¿Cuánto tiempo ha pasado?, ¿6 o 7 horas desde que llegamos al hospital? No lo sé, pero nadie sale de cirugía a decirnos algo de Amaya. El ruso no pudo operar por ser amigo cercano a ella, así que también está esperando como todos aquí.
La cirugía de Liam no duró más de dos horas. Al parecer no estaba tan mal herido como su sangre no los hizo parecer. Dos disparos en el costado y en un pie, no fueron tan graves como el de Maya. Sentir como la vida de tu novia se va de tus brazos y sin poder hacer nada, es como estar muerto en vida.
Desde que mi hijo se fue soy hombre de poca fe. Mis creencias se fueron con mi hijo. Mi ángel es él y si hay alguien que todo lo ve, por favor, regrésame a la chica que está en cirugía con vida.
«Si tan solo no se la hubiese encargado al ruso», veo hacía el anuncio que decía en proceso.
—Alaric quiere que te vayas a cambiar de ropa —se sienta a mi lado en el suelo, Thomas—, pero después dice que no vas a querer irte y se le pasa.
Sonrío sin ganas a lo que me comenta. Veo mi camisa manga larga y mis manos ensangrentadas. Suspiro y un puto nudo se forma en mi puta garganta.
—No me quiero ir —admito ronco, mientras sigo viendo mis manos—. Siento que si me muevo de aquí y no me encuentra se va a cabrear conmigo para irse con mi hijo.
—Ella no se va a ir con Mark ni con nadie —su voz suena temblorosa, cierro mis manos en puño al sentir que quiero llorar—. Yo... yo le pedí a mi hermana que la cuide —se calla por unos segundos viendo a la nada—. Amaya es como una hermana para mí y en estos momentos siento que le fallé por no haberla cuidado.
Yo también me culpo por no haberla protegido más. En estos días he actuado con ella como el mayor de los imbéciles y mírame ahora, su sangre noble esta en mi ropa y esa mierda es lo menos que me importa.
Solo la quiero conmigo.
Unos gritos en el pasillo me hacen regresar a la puta realidad. Giro mi cabeza y es Alaric golpeando a Sasha.
—¿Quieres separarlos? —pregunta Thomas, niego con la cabeza sin apartar la mirada de la pelea—. Entonces que le den. Esto es su culpa por no cuidar bien de Amaya. Aunque la culpa sería toda mía por dejarla con un mafioso.
—¡Alguien que los separe! —grita la duquesa esposa de Alaric—. ¿Tanto custodio y ninguno puede venir?
—¡Lo está matando a golpes! —ahora grita lady Katherine—. ¡Por favor, que alguien nos ayude a separarlos!
Con las pocas ganas y energías que tenía le hago una seña a mi amigo para que vayamos a separarlos.
—¡Hijo de puta! —grita Alaric, mientras lo quito de encima del ruso—. Esto es tu culpa, mi hermanita no debía estar ahí. ¡Debiste cuidarla más! —se suelta de mi agarre con voz temblorosa.
—¡No soy culpable de nada! —responde Sasha, soltándose de mala gana del agarre de Thomas—. Culpa a tu abuela por esto. Yo amo a Amaya y jamás la lastimaría.
¡Qué hombre tan romántico!
Voy a vomitar arcoíris con tanto amor que proclama por mi novia. ¿Se entendió el mi novia? También es mi chica, mi mujer, mi novia y mi esposa si más adelante me acepta.
—No es momento para lanzarnos las culpas —intervengo en un intento de calmarlos—. Aunque claro está que fue culpa del ruso y le duele que se lo digan en su cara —el aludido me mira mal—. Su alteza, espere que el joven que todos aman se vaya para que pueda hablar pestes de él.
—En lo que Amaya salga de esto va a regresar conmigo —espeta entre dientes y siento ganas de sacarle los ojos—. Nunca terminamos y ella es más mía que tuya.
—Eres un hijo de puta —lo veo fríamente—, y un maldito imbécil también. ¿No viste que te estaba salvando de que te mate a golpes?
—Fui su primer hombre y la lleve hasta las estrellas en nuestras noches de pasión —me dice con soberbia.
