Capítulo VI

1623 Words
La gente piensa que soy disciplinado. No es disciplina, es devoción. Hay una gran diferencia. —Luciano Pavarotti. Casi no pude dormir por lo que a la mañana siguiente me encontraba con mucho cansancio aún así me bañé y vestí para dirigirme a Sweetness no sin antes mirarme al espejo y comprobar mi maquillaje natural. Mis corazón estaba latiendo a un ritmo acelerado recordando la noche anterior, nunca me había divertido tanto sin embargo la noche obviamente se había arruinado con mi tonta huída la cual trataría de ya no reprocharme. Al llegar a Sweetness enseguida comenzamos a crear postres y el tiempo se pasó volando. Ya era las cuatro de la tarde y él no había vuelto. Debo decir que estoy un poco decepcionada no obstante traté de que nadie lo notara hasta que Markos se acercó a mí. —Ha llegado tu enamorado, quiere verte jefa —me dijo él ocasionando que mi corazón se detuviera durante un par de segundos pero me recompuse de inmediato sin responderle a mi empleado tomando los brownies que había preparado la noche anterior bajo la mirada de todos y enseguida fui a su encuentro. Ni siquiera podía creer que de verdad hubiera venido. No después de escapar tontamente. Además soy demasiado aburrida como para mantener su interés. La curiosidad pica en mí porque no sé qué es lo que él realmente quiere de mí no obstante no puedo evitar caminar emocionada y avergonzada en busca de su encuentro. Los chicos parecían estar sorprendidos por mi actitud, incluso yo lo estaba. En cuanto salí de la cocina como ayer las miradas curiosas no se detuvieron pero para mí habían desaparecido en cuanto las orbes de Jay estuvieron sobre las mías quemándome. Mi cuerpo entero se puso en alerta estremeciéndose e incluso debo admitir que estuve un poco excitada cuando sus pupilas me recorrieron por entero dejando mi boca seca. La atracción era innegable y podía palparse en cuanto nos mirábamos. Mi lengua salió para lamer mi labio inferior con cierto nerviosismo todo esto sin que él apartara sus enigmáticos y exóticos ojos de mí. Estos de repente parecieron volverse más oscuros al mismo tiempo que me veía desplazar por la habitación. A nuestro alrededor había una química impresionante la cual me ponía cada vez más nerviosa pero a la vez ansiosa por descubrir. Él pareció ver mi ligero desconcierto al verlo ahí a pesar de mi huida la noche anterior entonces desplazó por sus labios una sonrisa arrebatadoramente sexy que me hizo contener el aliento durante unos segundos que parecieron interminables. — ¿No me digas que creíste que te librarías de mí, ángel? —su pregunta con sorna me hizo mirarlo con desconcierto y una emoción extraña latiendo en mi cuerpo. —Después de que te encontré no voy a ir a ninguna parte. Su declaración final me hizo abrir ligeramente los labios sorprendida. Después de todo me esperaba hablar un poco con él y después huir a la cocina pero su afirmación había logrado hacer que mis piernas temblaran un poco además de que la sensación de calidez me arropara todo el cuerpo al mismo tiempo que mi corazón bombeaba con fuerza. No podía creer sus palabras. Tampoco que fuera tan directo pero él había hablado con una soltura arroyadora sumándole a eso que ahora me miraba de una forma tan coqueta que tuve que respirar profundo para tranquilizar un poco mi cuerpo. —No puedo creer que hayas dicho eso... —susurré al fin como pude haciendo que sus ojos adquirieran un matiz profundo y hermoso. Fue entonces cuando se levantó haciéndome más conciente de su presencia increíblemente seductora para sin que yo lo preveera mover la silla del frente para mí como una invitación muda. Yo me vi dudando un poco antes de finalmente ceder sintiéndolo a él en mí espalda haciendo que fuera más conciente de su fibroso y alto cuerpo cubriéndome. Con las manos temblorosas dejé el plato con los brownies sobre la mesa y cuando se inclinó de forma inesperada para aspirar el aroma de mi perfume yo tuve que contener el aliento embargada de muchísimas sensaciones indescriptibles que Jay estaba despertando en mí. —Me encanta el aroma de tu perfume, es... Tentador. Ya no era solo mi pulso el que estaba latiendo desesperado sino otras partes de mi cuerpo las que me avergonzaba mencionar. Tragué saliva pasando una vez más la lengua por mi carnoso labio inferior viéndolo deslizarse una vez más en su silla frente a mí luciendo sumamente poderoso como si no perteneciera a este lugar. Dios él era tan perfecto que aún no podía creer que hubiera vuelto y estuviera soltando un coqueteo claro sobre mí. —Yo... No