hoja de vida, mientras le entregaba una tarjeta de presentación.