Capitulo 5

2662 Words
Tras un par de horas, estaba totalmente concentrada en mi ordenador cuando escuché un taconeo y levanté la vista. Inmediatamente noté como me cambiaba el humor al ver a esa zorra pavoneándose hacia el despacho de Carlos. “La muy puta…” pensé mientras veía como le daba dos besos a Carlos y él se quedaba abobao. Los observé, Carlos nervioso, ella manipuladora, inclinándose para mostrar el escote, y Carlos cayendo en la manipulación. “Que tonto es” pensé con rabia. Observé todo sin perderme detalle, la zorra había llevado el control de ese encuentro y Carlos reaccionaba ante ella. Cuando se fue me puse a escribirle a Carlos inmediatamente. Luego, sin poder aguantarme, fui a su despacho y discutimos, como siempre cuando hablábamos de esa zorra. Carlos no se daba cuenta de lo manipuladora que era, como lo atontaba con sus sonrisas y escote, como le daba lástima con su divorcio mientras hacía lo que quería con él. Nadie la tragaba, y yo menos después de su intento de acostarse con Antonio, con mi Antonio, “la muy puta” pensé mientras apretaba los dientes. Al final, me tranquilicé y salí de su despacho con solo una idea, tenía que buscarle una mujer a Carlos, una buena, no una zorra manipuladora, que me estaba oliendo que esa puta, al ver lo fácilmente que manejaba a Carlos, decidiera usarlo como sustituto de su ex. Me puse a pensar en las mujeres solteras y divorciadas que conocía, alguna buena para él habría… Recordé a varias divorciadas con niños que conocía del parque y que rondaban los 40, cerca de la edad de Carlos, alguna de ellas me caían bien. Organizaría una cena o algo en casa y los invitaría, sí, era lo mejor. “A ver si Carlos espabila de una puta vez” pensé. Cuando dieron las 3 me fui corriendo, tenía que recoger a Gema, comer algo, llevarla al parque, comprar comida… Me estresé solo pensarlo. Me despedí de los chicos diciéndoles que estaba disponible en el móvil y salí corriendo. Esa noche, tras acostar a Gema y cenar, nos sentamos en el sofá y me quedé dormida. Cuando Antonio me despertó, me fui al baño donde me prepararme para dormir. Al meterme en la cama, le dije a Antonio: - ¿Listo para otro asalto? - Joder, Silvi, te tomas esto como una tarea de tu trabajo - Es que hay que aprovechar, nene - Estoy destrozado, Silvi - Y yo, pero esta semana es… - Lo sé, lo sé Lo cierto es que yo estaba muerta, me caía de sueño, no me apetecía nada un polvo pero había que hacerlo. Comencé a besarle en el cuello y la boca mientras metía mi mano en sus calzoncillos y le agarraba la polla para meneársela. Al poco se le puso dura y le dije: - Venga, ponte encima - ¿Qué? ¿Ya? - Sí - ¿Ni me la vas a chupar un poco ni otras posturas? - Esta noche no, estoy muy cansada - Pero… - Venga, nene, uno rapidito Antonio me miró enfadado pero se puso encima y empezó a follarme para correrse enseguida. Le besé pero él seguía enfadado y se quitó de encima. Le dije: - Pero nene, es que… - Déjalo, Silvi, tengo sueño, buenas noches - Pero… Buenas noches, te quiero - Y yo Y se dio la vuelta. Me quedé unos minutos quieta y luego me limpié. Me quedé dormida al momento. ???? Mismo día. Lunes, 4 de septiembre 2023, 9:14 Carmen Miré el reloj y arrugué la nariz, otra vez iba a llegar tarde al trabajo. Y otra vez tendría que aguantar al imbécil de Pablo dándome la brasa con mi puntualidad y la falta de respeto a todos. Meneé la cabeza pero me seguí mirando al espejo y sonreí, me gustaba lo que veía, 41 años y seguía estupenda si me arreglaba bien. El problema era cuando no tenía el maquillaje, que los años estaban ahí y el cansancio hacía que se notaran aún más. “Tengo que bajar el ritmo” pensé por centésima vez. Lo cierto es que llevaba dos meses que no paraba, desde que el cabrón de Jorge me dijo que se quería divorciar porque había conocido a otra, a una putilla de veinte pocos años. Noté como la mala leche me subía por el estómago. Ese desgraciado ya se podría haber follado a la puta todo lo que quisiera sin romper nuestra relación, a mí eso me daba igual. Es más, lo entendía, entendía que quisiera follarse a esa zorra, las personas no estamos hechos para follar con una sola persona toda la vida. Él tenía bastantes cuernos pero jamás fueron nada serio, solo divertimientos pasajeros. “Joder, si todas mis parejas han tenido cuernos y nunca ha sido eso un problema”. El sexo tenía que ser divertido, excitante, y eso se pierde con el tiempo así que había que buscarlo en otro sitio, pero sin que ello significara romper la relación. Suspiré, tenía que dejar de pensar en Jorge, me había traicionado, porque eso era, una