-Menos mal que no me deje engatusar por ella, pero igual me alejo de Desiree. – Escuchan a Paolo con atención y al mismo tiempo relacionando sus propias historias- Armó un rollo con su amiga e hizo que Desiree nos viera, - Los otros se miran- Ahí quedo todo y yo la verdad lo quise dejar así, igual que ahora – le ven con extrañeza- No pienso esclavizarme al capricho de una mujer que te amenaza con dejarte cada dos por tres. - Enfatiza- Hace unos años cuando nos separamos, me sentí mal en principio, habíamos hecho química, pero después lo superé. – hace una breve pausa para pensar- No niego que verla ha reavivado algunos sentimientos en mí, siento que ella tiene el complemento que necesito, sin embargo, se muestra poco humilde y reacciona de una forma poco conveniente. - niega con la cabeza.
-Yo ni lo intento con Carla. Esta tarde la encontré por casualidad en una plaza- Lorenzo le mira recordando por que les pidió que vinieran.
- ¿Pelicano?
- ¿Cómo lo sabes?
-Estuve ahí hace poco
- ¿La viste?
-Vi a su hija.
- ¿Dices que Carla tiene una hija? - se siente desconcertado por la falta de información.
-Que no tiene papá- Ya le han hecho la misma referencia antes y no tiene evidencias que lo vinculen a esa paternidad.
-Eso es triste.
-Sobre todo si tú eres el padre- le van encima de nuevo.
-Más triste aún. – nota que lo miran acusadores- Espera, insinúas que yo soy el padre, sigues con eso.
-Saca las cuentas amigo, no te pierdas la oportunidad de ser el papá de esa dulzura, tiene tus ojos- Paolo quiere hacerlo reflexionar.
-Tiene los ojos de Lorenzo y el pelo también- hace alusión a lo que le dijeron antes ya que no ha visto la niña.
-Eso es como decir que compartieron a esa chica también- Lorenzo y Javier lo miran molestos.
-No digas idioteces Paolo, esto es serio.
- ¿Cuántos años tiene la niña?
-Creo que cinco
-Los cumple en un mes- lo miran – Me lo dijo Desiree, hemos hablado de eso en la fiesta, recuerden que decían que es nieta de las dos brujas.
-La única manera de saberlo es preguntándole directamente, Javier. No quiero ser metiche, solo me gustaría que Lauren conozca a su papá. Si no eres tú, lo intentamos por lo menos.- lo oyen suspirar pesado.
-Hoy Carla me reclamo por las fotos en las que salgo con Rania- otra vez ese nombre en la conversación.
-Entonces amigo tienes esperanza de formar una linda familia, nadie reclama si no tiene interés.
-Le dije que seguimos juntos- se quedan estáticos con la boca abierta.
-Eres lo más idiota que conozco, Lauren no puede ser tu hija, ella es inteligente- se para molesto.
-Gracias Lorenzo, ese comentario no lo espere de ti.
---
-Llegaste primero- Lorenzo me esperaba en un restaurante llamado Ricuras. Un sitio muy elegante donde se dan reuniones de negocios. De hecho, vi algunos conocidos al entrar.
-Que caballero seria si te hiciera esperar.
-La puntualidad es una cualidad que suma puntos al sexo masculino.
-Me interesa seguir ganando puntos contigo. - no deja de mirarme con sus hermosos ojos cambiantes un día azules un día grises y otro tan oscuros como la noche.
- ¿Qué te gusta del lugar? - me muevo a un tema neutral.
-Se volvió más interesante cuando llegaste- su sinceridad me atrapa tanto como la emoción de su voz.
- ¿Cuándo te volviste tan galante y parlanchín?
-Cuando me di cuenta que callar te quita lo que quieres- se mueve en el asiento.
- ¿Cómo lo aprendiste?
-Sufriendo por amor- Siento dolor al decirlo, el brillo de sus ojos se volvió opaco.
- ¿Te han lastimado? - se me queda viendo como un mártir. Eso es raro.
-Digamos que sí, pero hablemos de ti, - vuelve a verme con devoción, como hace un rato y como cuando íbamos a la escuela- Estás hermosa como siempre y muy decidida, eso me encanta.
-Sigo siendo la misma, con unos seis años más, pero la misma.
-Créeme si te digo que te favorecen los años. - nos quedamos viendo en un armonioso silencio.
Pedimos el desayuno. Yo encargue algo ligero pues siempre pico temprano para acompañar a Lauren. Lorenzo solo comió frutas y yogurt.
- ¿No comes proteínas?
-No a esta hora del día. Tuve un problema renal y me restringieron el consumo. Tu tampoco comes mucho- veo mi plato medio vacio.
-Comí algo temprano, es parte de mi rutina en la mañana.
-Tienes misterios con esa rutina, preciosa- Sentí águilas en el estómago cuando me llamó preciosa.
-La verdad no me acostumbro a oírte tan expresivo y galante.
-Siempre he sido expresivo contigo, Linette.
