— ¿A dónde vas? —le pregunté a Jay a la mañana siguiente al ver que se levantaba rápidamente de la cama y se vestia. Enseguida vi lo tenso que estaba, lo que me hacía pensar que algo no estaba bien. Comenzaba a tener miedo. —Volveré para la cena —me respondió él haciéndome sentir aún más temerosa de cualquier cosa que estuviera a punto de ocurrir. Si Jay no quería decirme nada es por su... trabajo. Y eso en definitiva no me deja más tranquila, aunque durante toda la mañana lo intenté. No podía evitar sentir miedo por él. Si algo le pasaba a Jay... Cerré los ojos tratando de escuchar lo que las gemelas me contaban y pude seguirles la corriente durante un breve rato, hasta que algo llamó mi atención. Fruncí el ceño al ver a lo lejos a Dale en una actitud sospechosa. —Mamá ¿Puedes q

