Capítulo 22: Demuéstrale quien manda

2157 Words
La edificación de dos pisos ubicada en el centro de la ciudad tiene una fachada moderna, se nota que es una constructora, le hace honor a la ingeniería. Nos hacen pasar a una sala en la que se encuentra el anfitrión de la reunión. -Señores bienvenidos a RODA, es un placer recibirlos en nuestras instalaciones- vestido con camisa y pantalón de mezclilla se puso de pie al vernos. -Gracias, Delaner- estrecho la mano que me ofrece- Antes de firmar el contrato necesitamos hacer un levantamiento y confirmar algunos detalles. -Eres desconfiado Reed. -Cuido mi reputación, la tecnología se usa para cosas buenas, pero también es una herramienta letal capaz destruir lo que sea. ¿Qué tal si me pides algo y te doy otra cosa? Además, puedo hacer sugerencias más convenientes. -Te concedo razón amigo mío, además de astuto, te quedas con lo que no te pertenece. Me dejaste sin acompañante en la fiesta. - aprovecha para reclamarme. -Tengo por costumbre tomar lo que es mío, nada más, lo defiendo con garras, créeme, las tengo bien afiladas- me quedo mirándolo con una advertencia- ¿Por dónde comenzamos? - Linette no es tema de debate. -Iniciemos por las zonas restringidas del edificio, las que se van a automatizar y después vemos los planos de la construcción. -De acuerdo. *** -Oigan chicas ¿no es ese Paolo? - En un extremo de la cafetería del club, con aire de descuido se encuentra el susodicho tomando agua, al parecer estaba haciendo algún deporte. -No miren, que no crea que le damos importancia. - nuestra amiga se ajusta las gafas de sol. -Ni siquiera nos está viendo Desiree, cálmate. - Mira de soslayo hacia el otro extremo. -Es un idiota- Carla y yo nos miramos. -Eso no es un secreto- sonrío- ¿Qué te hizo ahora? -Desde que le dije lo del niño no me dirige la palabra- Eso no suena bien. - ¿Comenzó a verlo? ¿desde cuándo? - Carla se muestra interesada. -Ayer fue la primera vez, la reacción de Piero fue muy madura. -Hijo de una psicóloga, un adulto pequeño. - reímos. -Mi sobrino es genial, nada lo inmuta, con cinco años y considera todo infantil. - elogio orgullosa- Yo muero cuando lo escucho matando las ilusiones de mi hija. -Tal como el padre, matando las ilusiones de las chicas- decir eso es un exceso. -No lo etiquetes. – le corrijo- Si te molesta que el padre te ignore desquítatelas con él, no con el niño. -Linette, me conoces, sabes que eso no me afecta, solo creo que es una actitud inmadura de parte del padre. Lo correcto es que se auxilie de mi para conocer los gustos del niño- hace un mohín- Así lo puede aceptar más fácil, pero no, el muy testarudo ha buscado ayuda en una “dizque profesional”. -¡Ay amiga, eso suena a celos! Jajajaja. - Carla la deja sin palabras. - ¡Jah! - se puso roja, cruzando los brazos, voltea ignorando nuestra risa. -Estoy de acuerdo Carla, nuestra psicóloga tiene celos y no profesionales. -Son pasionales, conozco los síntomas. - ¿Qué hago con amigas como ustedes? -Somos tu dosis de realidad. -Díganme ¿qué hace? - ¿Paolo? -Claro. -Hablando con una morena guapísima- digo fingiendo enojo. - ¿Qué? ¡es un descarado! - se voltea dispuesta a pelear- ¿Dónde está la morena? - ¡Jajajaja! la única morena cerca es Carla y la tienes enfrente. - me burlo - ¿Se están burlando de mí? - afirmamos llenas de risa. -Realmente eres tu quien se burla de sí misma tratando de ocultar lo que es evidente, te gusta ese hombre y si no es así dime ¿por qué no tienes pareja? - abre la boca sin emitir palabras. -Ve y demuestra quien manda amiga, eres un alma libre igual que él o crees que llego a este gimnasio por casualidad, está acechando a la presa que eres tú. -Estás cayendo redondita en su trampa- Le doy los cinco a Carla. -Me molesta admitirlo, pero es verdad. Me resisto a caer tan fácil. -Ya quedamos en que nosotras mandamos Desiree, toma el control. -No se preocupen, me