traición al romper nuestro matrimonio. “Que se vaya a la puta mierda” pensé. El día que firmé el divorcio, fui al médico y conseguí fácilmente una baja por depresión y, con el dinero que había conseguido del divorcio, me fui dos semanas al Caribe, a follarme a mulatos, negros y cualquiera que me atrajera un poco, incluso a alguna mulata, que a veces apetecen cosas distintas. Y luego, al volver de esas vacaciones, me busqué una casa y me puse a arreglarla. Y como no tenía habitación para mi hijo hasta terminar la casa, él se quedaba a dormir con su padre y yo, todas las noches a salir, a beber, bailar y follar. Y claro, al día siguiente estaba muerta y llamaba a la oficina diciendo que estaba mala o llegaba tarde. Me volví a mirar al espejo y me dije “Carmen, tienes que echar el freno, esto se te está yendo de las manos, déjate de beber, drogas y orgías como la del sábado”. Puse los ojos en blanco recordando el sábado, había sido un descontrol total. “Y eso que no me gustan las orgías, porque con dos tíos a la vez vale, o dos tíos y una tía, pero más no, que luego una no sabe que polla tiene en el coño, en el culo o en la boca”. Meneé la cabeza “Se acabaron las orgías y las drogas, me tengo que buscar a uno o dos amantes buenos y dejarme de tanto descontrol, y a un tonto con dinero que se case conmigo”. Eso era importante porque me había gastado casi todo el dinero del divorcio entre el viaje, la casa, los muebles, la reforma “y todas las putas fiestas”. Pensé en mi plan. En la empresa había gente con mucha pasta en la dirección. Tenía que acercarme a ellos y ya había pensado en algo. “Y Carlos, ese viejo baboso, me ayudará a conseguirlo”. Era una lástima que Carlos no fuera de los directores ricos ya que lo tenía comiendo de la mano, ese asqueroso baboso, pero solo era responsable de los frikis y de recursos humanos, un mediocre, pero el puesto de recursos humanos era importante para mis planes. Hablaría con él y lo convencería sin problemas para que me cambiara de departamento a otro más acorde con mis planes. Medité un poco en lo que le diría. Con Carlos no sería necesario ir por el lado del sexo, era del tipo caballeroso, de los que siempre intentan ayudar a las mujeres en problemas. Le daría lástima, un par de lágrimas y ya está. Y si se hacía el duro, no sería la primera polla vieja y flácida que me comía, que en mi época de comercial se la tuve que chupar a algún cliente asqueroso, y quizás en las orgías de estas semanas, que algún viejo había. Pero no, con Carlos no sería necesario, estaba segura. Miré el reloj, iba a llegar a la oficina a las 10, en fin “Que se joda Pablo”. Ese sí que tenía pasta pero era un puto maricón. Recordé el primer día, cuando intenté flirtear con él sin saber que era maricón, “menudo ridículo hice” pensé con rabia. Me eché un último vistazo al espejo, me retoqué un poco el pelo y cogí las llaves del coche. Llegué a la oficina pasadas las 10. Esperaba la bronca pero Pablo me ignoró. “Pues mejor” pensé mientras encendía el ordenador. Entonces vi que tenía una convocatoria de reunión con Carlos. Me extrañó y alarmó. Miré la hora, era en 10 minutos, un poco más y no hubiera llegado a tiempo. Me levanté y fui a los servicios. Allí, me puse a pensar “¿A qué viene esto?”. Pensaba escribirle hoy para pedirle charlar, pero que él me convocara y de esa forma tan “oficial” me olía muy mal. Cerré los ojos y supe que había pasado. Pablo se había quejado y me iban a echar. Y no me podía quedar sin trabajo, ahora no que estaba regular de dinero. “Mierda, mierda, mierda… a ver, tranquilízate Carmen, ve a hablar con Carlos, te haces la víctima y si hace falta, te arrodillas y mamada, pero hay que convencerlo como sea para que no te eche”. Me atusé el pelo y me desabroché un botón de la camisa. Me miré y me desabroché otro más. “Así, que a Carlos siempre se le van los ojos a mis tetas”. Luego me subí todo lo que pude la falda para que vieran bien mis piernas. Cuando estuve satisfecha, salí del baño y fui a su despacho. Allí, al llegar vi de lejos a los frikis y a esa loca. Pensé “joder, no me acordaba de esa”. Me la tenía jurada desde hacía años, y todo porque en una fiesta me hizo tilín su novio y me lo llevé a un baño para enrollarme con él y comenzar una mamada que la muy zorra nos cortó porque se puso a llamarlo a gritos. No vio nada pero la muy zorra lo sabía y se puso histérica. “Pues nada, zorra, todo para ti, tampoco es que el gilipollas ese tuviera una gran polla” pensé mientras sonreía y saludaba a Carlos, el cual se levantó rápidamente y aproveché para darle dos besos y