2-Traición

1862 Words
Elvira, estoy a punto de morir- la voz cansada y gastada del rey es apenas audible- Quiero agradecerte la paciencia que tuviste ayudándome a criar mi hija, no tengo como agradecer tu bondad. -Trhoas, tú también me ayudaste con mis hijos. Ambos nos hicimos un favor. - Cuando se casaron los hijos de ambos eran niños y adolescentes. Siendo una mujer viuda con un título nobiliario, que heredó de su ultimo marido, fue una oportunidad excelente ascender de categoría casándose con el rey, aunque fuera para servir de madre sustituta para la princesa heredera. -El reino Nerio será agradecido contigo- le asegura. - ¿Puedes dejar en el trono a uno de mis hijos? Eso sería verdadera gratitud. Además, te quitarías un peso de encima. - sugiere abatida por una tristeza que está lejos de sentir- Adara es una chica de cualidades excelentes, pero es insegura- El rey la escucha sin interrumpirla. -El linaje es algo importante para ascender al trono. - alzo la voz lo más que pudo para que le escuche bien- Mi hija no tendrá que cumplir con eso. Podrá casarse con quien quiera, como yo lo hice contigo. – fijo la mirada en su esposa antes de seguir pausado- Ella sabrá que hacer. -Piensas dejarla a ella en tu puesto con apenas veinte años, su espíritu rebelde e indomable, el aspecto descuidado y el carácter endemoniado que tiene no son una garantía de estabilidad para los Nerios. -Es a la única que le corresponde ser Reina de este Reino, nació para eso. - dijo tajante. -Tu como rey puedes dejar a quien quieras, a ella no le interesa la corona, le harías un favor si dejas a Sila. – El hijo mayor de Elvira es fuerte, tenaz y ambicioso. Su madre se ha encargado de crearle expectativas para suceder a Trhoas- Jamás la desampararemos, Adara, puede seguir viviendo aquí si quiere. -Ella decidirá lo que quiera, confío en su intuición- dicho eso se sume en un sueño profundo. - ¡Trhoas! - le grita sin obtener respuesta- No te atrevas a morir sin dejar un sucesor adecuado, Trhoas, escúchame- el rey entro en coma- Prefiero entregar el reino. - se levanta furiosa de la silla- Si mi hijo no es el rey tampoco lo será tu hija. - abandona la habitación dando un portazo. Te has levantado temprano princesa, cada dia te superas mas Reconoce que soy mejor que tu Milan Soy un caballero, jamas dire quien es mejor porque ambos somos buenos combatientes Veamos quien es mejor jinete Te espero en la predera al pie del Monte Galar Cuando llegues habrá agua para que te refresques Adelante princesa Los dos a la vez, caballero Ambos jinetes salieron campo adentro. Milan, segundo hijo de Elvira, monta un pura sangre n***o, de linaje probado en la carreras de verano. Adara subida en un corcel blanco entrenado por ella misma, la fuerza del animal le permite evadir obstáculos y correr a una velocidad cercana a los ochenta kilómetros por hora. Una hora después… Te dije que llegaría primero Adara- la ve llegar al lado de su caballo, tan reluciente como su dueña. Leíste la nota que deje junto al frasco de agua- se fija en la nota “No te distraigas viendo pajaros, se van al verte” -Me viste viendo los coliflor -Lo que vi es que no resisten tu belleza, salen volando en cuanto te acercas- le lanza un puñado de petalos. -Esta vez tuviste suerte. -Si eso te hace feliz. -Dime ¿porque estas excediendo el entrenamiento? -Debemos estar preparados, mi padre puede morir en cualquier momento. Nuestros adversarios acechan y pueden aprovechar para atacarnos. -Entiendo, pero ¿Tu que podrias hacer? -Luchar, como todos. -Una reina no haría eso, tiene quien luche por ella. -La reina seria el principal objetivo, Milan. Los enemigos evalúan las debilidades del reino y en primer lugar cuentan a las mujeres y a los niños. Si las mujeres saben luchar disminuyen las debilidades del reino. -Sería algo inteligente enseñar las mujeres a luchar. -Ves Milan, por eso me gusta hablar contigo. Nuestras mujeres deben aprender esgrima, salto a caballo, ensamblaje de armas y tirar. -Como su reina. - le brillan los ojos al verla. -Nadie, excepto tú y mi padre, sabe cómo es la futura reina. -Claro, te muestras débil cuando en realidad eres temible- Adara exhibe su blanca dentadura al oírlo. -Y astuta Milán- ve su cara de sorpresa- acabas de reconocer que soy muy buena. - coloca una vara sobre su cabeza simulando una espada, simula una juramentación- Por tu humildad te sentaras a mi derecha en el trono- dice solemne. - ¿Te piensas casar conmigo princesa? -No te sobreestimes, serás mi mano derecha. Alguien que esté dispuesto a perder la lengua si cuenta mis secretos o que quiera perder su mano si le roba a la corona, además quien de sus piernas si anda en malos pasos y que pierda la cabeza si piensa en traicionarme. - ¿Me lo puedo pensar antes de aceptar? Se aleja de su hermanastro dejándolo confuso. Sobre su caballo medita en la última pregunta del joven. Si dudas no estás listo para el puesto Milán- disminuye el galope al ver pasar una fila de conejos uno avanza antes de indicar a los otros que le imiten- A mi lado solo deben estar personas confiables. Ahora mismo nadie es confiable para mí. *:* -El rey ha entrado en coma- todos los nobles y ministros se encuentran en palacio debatiendo las decisiones por el estado de salud del rey. Sentaos a la mesa en dos hileras los debatientes van tomando los turnos. En la primera fila los representantes del