— ¿Por qué no me lo dijiste? —susurré en su pecho con el corazón roto sintiendo como mis ojos se llenaban de lágrimas. Enseguida sentí su cuerpo tensarse debajo del mío pero me respondió evadiendo mi pregunta justo como pensé que haría. — ¿Decirte qué? Su mano alrededor de mi cintura acariciaba mi espalda pero esto no me impidió levantarme un poco para mirarlo a los ojos con el ceño fruncido para después golpear su hombro con mi mano. —Sabes a lo que me refiero Jay. Todo esto, tú siendo el líder de la mafia, detesto que me hayas mentido de esta manera y me duele como no tienes una idea —le dije sinceramente viendo como sus ojos se suavizaban bajo mi mirada—. Siento que me estoy perdiendo muchísimo de ti y que me dices las cosas por encima para salir del paso. 》En serio detesto esto.

