— Aquí tienes mi tarjeta de presentación, solo por si necesitas algo. Te avisaré cuando te necesite. Pero, por ahora, ve con Grace. Ella te mostrará la empresa y te pondrá al tanto de todo. —dijo Theo con una sonrisa, siempre tan seguro y tranquilo.
Thais acepta la tarjeta y lo guarda. Mientras estaba por salir, Theo extendió la mano hacia ella, como si hubiera algo más que decir, algo más que quería aclarar.
— Perdón de nuevo, Thais. Por lo de antes. Sé que fue un atrevimiento y posiblemente te sorprendí. Te pido que me disculpes por el beso...y lo demás. No era mi intención hacerte sentir incómoda, pero si esto da resultado podre deshacerme de Amanda —dijo Theo, con su tono sincero pero nervioso.
Thais lo mira a los ojos, y por un segundo, hubo una tensión evidente en el aire. No sabía cómo responder, ni qué hacer. Sin embargo, decidió no darle mayor importancia a lo sucedido.
— No pasa nada, igual te lo debía y debo cumplir mi palabra, pero avísame la próxima vez cuando tengas que besarme, me tomaste de sorpresa, y quiero dejar claro que esto termina cuando te deshagas de ella —responde rápidamente, tomando su mano y estrechándola con firmeza, como si eso borrara cualquier vestigio de incomodidad.
Theo la mira, sorprendido por su respuesta, pero Thais no mostró más signos de malestar. No era necesario hacer un escándalo de aquello. De todas maneras, la situación había quedado atrás.
— Entonces, nos vemos pronto —dijo Theo, sonriéndole mientras la dejaba salir de su oficina.
Thais, ya en el pasillo, camina hacia el mostrador de Grace mientras pensaba en todo lo que había pasado ese día. Era un nuevo comienzo, y aunque no tenía todas las respuestas, algo le decía que las cosas no serían tan simples entre ella y Theo. Sin embargo, por ahora, se concentraría en lo que tenía frente a ella, en la oportunidad que estaba tomando.
Minutos después, Thais camina detrás de Grace por los pasillos del edificio, con el sonido de sus pasos resonando en el silencio que solo se rompía por las conversaciones lejanas. La mujer, que ya se notaba mayor y algo cansada, le había ofrecido un recorrido por las instalaciones de la empresa antes de que comenzara a trabajar en ella. Aunque al principio no había prestado mucha atención a los comentarios de Grace sobre su deseo de jubilarse, ahora algo en su tono de voz la hizo sentirse curiosa.
— Perdón, Thais —dijo Grace, deteniéndose un momento para mirarla con una sonrisa cansada. — Te lo debo explicar. Después de lo que pasó hoy, he decidido que ya es tiempo de que me jubile. La verdad es que me siento agotada, y la situación en la oficina no ayuda mucho.
Thais la mira, desconcertada. ¿A qué se refería Grace con "lo que pasó hoy"? Era la primera vez que escuchaba de algo que pudiera haberse convertido en un motivo tan serio como para dejar su trabajo, especialmente en el contexto de una mujer con su experiencia. Aunque no se atrevió a interrumpirla, el tono de la señora había cambiado, como si estuviera por compartir algo personal.
— ¿Qué ha sucedido, Grace? ¿Por qué la situación aquí la ha llevado a querer jubilarse de esta forma? —pregunta Thais, con su curiosidad comenzando a despertar.
Grace suspira profundamente, con sus ojos llenos de resignación y algo de tristeza. Con su rostro envejecido por los años de trabajo, parecía estar recargando fuerzas antes de soltar la siguiente respuesta.
— Bueno...no se qué sucede entre el joven ceo y tú, pero se que ustedes no son amantes, porque nunca te había visto, en cuanto a lo demás, es complicado, Thais. Esa mujer que entró a la oficina antes, esa que te miró de manera tan grosera... Es... complicado, de verdad. El joven CEO, Theo, es un buen chico, pero esa mujer es una indeseable, caprichosa, y siempre está intentando acaparar su atención de maneras que no deberían existir en un ambiente profesional. Pero lo peor es que a veces parece que él no se da cuenta de lo que está pasando y por no discutir termina cediendo a sus caprichos.
—Bueno… Theo y yo somos solo amigos de la infancia y yo le debía un favor, quiere que lo ayude con esto, pero realmente vengo por el empleo de secretaria.
—Entiendo.
Thais frunció el ceño, sin comprender del todo. Recordaba Amanda, la mujer de la que hablaba Grace, la misma que había entrado a la oficina con una actitud completamente inapropiada momentos atrás, sin tener el permiso de entrar.
Había algo en su comportamiento que la había hecho sentirse incómoda, pero no pensaba que pudiera tener tanta influencia en la vida de Theo.
— ¿De qué estás hablando exactamente? ¿Por qué ella está detrás de Theo, si él la trata de esa manera? —pregunta Thais, un tanto sorprendida.
Grace asintió con pesar, casi como si se sintiera culpable por no haber podido hacer nada antes para evitarlo.
— Sí... Ella es una mujer con mucho poder e influencia y sus padres son peores. Ha estado rondando alrededor de Theo durante años, y aunque él parece no darle mucha importancia, yo sé que hay algo más. Los padres de ambos la aprueban, pero él ni caso le hace y ella está empeñada en que se casen. Yo no quiero ser testigo de todo eso. Por eso, he decidido que ya es hora de dar un paso atrás. Theo es joven y no necesita que yo le cargue con mis preocupaciones y mis incompetencias. Ya no soy de gran ayuda en este entorno. Esa mujer no me escucha y yo no quiero seguir así, el joven ceo necesita a alguien que la saque por los pelos a esa mujer.