hare cargo. - lo mira antes de continuar- Voy a dejar que crea que me afecta su trato, después se van a sorprender con los resultados. - brindamos por eso con nuestros vasos de agua. -Vi a Lorenzo en la plaza el otro día, todas las miradas le siguen a donde va- oculto el rostro detrás del vaso para disimular lo que me emociona escuchar ese nombre. -Ahora vamos conmigo- acepto el pase. -Más o menos- volvimos al área de gimnasio. -Deja que haga este set con las pesas, por si tengo que pegarle a una de ustedes- tomo las pesas de dos kilos en cada mano. -A quien le vamos a pegar es a ti, porque vas avanzando con él y no le dices sobre Lauren- dejo que el peso me doble hasta el suelo al oír a Carla -Mira como ha reaccionado Paolo cuando yo misma se lo dije, imagina a su mejor amigo. Su fama es de rencoroso, vengativo y amargado. -A mí no me lo parece- trato de relajar el asunto. -En la cama no lo puede ser chica- me toca el hombre con morbo. -Aun no me acuesto con él. - ¿Qué? Pero que poder tienes, no te pierde la seña y es sin nada de sexo. -Es parte de la madurez querida, no todo es sexo- digo convencida. -En una relación sí. -Yo creo que no. -Lo vas a perder- La voz de Carla me hace eco en la mente. -Si todavía no lo he conseguido mujer y ya estas augurando que lo pierdo. Nuestra relación es complicada, hay una noche perdida en nuestros recuerdos que debemos encontrar antes de embarcarnos en una relación seria. - ¿Cómo puede un hombre olvidar que estuvo con una mujer? - Para Carla eso es inconcebible. -Pregúntale a Lorenzo- Desiree trató por un tiempo de sacarle información a Paolo, pero este nunca le dio referencias. Dejé de pensar en eso para concentrarme en el embarazo, herida y decepcionada decidí aceptar lo evidente para mí en ese momento. Lorenzo estaba en una relación con Rania. -Saben que Javier me ha preguntado varias veces si tengo una hija- ¿Cómo, ¿qué? -Te ha dicho por qué. -Creo que me ha visto con Lauren y la niña se parece a él- Me quedo pensando. -Que gracioso ¿por qué piensa que es tuya? -Los hombres son mensos- interviene Desiree- Paolo preguntó si ella era nuestra hija cuando le dije que es padre. - ¡Oh la paternidad de mi hija es de interés popular! - eso me causa inquietud. -Tenemos una niña de ojos azules y tres tipos con los mismos ojos- ¡uf! Siento un mea culpa. -Los tres tienen color de ojos azul, más uno de ellos tiene algo distinto de los otros. - ¿Qué, las pestañas? -Destellos perpendiculares de color oscuro dentro del iris -Vaya que eres detallista. - A parte de que es el único de los tres con el que he estado. *** -Robert, ¿Qué haces aquí a estas horas? El hombre entra hecho una furia al departamento de su amante. - ¿Qué pretendes? - la cuestiona con mal humor. - ¿De qué hablas? – indaga con ignorancia mas no preocupada. - ¿Por qué hablaste con Isabela? - La mujer mueve las pestañas a un rápido compas. - ¿De dónde sacas eso? - se aleja dando la espalda- Sería incapaz de ocasionarle un disgusto a mi mejor aliada para casarme con tu hijo. Escucha la respuesta de la chica sin quedar convencido. Pasa la mano por el pelo caminando en círculos. -Ha estado haciendo preguntas, incluso cuestiona donde voy, con quien hablo y demás tonterías. - ¿Tienes alguna otra relación? - la ve con impaciencia por la pregunta. -Tu sabes todo de mí, me llevas la agenda y estás conmigo en todos lados. Sabes más cosas de mí que la misma Isabela. Su enfermedad nos ha distanciado. Si no hubieses conseguido ese nuevo medico tal vez ella habría muerto. Discúlpame por pensar que le has dicho algo, sé que no te interesa dañar a mi esposa. -Entonces si tienes una relación Robert- la mira confundido- Puede que Isabela sospeche de nosotros porque siempre estamos juntos, es necesario que presiones a Lorenzo para que nos comprometamos. -No estoy de acuerdo con eso, estás loca -Es eso o que tu esposa sufra un colapso, casarme con Lorenzo es un buen plan. - lo plantea como si fuese un sacrificio. Suena el timbre y ambos se miran. - ¿Estas esperando a alguien? -No, voy a ver de quien se trata -¿Isabela? ¿Qué haces aquí?