Capítulo 23: De viaje

2512 Words
Lorenzo… Acompañé a mi madre hasta la casa. Mi padre se encontraba en la habitación por eso no hable con él. Conozco su rutina de los fines de semana, aprovecharé esa información para tener una conversación con él. De regreso a mi apartamento estuve pensando en lo nido que han sido mis padres toda la vida. Su amor con los años se incrementaba. Ambos son jóvenes a pesar de estar en la cincuentena, lucen maravillosos. Si bien es cierto que hace unos años a mi madre le encontraron un defecto cardiaco, ha sido tratada, su salud es delicada pero estable hasta hace unos meses. Al parecer los efectos de los medicamentos le han deteriorado todo el sistema circulatorio, se desmaya con frecuencia, le entran sudores que la hacen perder fuerzas hasta colapsar. Tiene una dieta estricta y un régimen de ejercicios que cumple al pie de la letra. Se me hace difícil creer que mi padre no comprenda la situación y en lugar de acompañarla se consuele en otros brazos. Me levanto temprano, antes llamé a la mujer que durmió conmigo, en sueños, conversamos amenamente y decidido fui a aclarar algunas cosas. -Vaya hasta que te dejas ver por aquí- la reacción de mi padre es alegre. Recibo su abrazo con afecto. Ha sido un amigo en todo momento, un excelente mentor. Desde que soy independiente nos vemos poco por las agendas de ambos excepto en una que otra actividad familiar, a las que siempre asiste del brazo de mamá. -Vine por una partida de golf- llevo al hombro mi bulto de palos. -Estas en el lugar correcto- palmea mi hombro con fuerza de bestia. -Voy a apostar contigo a cambio de información- digo reponiéndome del impacto. -Debe ser una información muy valiosa para ti cuando sabes que siempre te gano- ríe confiado. -La información me interesa y siempre te dejo ganar- le doy la espalda dejándole cara de asombro. - ¿Estás seguro? - viene tras de mí que voy indiferente. - ¿Estás listo para hablar? - le hablo a la cara indulgente. Pienso ser sutil, es más fácil, cuando se trata de Robert Reed. - ¿Tú estás listo para cargar? - me entrega sus pertenencias como hacia cuando era niño y corría detrás de el para que me dejara golpear una bola. -Andando. Iniciaron la caminata por los Greens de minigolf del social club. El primer y segundo hoyo fueron de volada para ambos con la diferencia de dos puntos a favor de Robert. -Parece que no elegiste el método correcto para obtener información hijo- aprieto los labios en disculpa. Se está motivando, eso es lo que quiero. -Tengo paciencia papá y sé cuándo atacar. Continuaron el ascenso al quinto hoyo, anduvieron una amplia planicie hasta descender en busca del catorceavo orificio. Robert se muestra complacido con los resultados, ha ganado cada punto de forma concienzuda, nada de condescendencias por parte de su hijo. En medio de una charla amena llegaron al siguiente orificio, cuya entrada bordeada por un montículo requeriría concentración “es un hoyo más” piensa el mayor preparándose para el primer intento. -Escuche de mi madre que tiene un chequeo a final de mes, espera que esta vez sí puedas acompañarla- Noto como se tambalea su pulso. -Si me lo pide lo hare. - responde calmado. -Lo harás como siempre o realmente estarás a su lado- detiene el golpe para verme cejudo. -Siempre estoy a su lado hijo - ¿De cuerpo o de mente? - me mira fijo tratando de interpretar mis palabras- Es fácil ocupar una sola forma papá, las mujeres lo intuyen. - vota el aire contenido. -He respetado su deseo de ir sola al médico Lorenzo, respetar su decisión es una forma de acompañarla. -Cada vez se queda esperando tu presencia. Te informa sobre sus citas, está en tu agenda- la expresión de su rostro cambia. -Desde el año pasado me ha dejado un mensaje con mi asistente para que no la acompañe- eso no lo dijo mi madre. - ¿Estás seguro? -Totalmente, confío en Rania ciegamente- me da esa respuesta exaltado. -Más que en tu mujer. - En ese momento golpeo la bola quedando a metros del hoyo, chasquea la lengua molesto- Perdiste, es mi turno. -Confío en Isabela, ella prefiere otras compañías últimamente. Tiene una nueva amiga de la que no se nada que la ha hecho cambiar en todo. Te confieso que a veces extraño a mi esposa.- otra información valiosa. -No sabía eso ¿seguimos? - se queda mirando lo que hago con la bola. La hice desaparecer en el hoyo sin errores. -Has tenido suerte- me dice resentido. -Seguro- sonrío de lado. -Vas primero esta vez- Lorenzo se para con las piernas separadas viendo su objetivo, golpea la pelota de manera contundente con la fuerza y la dirección exactas- Lo haces bien, pero mira al maestro. Justo cuando su padre se dispone a golpear, decide continua la conversación. - ¿Estás con otra mujer papá? - ve a su padre medir el impulso más tiempo del normal, le suda la frente a pesar de la brisa. Golpea y falla los seis intentos permitidos. Lanza el palo con frustración- Lo harás mejor en el próximo. - ¿Qué pregunta es esa? – se mueve inquieto, esquiva mi mirada- ¿Tu ella te lo ha dicho? - inquiere cabizbajo. -Tu esposa se llama Isabela- le recuerdo con carácter- Está preocupada por la situación y no tiene a su esposo para hablarlo. – intenta actuar con indiferencia- Si no tuvieras que viajar tanto o pasarte el rato en el despacho tal vez te hablaría de sus dudas, sabrías que cosas la inquietan. Si la acompañaras al doctor tendrían tiempo de apoyarse, si no te afianzaras tanto en Rania, verías la agenda y no te engañarían papá, dándote información errónea. -No tienen razón para preocuparse, tengo todo bajo control. Hablare con ella y aclararemos las cosas. -Mi madre no puede recibir impresiones- se ve angustiado, sus movimientos son imprecisos- El próximo mes le entregan los resultados de los últimos estudios de aquel dolor repentino que la mandó a intensivo mientras tú y Rania trabajaban sin descanso en Manhattan. -Te he dicho que arreglare las cosas con mi esposa, no estimules su creatividad- peina su cabello recién engominado. -Ahórranos problemas papá – lo enfrento directamente- Cualquier historia de romance que se pueda estar generando por ahí, ponla en pausa hasta que mi madre salga de peligro y pueda darte el divorcio – sus ojos se desorbitan- Porque no estoy dispuesto a permitir que la pongas en ridículo a estas alturas o te las veras conmigo. - mi tono resultó más amenazante de lo necesario. - Se queda pensativo un rato. - ¿Cuándo te vas a comprometer con Rania? - Esa no es la respuesta que esperaba. La pregunta me desencaja. -Ese no es el tema, y ¿a qué viene eso? no tengo ni he tenido la intención de comprometerme con Rania, es más, si por mi fuera su nombre no se menciona en esta conversación. -Tú preguntas y yo pregunto. Tu madre siempre ha querido verte formalizar con ella, eso podría ayudarla a superar esta etapa de fragilidad. Rania es la candidata ideal. - se muestra insistente. -Al ser un hombre independiente puedo tomar la decisión que me convenga papá, con Rania o con quien sea. A diferencia de ti que estas casado y tus decisiones pueden dañar a otros. -Quiero que te cases con esa chica. Es con la única que te voy a dar mi apoyo. -Obligarme no puedes y creo que has perdido la perspectiva. No quiero que me digas con quien debo casarme cuando decida hacerlo, cosa que está lejos de suceder. -Lo hare, te obligaré si es necesario- Me quedo callado analizando la situación. Lo miro tratando de leer su mente. - ¿A que debemos el interés? -Esa muchacha te ha esperado mucho tiempo, trata de ser un caballero. -Seré tan caballero como lo seas tú, cada uno con la mujer indicada. -Te prometo que voy a investigar este mal entendido con Isabela, seguro nos hemos confundido y piensa en darle ese gusto a tu madre. Sé que eres adulto, pero piénsalo. -De acuerdo. -Te quiero hijo, me alegra que seas protector de tu mamá. -Yo te quiero igual padre. Pronto cenaremos, voy a llevar a alguien. - Espero despejar esa idea que tiene. -Es una buena decisión Lorenzo. - ¿Contamos? - las cuentas me dan como ganador. - ¡Hiciste trampa! - ¡No puedes decir eso, te di ventaja! Linette… -Mamá ¿Dónde vas? - una niña curiosa ve a su madre preparar maletas como otras veces. -Tengo un compromiso fuera de la ciudad- Desde pequeñita le ha enseñado a su hija a ver sus salidas como algo normal, ella seguirá su rutina normal de manera normal. - ¿Vas a tardar mucho? -Una semana- Hago pucheros al decirlo. -Siete días- cuenta con sus deditos y pone cara de espanto. -¡Vaya, sabes eso!- le muestro lo orgullosa que estoy con sus avances. -Estoy en la escuela, me enseñan muchas cosas- responde como si la infantil fuera yo. -Quiero que te portes bien con la abuela. -Yo cuidare muy bien de ella, para que no me descuide- ¿Qué cosa dice esta niña? Aunque le concedo razón, mi mamá puede ser muy permisiva. -¡Lauren!- llamo su atención- Promete que no harás locuras, serás obediente, cero cocina y nada de fingir enfermedades para evitar la escuela- Enumero sus últimas hazañas aupadas por mis padres- Hablaremos todos los días.- asiente con obediencia, no me confío. -Olvidas decirme que no hable con extraños- la observo con cautela. -Exacto. -Ves cuanto se, puedo cuidarme sola, aunque hacer todas esas cosas con mi abuela es más divertido- ¿Qué? - ¿Puedo ir el miércoles a Pelicano? -No iras a la oficina como de costumbre, pero puedes decirle a mi madre que te lleve si puede. - ¡Urra!!! -Vamos, te llevo con los abuelos- Mis padres adoran quedarse con mi nena. -Vamos mamá- sale corriendo, tropieza con algo y al suelo ¿es ella la que se puede cuidar sola? - ¡Hola madre! - mamá abre sin esperar a que toque. -Abuela Jovina- Soy completamente ignorada por mi progenitora. Se volcó a su nieta. -Hola princesa, estoy feliz de tenerte una semana para mí, aunque sea por una locura de tu madre- me mira con cara de desaprobación. -Trabajar no es una locura abuela- Le hago señas a mamá para que cuide lo que dice. -Tienes razón cariño, el trabajo es algo bueno hasta te puede traer compañía- mi mamá no tiene remedio. -Mamá por favor. -Por favor te digo yo. -Lauren, ve al jardín un momento. -Prefiero quedarme a oír -Lauren Marie- hablo con autoridad. -Era broma- la niña se va corriendo atravesando la puerta corrediza de cristal que la lleva al jardín. - ¿Estás segura de lo que vas a hacer? - Jovina pregunta al quedarse solas. -No voy a arrepentirme ahora, quiero hacerlo, no me hagas dudar- le digo con determinación. -Eso no es lo que quiero, es tu decisión y la respeto. Solo pregunto porque odiaría verte sufrir. -También puedo ser feliz mamá. - me mira con recelo. -Eso lo aseguras cuando le digas que tiene una hija. -Mi hija es mía- me ve con impaciencia. -Sí, tu hija llego del viento. - ¿Qué pasa con el viento? El sol esta radiante- la imponente figura de un hombre llega hasta las damas. -Nada papá. -Mi princesa- me envuelve en un abrazo - ¿Cómo estás aparte de bella? -Estoy bien. Vine a traer la niña. - ¿Dónde está mi nieta? - otro que me abandona con la sola mención de Lauren. -Afuera cariño. - mamá le contesta. -Voy a verla en lo que ustedes siguen con su conversación misteriosa, como siempre. Es así como me convertí en abuelo y nunca supe como sucedió. -Pues con el viento, así llego nuestra nieta mi amor. -Entonces que siga soplando, quiero muchos nietos- mi madre lo mira histérica, le reprocha señalando la puerta para que salga. Me hacen reír con sus cosas. -Debes tener cuidado Linette, aparte de esconder algo importante tienes muchas oposiciones en la gente que rodea a Lorenzo. -Mamá, por el momento solo me voy a preocupar por lo que nos atañe a nosotros dos. -Tres- la niña es parte nuestra, aunque no la mencione. -Tres, me voy cuida mi tesoro. - la abrazo para tranquilizarla- por favor no la consientas demasiado y perdóname por molestarte Ni lo digas y ya no te preocupes, vete a conquistar el mundo. -Creí que no vendrías. Llegue al aeropuerto con un breve retraso. Encontré a un desesperado Lorenzo. Oculto tras unas gafas de sol que le quedan geniales y su ropa casual me recuerdan al chico de antes. Lo abrazo ansiosa y me responde uniendo sus labios a los míos. Así calmo su ansiedad. -Solo pasaron cinco minutos Lorenzo. -Estoy fibrilando desde el primer minuto. -Hombre sin fe. -Mujer torturadora. Se Miran un rato antes de besarse, esta vez de forma relajada. Abordan el vuelo hacia República Dominicana, unas cuatro horas de vuelo en total. En horas de la tarde arribaron al aeropuerto de Punta Cana. Un taxi los esperaba para llevarlos a la villa propiedad de Lorenzo ubicada en una zona exclusiva del lugar. Se instalaron sin problema. Una señora les esperaba con bebidas refrescante. Les ayudo a acomodar el equipaje. Antes de irse les preparó algo de picar con la promesa de volver al día siguiente temprano. - ¿Por qué tienes esta propiedad? -Uno de mis clientes es el constructor, me habló del proyecto cautivándome por la belleza de este país. Me hizo ilusión venir en un momento especial - ¡Es hermoso! -Ven te lo voy a mostrar para que no te pierdas. -Es buena idea. Vieron cada habitación dejando para el final la habitación principal. Lo supo al reconocer las maletas. Ya sus cosas estaban en los closets. -Todo es nuevo. -Es la primera vez que vengo- lo dice como si nada, me da miedo preguntar por qué. -Me haces sentir privilegiada teniendo en cuenta que lo tienes hace varios años. -Siempre pensé que vendría contigo. - ¿Eres un predestinador? -Soy paciente, un tejedor de sueños empedernido, construyo ilusiones y en todas estas tu- lo miro cautivada, me arden los ojos de la emoción. - ¿Desde cuándo piensas así? -Lo sabrás a su tiempo, hay cosas que aún no te perdono- me atrae hacia el de forma suave. -Estoy dispuesta a reivindicar todas tus ilusiones. - le digo sinceramente. -Yo pretendo reclamar lo que me toca. -También Salí agraviada. Tengo cosas sin perdonar hasta escuchar las razones. -Tienes todo el derecho de cobrar lo que te deban, me ofrendo en símbolo de paz. -Tu deuda conmigo ha generado intereses- ríe con picardía en el centro de mi oído. Si vuelve a lamer el lóbulo perderé la coherencia.
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