Él trató de acercarse a mí pero yo no dejé tocarme. Di un paso atrás y me di cuenta que sus ojos me miraron con dolor aunque era yo la que debería estar dolida. Ciertamente lo estaba. No necesitaba explicaciones para esto. Las cosas están más que claras. —No puedo creer que ne hayas engañado por tanto tiempo ¿Cuándo pensabas decirmelo? —exigí completamente tensa a la espera de lo que él fuera a responderme. Su mandíbula se apretó cuando una vez más buscó tocarme y yo me aparté de él. —Sol... — ¡¿Cuándo pensabas hacerlo Jay?! ¡¿Quizás cuando te hirieran o lo hicieran conmigo?! —solté al fin al borde de las lágrimas. —No es así princesa, déjame explicarte... Pero yo negué con la cabeza. —Lo único que sé es que mi hijo está en peligro por tu jodido secreto. No sé cómo demonios vas

