Capítulo 10

1198 Words

El cielo comenzaba a teñirse de un tono anaranjado cuando Camila salió al pequeño patio trasero de la casa de doña Teresa. Los niños corrían alrededor de un árbol frágil, usando como balón una pelota que apenas se mantenía inflada. Camila se agachó con una sonrisa cálida, despeinando a uno de ellos con cariño. —¿Otra vez jugando con esa pelota que parece una empanada aplastada? —¡Es la única que tenemos! —dijo uno, entre risas. —Pues habrá que hacer algo con eso, ¿no? —respondió Camila, sentándose sobre una piedra del patio—. Pero si les consigo una nueva, tienen que prometer que no dejarán de portarse mal… porque los traviesos son mis favoritos. Los niños chillaron entre carcajadas. Fue entonces cuando sintió una mirada clavada en ella. Al alzar la vista, Isabella estaba allí. De pi

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD