Seis días después. Sábado. Carlos Toqué el claxon del coche y esta vez tardaron un poco en abrir. Cuando la puerta se abrió, metí el coche y vi a Silvia y Gema mojadas. Silvia dijo: - Perdona, estábamos en la piscina Gema daba saltitos y grititos de felicidad. En cuanto salí del coche vino corriendo y me pidió que la aupara. Lo hice y me abrazó el cuello contándome cosas sin parar. Me reí a la vez que Silvia que dijo: - Pero tesoro, lo estás poniendo chorreando - No importa, hace calor y me viene bien ¿Verdad, Gemita? La niña no paraba de reír. Me dijo: - Ven, ven, he hecho una cosa para ti, ven, ven - Espera, tengo que sacar unas cosas del coche, cariño La dejé en el suelo y salió corriendo para la casa. Miré sonriente a Silvia que se me acercó diciendo: - Bueno, como ya estás