Thais asintió con una sonrisa, sorprendida por las palabras de Grace. Algo en su interior le decía que la situación era más compleja de lo que había visto a simple vista. Aunque Theo parecía ser una persona tranquila y razonable, tal vez no entendía completamente la presión que las personas alrededor de él ejercían.
—Me iré a Europa, tengo a mis hijos allá, disfrutaré mi jubilación.
— Lo siento mucho, Grace. Pero supongo que si esa mujer está siendo un problema, voy a tener que volverme muy azarosa. No quiero que te sientas mal, pero te has esforzado mucho —le dice Thais, sinceramente preocupada por ella.
Grace le sonríe con gratitud y un toque de tristeza en los ojos.
— Gracias, Thais. Te lo agradezco de verdad. Deberás tener cuidado cuando empieces, esa mujer te hará de todo para que renuncies cuando sepa que serás la secretaria del joven ceo. Ahora, vamos a continuar con el recorrido —responde Grace, mientras se daba vuelta para guiarlas hacia el archivo donde Thais tendría acceso a todos los documentos importantes.
Ambas caminaron por los pasillos hasta llegar a una gran sala con varias estanterías de metal llenas de documentos. Grace comenzó a explicarle lo que debía hacer en cada área, pero Thais no podía dejar de pensar en lo que acababa de escuchar. El joven CEO, Theo, había sido el centro de la conversación, y ella sentía que cada vez se sumergía más en una historia que aún no entendía completamente.
Finalmente, Grace le mostró el archivo que contenía los registros más recientes, incluyendo los análisis médicos que Thais debía completar. Luego de un breve intercambio, Grace le pidió que fuera al laboratorio a hacerse los análisis mientras ella se retiraba a descansar por un rato.
— Haz los análisis. Yo me encargaré de que todo esté listo para que empieces en cuanto sea posible —dijo Grace con una sonrisa, antes de marcharse.
Thais, tras recibir todas las instrucciones, salió del edificio y se dirigió al laboratorio con la sensación de que algo no estaba bien en ese nuevo trabajo, pero no sabía qué era exactamente. Al llegar al laboratorio, los análisis fueron rápidos y eficaces, y pronto estuvo lista para irse.
Ya era tarde, y el día había sido mucho más largo de lo que había planeado. Decidió que pasaría la noche en casa de su mejor amiga, Emily Hilario, hasta que se confirmaran los resultados de los análisis en un día.
Emily, como siempre, la recibió con los brazos abiertos. Era una amiga que había conocido durante su tiempo en su infancia en Nueva York, y aunque Thais se había mudado al Bronx hacía diez años, seguían siendo tan cercanas como en el pasado.
Emily siempre la había apoyado y había sido defendida por Thais, sobre todo durante los momentos difíciles. Por eso, Thais sabía que no importaba cuánto tiempo hubiera pasado, su amistad nunca cambiaría.
— ¡Thais, qué sorpresa, mi loli! ¿Todo bien? —pregunta Emily, abrazándola con entusiasmo.
— Sí, todo bien, Amix, solo que... ha sido un día largo —dijo Thais, sentándose en el sofá y dejándose caer en los cojines con una expresión cansada.
Emily la mira con curiosidad.
— Traeré café, pero cuéntame ¿Qué pasó? ¿Por qué estás tan cansada? ¿Todo bien en el trabajo que viniste a solicitar? —pregunta, mientras le servía un poco de café.
Thais suspira, tomando una taza antes de comenzar a relatarle todo lo que había sucedido. Le habló sobre el contrato, la oferta de Theo, y cómo Grace había decidido retirarse debido a la mujer que la acosaba. No sabía por qué, pero algo en su interior sentía que debía contarle todo a Emily. Le contó de la situación embarazosa y de como Theo la beso sin avisar.
—¿Te beso? A la mierda, amiga. Se habrá aprovechado. Demandarlo y hazte millonaria.
—No, no creo. Creo que en verdad esta en apuros, su familia siempre fue egocéntrica y nunca lo escuchaban cuando les decía o pedía algo, imagino que eso nunca cambió.
—Entonces accediste a ayudarlo hasta que todo eso termine y la acosadora esa se canse?
—Si. Y... también hay algo más. —dijo Thais, con una expresión algo tensa. — Hay algo raro con Theo. Esa mujer, debe tener otras intenciones. Aquello no fue normal. Nos vio besando y solo se fue diciendo que no desistiría de casarse con él y que lo acusaría con su familia. No sé si es solo mi impresión, pero siento que algo está pasando.
Emily frunció el ceño, sin dejar de escuchar atentamente.
—Claro amiga, me pasa a mí, y lo boto al tiro. Pero si ella no terminó todo en ese instante algo sucede. No puedo creer que él no vea lo que está pasando. Si tú me lo dices, entonces seguro tiene algo que ver y debes desenmascararla. Seguro va tras su fortuna.
Thais asintió, sintiendo una sensación de confusión y desconfianza en su estómago.
— Vestía bien, y parecía adinerada la morra. Lo curioso es que, en el fondo, creo que no es solo que ella este encaprichada. Hay algo más, algo que no me deja tranquila y me gustaría saber que es. Si mi ayuda logra aclarar todo, estaré encantada de desenmascarar a esa tipeja.
Emily la mira de manera inquisitiva.
—Yo te apoyo, amiga.Y a todo eso… ¿te gusto el beso?
—¡Emily!
—¿Qué? ¡Es tu primer beso después de todo, maldita sea! ¡Quiero saber si te gusto, si te metió la lengua y si te mordió y lo disfrutaste!