- la mira realmente sorprendida. -Quiero hablar contigo ¿puedo pasar? -Ahora no es un buen momento, tengo una visita. - se expresa nerviosa. -Ah, lo siento. Vine sin avisar. -No te preocupes, mañana nos podemos encontrar donde siempre -Muy bien. - se despiden. Cierra la puerta votando el aire con alivio. Robert la sacude con fuerza. - ¿Por qué vino mi mujer a verte? -Es la primera vez que lo hace, eso es sospechoso. - admite nerviosa. No le conviene que las cosas se descubran aún. Le falta dar algunos toques a su plan. -Investiga que quiere, convéncela de que no estoy con nadie. -Piensa lo que te he dicho sobre Lorenzo. Robert sale del apartamento con prisa cuidando no ser visto por nadie. Rania queda pensando en las posibles razones de la visita de Isabela. Escucha nuevamente el llamado a la puerta. Abre pronto por si Robert olvidó algo. Lorenzo… -Mamá ¿Qué haces aquí a estas horas? -Parece que no te alegra verme. -No digas eso, pasa, ponte cómoda. Lo que sucede es que nunca vienes a verme aquí al apartamento, tengo derecho a sorprenderme. - ¿Estás ocupado? -No, ¿pasa algo? -Sí y no- se la ve triste. - ¿Es tu salud? ¿Te sientes bien? -Calma hijo, estoy bien, por ahora. - ¿Qué te ha dicho el doctor? -Me están haciendo unos estudios para decirme cual ha sido el progreso con el medicamento - ¿Cuándo es tu próxima cita? Quiero acompañarte. -El próximo mes Lorenzo, te lo voy a recordar otra vez y a ver si esta vez haces el espacio para ir conmigo. - Sintió la queja de su progenitora. -Eso suena como un reclamo, si no he ido es porque mi papá siempre te acompaña. -Hace mucho que tu padre no me acompaña, siempre tiene una junta o eso dice su asistente -Rania no te mentiría mamá. -No sé. -Dime ¿Qué pasa? -Tu padre está muy raro desde hace un tiempo. -Ya me lo habías dicho, pero creí que era algo del momento, estuvieron en la gala la otra noche yo los vi compenetrados. - ¿Crees que exagero? -No es eso, sino que los vi muy unidos como siempre. - le presta atención a todo lo que dice. -Es una fachada para el público, a solas parece un zombi sin voluntad. Se encierra en su despacho, en la mesa no habla y en la habitación llega cuando ya estoy dormida, se excusa en mi padecimiento, pero no estoy desahuciada. -Tu corazón nos dio un susto terrible la última vez mamá. -Porque no me tomaba el medicamento correcto, cambie de doctor y ahora estoy más controlada. -Papá solo te está cuidando preciosa. -Con su actitud me disgusta más, me hace sentir inútil. -Madre, no seas injusta, déjanos cuidarte. -Soy mujer y veo más allá que tú, ustedes actúan con razonamiento nosotras nos guiamos por la intuición y lo hacemos bien, rara vez nos equivocamos. -En concreto ¿Qué es lo que piensas? -Creo que tu padre tiene una amante - ¿De dónde sacas eso? - Duda que su padre esté engañando a su madre, pero debe hacer algo para calmarla. -Intuición, hijo, experiencia adquirida con los años. - ¿Por qué no lo enfrentas? - ¿Cómo le recomiendo eso? Soy un tonto. -Debo evitar las emociones fuertes, el médico me lo ha dicho. Si tu padre admite que es infiel no sé cómo reaccionaría. - eso sería terrible. -Tu tranquila mamá voy a hablar con él. -Promete que me dirás lo que sea- me mira esperanzada. -No te lo diré, pero habrá señales, prefiero que seas viuda a quedarme sin madre. - eso es en serio. -Eres un encanto, ya quisiera que tengas un amor. -Lo intento madre. - ¿Rania? -Te lo voy a decir cuando se concrete, recuerda, tus emociones. -Dime Lorenzo, no seas malo. -Llamas malo a tu propio hijo -A mi único hijo. - se abrazan. “voy a detestar a quien le cause angustia a mi madre”
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