Después de una semana y media después me encuentro sumamente debastada, sumida en una angustia constante sin saber sobre Jace. Ese hombre no ha vuelto a llamarme y a veces creo que voy a perder el contro. Cada día mi rabia por Jay aumentaba más y más dado al secuestro de mi niño. Por eso he estado evitándolo. Tanto que incluso a veces me duermo en la habitación de Jared para que las gemelas no se den cuenta. Aunque incluso así él no me deja huir. A la mañana siguiente siempre amanezco sobre la cama que deberíamos compartir envuelta entre sus brazos. No negaré que la sensación de esto es absolutamente maravillosa, pero poco me importa. Ya decidí que no voy a perdonarlo. No puedo hacerlo. Pero no puedo negar lo que aún hay entre nosotros. El día de hoy en especial había tratado de