esperaba que volvieras —le dije de repente tratando de tener un tema de conversación y él enseguida arqueó una ceja en mi dirección mientras que su rostro se tornaba ligeramente divertido poniéndome más nerviosa de lo que ya estaba. —Yo siempre volveré por ti, te lo dije ayer y hoy lo afirmo ángel. Su voz masculina y sexy me hizo humedecer entre mis piernas vergonzosamente como nunca me había pasado antes con un hombre. No sé qué lo había llevado a querer seducirme y aunque estaba completamente nerviosa no quería que se detuviera por ningún motivo. —No esperaba que volvieras después de que anoche... Entonces me quedé callada sorprendida por su mirada cargada de una pasión sobrecogedora. —Anoche fue una de las mejores noches de mi vida ángel —dijo él como si nada antes de clavar sus ojos con heterocromía en mí—. En cuanto entraste a tu casa de forma abrupta simplemente lo supe, lo supe. — ¿Qué cosa? —pregunté yo nerviosa bajo la mirada de todos mis trabajadores y los clientes de Sweetness solo que por primera vez no me importaban las personas a mi alrededor. El único para mí en estos momentos es Jay Gallagher. Su mirada fue indescriptible haciendo que temblara ligeramente a la espera de su respuesta. —Que estaba en presencia del amor de mi vida —esta me sorprendió por lo que no pude evitar jadear de sorpresa mientras que mi vientre se llenaba de mariposas las cuales revoloteaban por doquier, mi expresión ocasionó que su boca mostrara una sonrisa pero su expresión seductora no desapareció en ningún momento—. Activaste mi instinto de casa mi ángel, quería derrumbar tu puerta llevarte a mi auto como un maldito hombre bárbaro, llevarte a casa y... Avergonzada y con las mejillas rojas estiré mi mano para cubrir su boca. No podía dejarlo seguir hablando porque mi cuerpo estaba reaccionando ante las palabras atrevidas que estaba diciéndome. — ¡No puedes decir eso! —chillé solo para él y para mí como una niña. Lo sentí reír bajo mi palma antes de que besara esta con suavidad calentando mi corazón antes de que apartara mi mano tomando mi muñeca con suavidad pero no la soltó. —No puedo evitarlo ángel, tú no me dejas pensar con claridad. —Debo irme —le dije tratando de soltarme de su agarre aún con las mejillas violentamente rojas pero cuando tiré de mi mano él no la dejó ir. —Déjame llevarte a casa después del trabajo —me pidió con voz ronca y ojos peligrosos pero simplemente no pude decirle que no. Enseguida me vi asintiendo antes de que él me soltara y volví a la cocina donde los chicos no dudaron en molestarme. Por mi parte los ignoré flotando en una especie de nube emocionada a la vez nerviosa por todo lo que estaba pasando entre Jay y yo. La magia se sentía a nuestro alrededor solo cuando él estaba cerca y sé que era bastante peligroso pero por primera vez en mi vida quería arriesgarme. Quería hacer algo más que ir desde mi casa al trabajo y viceversa. Quería conocer a Jay Gallagher y descubrir mucho más esto que estaba haciendo que sintiera. — ¡A pagar la apuesta chicos! ¡Él vino y van a salir juntos! Yo entorné los ojos tratando de ignorarlo y solo logré hacerlo al pensar en Jay. A la hora de cerrar no pude evitar ir al baño para chequear mi peinado y maquillaje entonces cuando fui a su encuentro lo vi de pie poderosamente apoyado frente a la caja hablando con Gabriel. Desde aquí pude ver lo guapo y masculino que era. Me mordí el labio nerviosa fue en ese momento que él pareció darse cuenta de mi presencia y nuestros ojos se encontraron por segunda vez en el día. Sus labios esbozaron una sonrisa coqueta aunque sé que no lo pretendía mientras que yo caminaba en su dirección y vi como me tendió su mano para que la tomara y no dudé en hacerlo. Su toque fue como un sueño. Todo mi mundo se revolucionó ante este. — ¿Lista? —me preguntó con la voz ligeramente enronquecida y yo asentí ligeramente con el corazón latiendo mucho más acelerado que nunca antes. Me obligué a mirar a los chicos los cuales estaban al pendiente de cada uno de nuestros movimientos y me abstuve de entornar los ojos. —Asegúrence de cerrar bien —dije casi con un hilo de voz. Luego Jay me llevó a la salida donde tuve que contener una carcajada al ver como se bajaba para poder pasar sin embargo una risita escapó de mis labios contagiándolo y por fin entendí que no quería huir. No de Jay quien me traía tanto sosiego como si nuestras almas se conocieran. Por alguna razón apreté su mano mientras que su mirada me quemaba al mismo tiempo que nos dirigíamos hacia su auto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD