4 años antes Los gritos se oían desde aquel vestuario improvisado como camarín. El calor había sido abrumador durante todo el día y a esa hora de la noche una brisa fresca había regalado un suspiro a quienes avanzaban en las largas filas para entrar al estadio. Pato se miraba al espejo mientras peinaba su largo cabello con sus dedos, no había estado convencido de dejárselo crecer, pero ahora que todas las fotografías lo mostraban con ese estilo, se había acostumbrado a él. Sus ojos enormes parecían algo oscuros con ese delineado que Roy había insistido en instalar. -Ocho números de teléfono en diez minutos. Esto se está volviendo grande.- dijo Fede mientras entraba al lugar haciendo girar su baquetas. -No quiero pensar los que debes tener vos.- agregó divertido mientras lo señalaba a

