Capítulo 5.

1727 Words
— Cariño, estás aquí — sonrió su padre mientras estaba en cama sentado con su madre viendo una película. — Si, aquí estoy — dijo un poco nerviosa. — ¿Cariño donde has estado todo el día? — pregunto su madre. — Lo siento, estaba resolviendo algo — empezó a jugar con sus manos olvidado un pequeñito detalle. — Sophia, ¿Eso es un anillo de compromiso? — pregunto su padre. — Ay no, olvide quitarmelo — dijo para sus adentros. — No sabíamos si quiera que tenías novio — dijo molesto su papá. ¿Y ahora como saldría de esto?. Bueno son dos años de matrimonio con Aleríco, así que sería mejor que empezará diciendo la verdad. Hubiera deseado que no sucediera de esta forma, ya sabía que su padre se ofendia cuando le ocultaban las cosas. — Es sobre esto, que debo hablarles — los miro a ambos tomando las manos de su mamá. — Me casare, me propusieron matrimonio hoy, si ya se que no conocían a mi novio, pero lo harán pronto — sonrió. — ¿Desde cuándo? — pregunto su padre con los brazos cruzados y la cara sería. — De... Desde... ¿Desde cuándo que papá? —dijo de manera tonta, sabiendo a qué se refería su papá. — ¿Desde cuando se conocen? ¿Desde cuándo son novios? — estaba jugando está vez con su anillo de los nervios. — Ay ya basta cariño — le dijo su esposa — Sophie nos lo contará mañana, se ve que ha estado agotada hoy — su mamá apreto sus manos. Suspiro y afirmó, su madre acababa de salvarla sin darse cuenta, aprovecho la oportunidad y se despidió de sus padres deseándole buenas noches. Aunque apenas eran las 8pm. Ella salió hasta la sala esperando ver a Federico y pedirle el teléfono de Aleríco, tomando en cuenta que ninguno de los dos compartió su número con el otro. Por suerte para la chica lo encontró casi saliendo de la casa, cuando ella se acercó le pregunto si se le ofrecía algo más, ella afirmó y pidió el número de una vez, él le entrego el número telefónico y después se marcho. Estaba ansiosa, y se dirigió a su cuarto, sabía que sus padres estarían bien, eras por suerte las primeras enfermeras que les habían mandado hace tiempo, por ende ya sabía que tratarán a sus padres con mucho cuidado. — Aleríco, ¿Podemos hablar? — pregunto por mensaje de texto, no estando segura de que debieran hablarlo por teléfono. — Estoy algo ocupado, ¿Sucede algo? — — Lo entiendo, es solo que debemos aclarar algo — — Cariño, si es sobre nuestra historia, sabes que Federico lo sabe, más nadie tranquila, te adoro — envío dejándola fría — Espero descanses mi cielo — Boom. Ella sentía que una bomba le había caído encima, ¿Cuando se volvió tan amoroso? ¿Era esto parte del plan y ella no lo sabía? Debía preguntar a Federico, pero el ya se había marchado. — Necesito una ducha — fue lo único que se le ocurrió. (...) Aleríco estaba en el internado de una escuela para niñas, no le gustaba tener a su pequeña ahí, pero sabía que no podría encargarse de ella hasta que se casará, parte importante que no le ha dicho a Sophie. Sentado en la dirección vio como la puerta se abrió para dar paso a una pequeña niña de 6 años, de nombre Presley, tenía su uniforme de cuadros rojos de falda y chaleco con una camisita de mangas bombachas y cinta roja al borde de ellas de color blanca. La pequeña con sus dos coletas corrió hacia su padrino. Aleríco tuvo una mejor amiga de infancia llamada Milena, estuvo con ella cuando el patán de su novio la dejo embarazada y se fue con otro, busco a los familiares maternos de la niña, pero se negaron a cuidar de ella, ya que después del embarazo de su amiga, la habían rechazado, Milena tenía los ojos verdes, más oscuros de los que los tiene Sophie, y la pequeña niñas los había heredado. Por ende solo era un recuerdo de la perdida de su amiga para sus padres. — ¿Cómo tus abuelos te rechazaron mi niña? — se pregunto mentslmente mientras la abrazaba. Presley ya tenía 5 años cuando su madre murió, desde entonces había tenido una actitud rebelde, Milena había hecho papeles de adopción para su mejor amigo, y una semana antes de morir, el la adoptó como su hija, dándole la seguridad a su mejor amiga, que si el cáncer la vencía, ella podría irse tranquila, pues su niña estaba en buenas manos. Por desgracia y si trabajo cuando entro en edad del 1ro de primaria, decidió meterla en un internado, al mismo que asistió su hermana, pero la niña no quería estar ahí, y siempre estaba causando problemas. — Presley cariño, ¿Que problema has causado ahora? — le pregunto a la niña. — Le cortó el cabello a su compañera de cuarto — respondió la directora muy molesta. — Sra. Directora, me pareció decirle