-Pero nunca me dijiste palabras bonitas refiriéndote a mí.
-Errores del pasado que quiero subsanar.
-Significa que debo acostumbrarme a oírte llamándome preciosa. ¡Uh! Eso es tentador.
-Solo le digo esas cosas a quien me gusta Linette y tú me gustas- lo dijo viéndome a los ojos, sin titubear.
-El que hayamos compartido un beso no puede hacerte crear expectativas- me humedezco los labios, los siento reseco. Se ríe de un solo lado antes de seguir.
- ¿Besas a todo el que se te cruza en el camino o puedo considerarme especial para ti? - El corazón me late en los oídos, esta etapa de mi vida nunca la viví. Se siente divino.
-Eres, - ¡ugg! – fuiste, mi mejor amigo. - No se supone que beses a tu amigo, digo.
-Yo no busco amistad contigo, ya superamos esa etapa y no terminó bien- sigo el movimiento de sus labios- Si respondes a mis besos como lo has hecho, no trates de convencerme de que no te gusto- ¿tiene que ser tan directo?
- ¡Lorenzo!
-Lo quiero todo contigo Linette, en serio.
-Yo…estoy… sudando, frio.
- ¡Jajajaja! - escucharlo reír me descompone más- Me legra causarte ese efecto porque tú a mí me haces lo mismo, siempre me dejas sin palabras. - Me toma la mano- Aquella vez- se refiere al pasado- preferiste a un tipo que expresa sus sentimientos.
-Sobre eso- sella mis labios con un dedo, es como lava en mi piel fría.
-No tienes que decirme nada, solo escúchame. No me debes explicaciones por cosas del pasado. prefiero un inicio libre de tóxicos recuerdos. Quiero pedirte que me des la oportunidad de formar parte de tu vida el tiempo que quieras, bajo las condiciones que quieras. ¿puedes?
-Hay heridas que sanar Lorenzo, puntos que se necesitan aclarar. - respondo abobada.
-¿Quieres tener algo conmigo?- ¡Oh por Dios! El tiempo se ha devuelto para que viva esa ilusión.
-Si- me da un beso rápido y húmedo.
-Podemos aclarar esos temas despacio, con calma. - Habla sobre mi boca- Si lo hacemos ahora podríamos revivir hechos que nos han costado olvidar. Antes sufrí, tanto que me hice más retraído de lo habitual. Si ya era difícil, después que te fuiste se agudizo mi aislamiento de las personas, lo único positivo fue que me concentré en el trabajo volviéndome más rico.- se relaja en su asiento- El día que nos vimos en el bar acababa de decidir salir del encierro y ahí estabas tú, después nos besamos y lo supe, era mi oportunidad. Por favor, no me pidas regresar al túnel oscuro donde viví horribles pesadillas.
-Debemos hablarlo en algún momento- niega. Juega con mis dedos entrelazándolos con los suyos.
- ¿Estás enamorada de alguien? - lo miro sin entender - ¿tienes compromiso o lazos con algún hombre?
-No- contesto lacónica.
-Yo tampoco, si aceptas ser mi pareja te otorgo todo el derecho de pelear por mí- dejo caer los hombros ¿en serio? Va de un tema a otro y puede hacer chistes. Este es un alíen.
-No te aguanto en esta nueva faceta.
-Te acostumbraras preciosa. - lo voy a disfrutar mientras dure.
---
-Cuál es la prisa Paolo, siempre tienes un drama. - me avisó que vendría al apartamento.
-Amigo, créeme esto es serio. - entra todo nervioso sirviéndose un agua tónica del mini bar.
-Suéltalo de una vez. - destapo una botella de agua con gas.
-Tengo un hijo- me quedo petrificado con la botella inclinada en la boca.
- ¿Un hijo, tú? - de suerte evité derramar el agua.
-Un hijo, mío, ella me lo dijo hoy- ¿?
- ¿Quién?
-Desiree- ¿?
- ¿La niña es tuya?
-Sí, no- decide- Es varón, mi hijo es varón
- ¡Wao! - me quedo sin palabras.
-Es increíble lo que puede hacer una mujer resentida, lo ha ocultado por cinco años.
- ¿Estás seguro que es tuyo?
- ¿Por qué mentiría?
-No sé, es una pregunta lógica después de tantos años separados.
-Aléjate Lorenzo, sí sé que me vas a meter cizaña no te lo digo- Parece no entender el punto.
-Tienes que ser objetivo Paolo, haz la prueba de paternidad- insisto.
- ¿Quieres que desaparezca de este mundo, ¿verdad? - con el carácter de Desiree, eso puede pasar.
-Créeme, te extrañare- palmeo su espalda.
-Me contó todo, vi una foto, sé que es mío, esa mujer jamás mentiría con algo así. Su franqueza es lo que la ha mantenido en mi pecho a pesar del tiempo y unas cuantas faldas.
-Tienes la foto- me la muestra- El parecido es increíble. ¿Qué piensas hacer?