—No dijiste eso —me le voy encima y golpeo su carita de niño pendejo, escucho los gritos de todos, pero no me importa—.¡ Un caballero jamás habla de una mujer de esa manera!
Al final me detengo porque veo salir a la doctora de la sala de cirugía. Todos salimos corriendo hacia ella incluyendo al pendejo del ruso.
—¿Familiares de Amaya Auttenberg? —pregunta la rubia, de acento ruso o italiano, todos asentimos y nos ve seriamente—. Esto no es un circo, les agradezco que sus instintos animales los lleven a otro lugar si no quieren ser sacados del hospital.
—Di órdenes para que nadie pueda pasar por esta área. ¿Quién eres tú y como está mi hermana? —la mira con frialdad Alaric, la chica alza la ceja y ve a Sasha sorprendida.
¿Otra enamorada?
—Natasha Záitseva, cirujana tratante del caso de su hermana —se estrechan las manos—. La paciente llegó con un pulso muy débil, sino fuera por la reanimación que le dio mi colega ustedes no estarían aquí.
Todo queda en silencio y siento mi corazón con cada segundo que pasa acelerarse más.
—Una de las balas perforó el pulmón derecho y la segunda bala fue en una pierna tocando casi la arteria. Perdió demasiada sangre y aunque detuvimos la hemorragia —su semblante cambia y siento mi mundo detenerse—, en su cabeza se formó un coágulo de sangre que está haciendo presión en su cerebro.
—Ve al grano y deja de dar tantas vueltas —ordena Alaric con preocupación—. Te informo que no estás a cargo de cualquier persona —la rubia de ojos azules lo ve con confusión—, en tus manos está la vida de la princesa de este país.
—Aquí no importan los títulos ni nada —responde con frialdad la rubia—, ella es un ser humano más, su alteza —toma aire y vuelve a hablar—. Debido a la presión que está haciendo el coágulo en el cerebro y para no causar algún daño en este... —fue interrumpida por Sasha.
—Está en un coma inducido —afirma el ruso con voz seca y la doctora asiente—. El coágulo debe ser demasiado grande para llevarlos a tomar esa decisión.
—Fue la mejor opción para evitar algún daño en su cerebro. El coma inducido no tomará más de tres o cuatro semanas, todo depende de la paciente y el tratamiento que reciba para reducir el tamaño del coágulo —nos ve esperando alguna pregunta.
—¿Podemos verla? —pregunto, con el puto nudo en la garganta.
—Está en cuidados intensivos, tienen 2 minutos y un máximo de tres personas para verla —nos informa—. Una enfermera vendrá por ustedes.
Sin más se retira y todos nos quedamos en silencio. En el lugar se escucha solo los sollozos de lady Katherine y la esposa de Alaric.
—Yo... este... ¿quieres ver a tu prima, Kathe? —pregunta casi entre lágrimas Alaric.
—No... no quiero verla así. Agarra los dos minutos tu —mi amigo la abraza.
—Después que yo salga entras tú, Bennett —me ordena.
Asiento y llega la enfermera por él.
*****
Camino de un lado al otro sin dejar de ver el reloj. Dos minutos después sale Alaric con el rostro rojo y ojos llorosos. Me acerco a la enfermera y esta me lleva hasta donde se encuentra mi bella durmiente.
—Dos minutos —me informa la enfermera, señalando donde estaba mi chica para luego irse.
Me acerco hasta su cama y miro muchos cables que estaban conectados en su frágil y delgado cuerpo. Un respirador salía de su boca y sus ojos estaban tan cerrados que parecía no querer regresar a este mundo. Me siento en un banquito que había cerca de su cama y agarro con cuidado su mano bastante fría y llena de vías.
—Amor, soy Matthew —veo su rostro pálido—. Estoy aquí contigo, por favor, vuelve —empiezo a llorar mientras escucho el bip de la máquina—. Por favor, no me dejes, mi amor.
Seguí llorando sin importarme que mi padre de pequeño me dijera que los hombres no lo hacían. Verla así me está destrozando y esos ojitos que tanto amo, verlos cerrado me está matando en vida.
Regresa conmigo, princesa.