que había pagado matrícula para que ella no compartiera cuarto — dijo molesto. — Grace es mala, desordeno toda mi ropa — dijo la pequeña llamando su atención. — Es lo que ella dice, pero la Srta. Grace dice que fue ella misma — Trasladaba su mirada furica de él hasta la niña. — Padrino, no es cierto, revisa la muñeca — le dijo. — ¿Muñeca? — Pregunto la directora — Sr. Patterson, grabar a menores de edad es un delito. — No cuando se trata de mi propia hija, por eso pague la matrícula para una habitación solo para ella, la niña sabía que la grabaría, y en la carta junto al pago, pedía privacidad para ella debido a que estaría grabando 24 horas los 7 días de la semana — dijo mirando molesto a la directora — Cariño — llamo la atención de la niña hablando mas suave — ¿La muñeca graba la privacidad de tu compañera? — No, está parada justo mirando a mi cama, y ahi se ve cuando ella saca la ropa que tengo doblada de las gavetas dónde la tengo — abrazo a su padrino — sácame de aquí, no me gusta — refundido haciendo pucheros. — Presley, ve y espérame afuera — beso la cabeza de la niña y ella afirmó. Aunque le dolió verla marcharse con la cabeza baja, tenía que hacerlo. Cuando la niña estuvo fuera, se dirigió a la directora, con el rostro serio y se levantó para ajustarse su traje. — Fui bien claro, habitación sola para Ella, ¿ Por qué está compartiendo? — pregunte mirándola con mucha furia, no me importaba si se incomodaba. — Sr... Sr. Patterson, vera, el señor Collen llegó también con sus dos hijas, y pago la misma cantidad que usted por sus dos hijas, es solo que, pensamos que ambas niñas se entendería ya que no tienen madre — dijo con nerviosismo. — No me importa si le tiene que dar su habitación a mi hija, Verónica y Beatriz estudiaron aquí, incluyendo mi madre y abuela, ese señor un nuevo rico, no se compara con mi familia — golpeó la mesa con su dedo. — Le dará una habitación a solas a Presley para mañana, hoy me la llevaré, y no asistirá a la primera clase — camino hasta la puerta cuando se paró en seco — Por cierto, el vídeo de la muñeca se lo enviaré, para que se lo muestre a su padre, si él quiere demandar yo la demandaré a usted por no cumplir con mo petición y quítare de manera inmediata el apoyo económico que mi familia tiene casi un siglo dándole a la institución — Se marcho sin decir nada, le pidió a Presley que tomara unas pocas cosas pues se iría con él. La niña saltaba emocionada, muy animada por la situación. Lo único bueno desde que las clases comenzaron era que ella se iría por lo menos una noche entre semana. Llegaron a la casa grande, dónde alojaba toda la familia Patterson, Presley bajo corriendo del auto y entro a casa a buscar a su abuelo, Vicente Patterson vio a Milena crecer con su hijo, llegó a pensar que harían una buena pareja, cuando las cosas no se dieron y ella se embarazo la trato como a una hija, por wso Presley antes de la adopción ya era su nieta adorada. — Abuelo, Abuelo — Grito la niña hasta el comedor donde se encontraba cenando. — Oh vaya, pero si es mi princesa — se levantó inmediato de la mesa para abrir sus brazos — Oh Cariño, que hermosa estás — dijo una vez que la abrazó. — Abuelo, no permitas que mi padrino me lleve de vuelta — lo abrazo con fuerza. —Oh cielito, pero debes aprender, ahí es buen lugar, las tias Verónica y Beatriz estudiaron ahí — La miro a los ojos — Mejor, ven a cenar conmigo. Carmen, por favor coloca otro plato para la princesa y sirvele a ella y a mi hijo — — Si señor — dijo la ama de llaves con una sonrisa. — Aquí están — dijo Aleríco — Corres muy rápido — dijo mirando a la pequeña — Ve a lavarte las manos y vuelve para comer — la niña afirmó soltando la mano de su abuelo. — Abuelo, espérame comeremos juntos — le sonrió y salió corriendo. — Presley es una niña con mucha energía — sonrió. — Así es, tanta, que le cortó el cabello a una compañera — se sentó suspirando. — ¿En serio? — pregunto luego de una sonora carcajada. — Vamos cuéntame — Hablaron del incoveniente hasta que la pequeña llegó para cenar, Veronica había llegado y se les unio, cenaron entre risas con las ocurrencias de Presley, pero Aleríco no sonría del todo, él pensaba en Sophie, ¿Valdrá la pena intentar trabajar en el amor? Le aterraba la idea que le sucediera lo mismo que su padre, sobretodo tomando en cuenta que había una pequeña niña que sufriría, tal y como él lo hizo, tenía dos años para enamorarla, si no al final de estos dos años, podría sufrir. — Espero no equivocarme — Pensó para sus adentros.
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