-No lo sé Lorenzo, imagino que debo ser cuidadoso para no hacerle daño al niño. Muero de ganas por conocerlo, pero voy a buscar ayuda, orientación que se yo. - se agarra la cabeza abrumado- Lo que sea necesario para estar con mi hijo.
- ¿Qué pasa con la madre?
-Por ahora no se, supongo que, si a ella le hubiese interesado que estuviésemos juntos, desde el principio se hubiese acercado a mi como hizo ahora. - en eso tiene razón- Ocultármelo tanto tiempo no es algo que pueda asimilar tan fácil por muchas razones que haya tenido.
-Te entiendo, yo haría igual. No hay razones suficientes para justificar esa acción.
…
Estas dos semanas han resultado una delicia. Lorenzo me trata como a una princesa, me tiene prendada de él. Desayunamos todos los días, casi todos, por lo menos los días que llevo la niña al colegio. Algunas veces almorzamos o paseamos por algún lugar los fines de semana en que la niña se queda con mis padres. Mis amigas me animan a decirle de Lauren, pero quiero estar segura de que cuento con el respeto de Lorenzo antes de poner ese tema. Desiree está lidiando con la indiferencia de Paolo después que le contó la verdad. Mi amiga autosuficiente, la que no sufre por nadie se ha dado cuenta que no es tan dura como se pinta.
Carla no parece hacer avances con Javier. Este al parecer sigue con Rania. Yo no entiendo, por eso quiero hablar con él. Hoy ella y Lauren llegaron entusiasmadas de su almuerzo semanal. Las veo con una complicidad y un secreteo sospechoso. Mi hija es muy persuasiva, eso me preocupa.
.
-Todavía no te puedo recoger en la casa, quiero que vayamos en el mismo auto.
-No puedo romper mi rutina, al igual que tú no puedes almorzar conmigo los miércoles.
-Es un compromiso que no puedo romper.
-Entonces me entiendes.
-Está bien mi preciosa novia.
-Gracias mi encantador novio.
-Recuerda que este fin de semana lo pasaremos juntos en Bahamas.
-Lo tengo claro y estoy ansiosa por eso.
- ¿Qué te causa tantas ansias? Has ido otras veces allí
-He ido, pero no contigo- no voy a confesar de nuevo lo mucho que me interesa estar con él, en un presumido.
- ¿Roncas? Para pedirte una habitación lejos de la mía- mi cara debe parecer el de un tapir ahora mismo.
- ¡Atrévete!
-Primero dime que no roncas- lo dice muy serio.
-Eso tendrás que descubrirlo. - dejo deslizar uno de mis dedos por su torso.
-Para eso debo dormir contigo. - admite inocente.
- ¡Aja! - me divierte este juego, eso que nunca ha dicho que quiera acostarse conmigo, lo ha manejado bien. Por eso lo tiento.
-Eres una sonsacadora.
-Pues si no te arriesgas, pide mi habitación en un piso distinto al tuyo.
-Con las ganas que te tengo eso no es posible, me contengo pensando que roncas de lo contrario te brinco encima aquí mismo
- ¿aquí? En Pelicano- Finjo sorpresa.
-Como lo oyes y compórtate preciosa.
- ¿Por qué?
-Ya te lo dije, me pones a mil con ese toqueteo y quiero que nuestra primera vez sea especial.
- ¿Primera vez?
-Nada de pasado Linette, no ahora, por favor
-Como quieras.
---
-Mamá recuerdas que te dije que Carla tiene un pretendiente, ellos están muy enamorados, sonríen y sonríen todo el tiempo.
-Eso es porque se sienten a gusto juntos no significa que estén enamorados.
-Ese señor es muy alto, con ojos azules, caballeroso – lo describe con precisión – Siempre nos espera los miércoles y se porta bien conmigo. Antes no me caía bien pero ahora nos hemos hecho amigos.
- ¿Cómo se llama?
-Laureano, dijo que su nombre y el mío se parecen, así que se llama Laureano.
-Ese nombre es raro.
-Es quisquilloso como yo.
-Pobre Carla, lidiar con dos quisquillosos.
--
-Hola Piero, soy Paolo- después de varias semanas preparándose, recibiendo consejos, ensayando, el gran día llegó.
- ¿Por qué me estas saludando? No te han dicho que los adultos no se deben acercar a os niños además no suelo hablar con extraños- los ojos redondos del niño se fijan en el adulto.
-Tu no me conoces, pero yo se cosas de ti.
- ¿Eres un secuestrador?
- ¿Tengo aspecto de secuestrador?
-Sí, de uno que se viste bien.
-Tienes cinco años verdad los cumples en tres meses. Juegas futbol, practicas natación y eres un genio de las matemáticas.
-Me estas investigando ¿Qué quieres?
-Conocerte.
- ¿Eres mi papá?
-Si.
-Hubieras empezado por ahí, no puedes negar que eres un adulto.