pegarle mis tetas, lo quería nervioso. Y también lo convencí sin ningún problema para que se sentara al lado mía y me aseguré que tuviera una buena vista de mis muslos. Luego, empecé el recital de victimismo y Carlos se lo tragó todo. Y en cuanto pude, le colé lo de mi cambio a Marketing y comunicación. Y también accedió “Qué fácil es manejar a este asqueroso, que lástima que no tenga dinero” pensé riéndome por dentro. Mi plan era que en ese departamento podría tener más contacto con todos los directores y seleccionar al que más me podía interesar. Ya había empezado a camelarme a la directora de Marketing, una gorda asquerosa que estaba encantada de que yo le riera sus putas gracias. “En fin, no pasa nada por aguantar a dos asquerosos de vez en cuando”. La reunión había ido genial, sin ningún problema. Me despedí de Carlos y me aseguré que tuviera unas buenas vistas de mi culo mientras me iba, caminando despacio “mira, mira y disfruta porque este culo tiene muchos dueños pero tú nunca serás uno de ellos”. En cuanto pude, fui a ver a Patricia, la gorda de Marketing y le di la noticia y a ella le encantó, y hablamos un buen rato de planes, eventos… Luego le dije de ir a almorzar juntas y tuve que aguantar un montón de historias de su marido y sus hijos, dos repulsivos niños regordetes que me enseñó en el móvil, y tuve que esta todo el rato riendo. “Tú tranquila, Carmen, aguanta a esta tía, que todo dará sus frutos, esta vez no la puedes cagar”. Por la tarde, al llegar a casa, aún estaban los albañiles y me puse a hablar con el responsable, un tipo nauseabundo que no dejaba de mirarme las tetas hasta que le dije: - En mis tetas no vas a encontrar más excusas, así que déjate de historias, quiero la puta obra terminada esta semana, que estoy hasta el coño Escuché unas risas y giré la cabeza. Vi a un muchacho bastante atractivo, con una camiseta de tirantes que dejaba ver un cuerpo joven y musculado. Ya me había fijado en él. Le dije: - ¿Qué te hace tanta gracia? - Nada, señora - Pues a callar y a ver si terminas tú también, que me tenéis harta - Esto ya está casi acabado, señora - ¿Sí? A ver Y me acerqué a él. Miré la habitación y la revisé. Le hice varias preguntas y el chico me contestó sin problemas. Me quedé mirándolo y le pregunté: - ¿Cómo te llamas? - Santi - Buen trabajo, Santi - Gracias, señora - Deja de llamarme señora, me haces sentirme muy vieja ¿Te parezco vieja? - Para nada, señ… - Carmen, me llamo Carmen - Para nada, Carmen - ¿Y de qué te reías antes? - De… de tu contestación - ¿No me estaba mirando las tetas? - Sí, claro - ¿Entonces? - Me ha gustado como le has plantado cara - Ya… y tú no me las miras ¿No? - Claro que las miro, siempre que puedo Pero el chico me miraba a los ojos. Le dije: - Pues ahora no me las miras - Miro algo que también me parecen muy bonitos y excitantes Sonreí, el chico tenía labia. Entonces escuché un estruendo y me fui hacia allí gritando que qué había pasado. Un par de horas más tarde se fueron todos y me quedé sola en casa. Mi primer pensamiento fue ducharme y arreglarme para salir pero me contuve, nada de fiestas y llegar a las tantas y mañana llegar tarde al trabajo “Mañana empiezas en el nuevo trabajo, no puedes llegar tarde”. Suspiré, me quedaría en casa aunque me agobiara. Entonces pensé en el chico, Santi, estaba muy bueno y era joven. Recordé los cuerpos de los chicos del Caribe, todos jóvenes, musculosos, excitantes y muy complacientes. Desde que había vuelto, solo me había acostado con tíos mayores de 30, quizás debería tontear más con el chico. De pronto me sentí muy cachonda, con ganas de sexo, y volví a plantearme salir “No, no, nada de salir, que me conozco… Me ducho y me hago una paja y así me tranquilizo” pero entonces llamaron a la puerta. Fui y al abrir vi al chico, Santi. Me sonrió y le pregunté extrañada: - ¿Qué pasa? - Creo que me he dejado mi mochila - ¿Tu mochila? - Sí ¿Puedo pasar? Me hice a un lado y entró en una habitación. Al poco salió con una mochila y diciendo: - Aquí está - Ah, vale - Bueno, pues no te molesto más Vi como se dirigía hacia la puerta para salir y le pregunté: - ¿Quieres una cerveza? Me miró sonriente y asintió. Me siguió a la cocina mientras yo pensaba que al final no haría falta hacerme una paja en la ducha. Cuando estaba a punto de abrir el frigorífico, el chico me cogió del brazo y me giró empujándome contra la pared y comenzó a besarme apasionadamente. Abrí la boca y su lengua buscó la mía. Nos besamos salvajemente mientras sus manos apretaban mis tetas y mi culo.
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