— ¿Qué estás haciendo a esta hora aquí, ángel? La voz susurrada a mi oído me hace sobresaltar, pero no solo se trata de eso sino también del cuerpo que empuja el mío desde atrás haciéndome notar aún más su erección dura empujando contra mi trasero. Había estabo inclinada concentrada en la decoración de los cupcakes de la fiesta de las chicas así que ni siquiera lo escuché llegar. —Jay... alguien puede vernos —murmuré pero como siempre él ignoró las advertencias. Su mano tomó uno de mis senos aún por encima de la camisa acariciándolo a su antojo ocasionando que contuviera el aliento por su toque. Pronto su mano comenzó a descender hasta que llegó a mi pantalón corto y no se detuvo hasta que su mano estuvo dentro de mis bragas mojándome cada vez más por su adictivo toque. —Mm, siempre