parlamento, ministros y consejeros, tiene voz y voto. En la segunda fila los nobles destacados, son miembros honoríficos del consejo. Con voz, pero sin voto. -Debemos hacer cumplir la tradición de nuestro pueblo, eso nos ha mantenido libres de intromisiones por generaciones. -Nunca antes tuvimos una reina- expresa uno de los duques. -Esta será la primera vez caballeros, - refuta Máximo, m*****o más anciano del consejo- la soberanía del reino debe continuar. -La princesa debe casarse- es la moción del Conde William atrayendo la mirada del Duque de Lemos -Eso no lo establecen nuestras leyes- Interviene Lemos. -Una mujer dirigiendo el reino- hace mal gesto- Con la cantidad de personas que nos adversan es entregarnos en manos enemigas- habla el vocero de los ministros consejeros -Las mujeres son débiles, cobardes, carecen de carácter ¿Quién garantiza que lo hará bien? -Caballeros, no está bien que deliberemos esas cosas sobre la princesa, nuestro rey decidió entregar la corona a su hija. -Me opongo, debemos buscar alternativas- Herrand, jefe de consejeros propone algo- El duque de Piro es una alternativa mejor. -El joven Sila no tiene linaje, imposible siquiera pensarlo. - William se opone. -Podemos pedir ayuda o consejo a otros reinos, es una alternativa. -Les recuerdo a los duques y condes que sus títulos nobiliarios les dan potestad para deliberan mas no tienen validez en la elección de las decisiones parlamentarias -El duque de Lomos tiene razón, debemos ver algunas alternativas, un matrimonio talvez. -Las normas de Neria, no obligan a la princesa a casarse para ascender a la corona. -Debemos exigirle una unión dinástica- el murmullo se intensifica en la sala. La propuesta de los consejeros encandece la discusión. -Nunca hemos necesitado eso para mantenernos como reino y no comenzaremos ahora. Votemos por coronar a la princesa. - Todos asienten. El presidente del parlamento tomo la palabra luego del conteo. Si el rey muere, lo más conveniente es coronar a la princesa como reina y luego vemos que hacer. Lo que no podemos es permanecer sin un monarca más tiempo del estipulado. Una vez pase el tiempo reglamentario y se cumpla el luto por el rey Trhoas III, por decisión unánime, la princesa Adara de Neria será coronada como la nueva Reina de este Reino. ´:¨ En un palacete alejado de la ciudad dos amantes conversan en la cama, abrazados. - ¿Cuál ha sido la decisión del consejo?- pregunta ansiosa. -La princesa será coronada. - la mujer se endereza mal humorada. -Eres un inútil, Máximo, has debido imponerte. Sila es la mejor opción. ¿Cómo piensas que nos quedaremos en el palacio si Adara asume el poder? -Tranquila, ella no podrá reinar, aunque quiera. - se expresa confiado. -Si la hacen reina, claro que va a reinar y tú, mis hijos y yo seremos echados fuera. -No debes incluirme en ese desalojo, ni a Milán, por lo que he visto se lleva muy bien con la princesa- recibe una dura mirada de la mujer. -Milán es un bueno para nada igual que ella, debemos impedir que se quede con la corona- dice dando vueltas en el cuarto envuelta en sabanas. -Si ella acepta la corona entregaremos el reino a los enemigos- ríe con malicia- Le echaremos la culpa. Será condenada a muerte por traición entonces tu con uno de tus hijos seremos los reyes. - deja oír su risa burlesca en la habitación. -No debes incluirte en esa sucesión de herederos. - le advierte despectiva. - ¿Dónde vas? - trata de darle alcance. -A encargarme de esta situación, contaba contigo, pero veo que tienes tus propios planes -Creí que tenías interés por mí- le reclama cejudo. Ella pone los ojos en blanco con hastío. -Lo tengo, pero no pienso compartir autoridad con alguien que en las malas me vaya a ignorar- habla por lo que él le dijo anteriormente. -Elvira, entiende que alguien debe estar dentro del palacio para trabajar por los otros. - lo mira dubitativa. -No estoy muy convencida- se resiste a su abrazo. -Quédate para convencerte- la alza en brazos lanzándola a la cama. -Eso suena bien- lo recibe sonriente- Tendrás que tomarte tu tiempo en eso de convencerme, para que no me queden dudas. *** -El secretario, Navid y el jefe consejero, Calixto, han sido encargados por el rey Farid, para investigar todo lo acontecido en la batalla que sostuvimos con los Nerios en el campo Medar. -No se suponía que todo estaba arreglado para que nadie se enterara de esa batalla ¿Por qué de repente nuestro rey apareció allí? -Eso tendremos que averiguarlo nosotros. -Esto se está complicando, - suda al hablar analizando los acontecimientos- ¿era necesaria esa pelea? -Máximo nos aseguró que solo con la muerte del rey Trhoas las minas de esmeralda y litio serán nuestras. A cambio de una deuda ficticia a nuestro reino. -Ahora el rey Farid lo sabe y va a investigar eso también ¿por qué se lo dijiste en la reunión del consejo? -De algún modo tenía que justificar por qué nuestros soldados luchaban contra los Nerios. -Ya entiendo, deben y no nos pagan, - Baltazar asiente- Te falta explicarle Baltazar – Agrega el ministro Set- Porque no le pediste permiso para iniciar una batalla. - Su compañero lo mira impaciente. -Le diré que a ti se te olvido informárselo, Set, - se detiene al escucharlo- Estás sufriendo de olvidos y como eso, se te olvidaran muchas cosas en el futuro, hasta que logremos nuestro objetivo.
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