Capitulo 8

2601 Words
Pero sabía que tenía algún problema con su familia porque, aunque no hablaba de ese tema, alguna vez se le había escapado que estaba sola. Y también algún problema económico porque siempre miraba mucho por el dinero. Cuando empezamos las prácticas, le dije que todos los días podíamos comer en un restaurante cercano pero ella no quiso, decía que prefería traerse su comida y tuve claro que era por el dinero. Con este tema de los almuerzos tuve mis primeras broncas con mis padres, por querer llevarme comida al trabajo. Ellos no lo entendían. Al final conseguí que Berta, la cocinera, me apartara algo de comida todas las noches para así poder almorzar con Cris. Esos almuerzos eran lo mejor de mi vida, ella me contaba cosas o me escuchaba sin reírse si le contaba alguna frikería de las que me gustan. Y hoy, cuando la vi entrar en el despacho de Carlos supe que algo pasaba y que era algo de dinero. Y cuando me llamó y nos dio los contratos, vi la cara de Cris, era de sorpresa pero también de un alivio infinito. Ojalá me contara y la pudiera ayudar, pero tampoco la quería poner incómoda con ese tema que tanto la afectaba, el tema económico. Cuando estudiábamos siempre había sido así, preocupada por cada céntimo. Y luego lo extraño del almuerzo. Ella siempre tenía hambre y comía muy bien, no era para nada anoréxica ni nada parecido. Estaba delgada pero no por dejar de comer, y cuando me dijo que no iba a comer lo supe, era por dinero. Quizás esta mañana no había podido hacerse la comida para el tupper y no tenía dinero para comprar algo de comer, así que fui al supermercado y compré esa ensalada que sabía que le encantaba. Me inventé una historia y conseguí que me la aceptara aunque sabía que le había costado mucho aceptarla. Y luego lo del móvil. No me creía que lo había perdido. La conocía bien, ella no era despistada ni olvidadiza, algo le había pasado. Llamé a un amigo que trapicheaba con móviles y le pedí uno bueno y que me lo trajera. Me preguntó por el precio. Le dije que alrededor de los 400 y que el dinero se lo daría por la noche pero que me lo tenía que traer esa tarde. Me dijo que no tenía nada por ese precio pero sí unos nuevos Galaxy por 600€. Le dije que era mucha pasta y él que eran una ganga, que en tienda estaban por 900€. Lo pensé un segundo, 600€ era lo que tenía ahorrado para un capricho que quería, una nueva consola. Al final, le dije que sí, ya me compraría el capricho más adelante cuando cobrara. Luego, me inventé lo de mi madre y cuando mi amigo me lo dio, lo abrí, tiré la caja y lo ensucié un poco quitándole todas las pegatinas. El móvil era bastante mejor que el mío pero Cris no entendía de móviles. Cuando se lo di, ella se extrañó por lo nuevo que parecía pero le dije que yo era muy cuidadoso. Pensaba regalárselo pero ella, como siempre, no aceptó y al final no pude evitar que me lo comprara por 100 €, dinero que no pensaba aceptarle. Sabía que era tonto por hacer todas estas cosas de las que ella jamás tendría conocimiento pero también sabía que ella nunca estaría con un tío como yo y me contentaba con tenerla como amiga, y la quería ver contenta así que si hacía falta hacer estas cosas por verla sonreír, las haría. Día siguiente. Martes 9:30 Carlos Levanté la cabeza al escuchar llamar a mi puerta. Vi a Cris y Héctor. Ella dijo: - Carlos ¿Estás ocupado? - Pasad, pasad Vi que traían con ellos los contratos. Se sentaron y me hicieron un par de preguntas sobre el contrato. Se las respondí y ambos me dieron los contratos firmados. Asentí sonriendo. Cris preguntó: - ¿Cuándo mmmm cuándo será mmmm efectivo? - Pues seguramente se tramitará hoy mismo y mañana estaréis dados de alta - Ah, genial Los dos sonreían ampliamente. Llamé a Silvia y cuando vino, le dije: - Parece que los dos han picado y van a ser nuestros nuevos esclavos - Que bien, al fin podré rascarme la barriga Y todos nos reímos. Entonces, poniéndome serio, les dije: - Silvia ha tenido una idea - Una buena idea - Sí, una buena idea - Como siempre son mis ideas - Me encanta tu humildad - Es que es la verdad, jefe Y me sacó la lengua. Cris reía y Héctor nos miraba sorprendido, no se acostumbraba a nuestras bromas. Continué: - Bueno, como iba diciendo antes de que la persona más humilde del mundo me interrumpiera - Que tonto eres - Pues eso, que ya sabéis que Silvia hace de todo, se encarga del cacharreo, impresoras, portátiles,… y de los programas que tenemos y también de los servidores - Soy chica para todo - Y eso no puede ser, no se centra en nada. Por eso, ha pensado que cada uno de vosotros se especialice en algo y que Silvia y yo nos quedamos como genéricos ¿Entendéis? Los dos nos miraron sin comprender. Silvia dijo: - Anda que te explicas como un libro cerrado, déjame a mí - Todo tuyo - Lo que quiere decir es que hemos observado que a ti, Héctor, se te da bien arreglar cacharros y programar, mientras que a ti, Cris, se te da bien la gestión de los servidores ¿No? Los dos nos miraron sin decir nada. Silvia los miró: - ¿Os gustan esas cosas a cada uno o estoy equivocada? Cris habló: - Bueno, no es que se me de bien la gestión de servidores, es que es lo que me ha enseñado Carlos - ¿Y no te gusta? - Sí - ¿O prefieres programar? - Mmmm, bueno, me gusta pero creo que lo de los servidores me gusta más - Bien, pues eso decía ¿Y tú, Héctor, no dices nada? Héctor se aclaró la garganta pero solo asintió. Silvia se quedó mirándolo y al final dijo: - Sí, sí, me gusta lo que has dicho - Bien, pues vamos a hacer lo siguiente, a Héctor lo voy a tutorizar yo, y a Cris Carlos Entonces hablé: - Cris, no será solo la gestión y revisión de servidores, será también la seguridad y auditorías - Mmmmm, no sé nada de eso - No te preocupes, te enseñaré - Bien Silvia dijo: - Y a ti, Héctor, te enseñaré todos nuestros programas, no solo los dos que has visto, tenemos bastantes y serán tu responsabilidad - Bi… bien - Pues nada, era solo eso, no va a cambiar gran cosa, es solo que queremos que os centréis en esas cosas para que os especialicéis ¿Vale? - Sí Nos quedamos todos callados y entonces me fije en el reluciente móvil que tenía Cris en las piernas, boca abajo. Le había visto antes un viejo Motorola más pequeño. Le dije: - Ese móvil es nuevo, Cris ¿Ya has empezado a invertir tu paga? - ¿Qué? ¿Esto? - Sí - No, no es nuevo, es que perdí mi móvil y Héctor me ha vendido un móvil viejo que no usaba - ¿Viejo? Miré a Héctor que, angustiado, no sabía donde mirar. Me gustaban mucho los móviles y estaba al día, y sabía que ese móvil había salido al mercado hacía pocos meses. Pregunté: - ¿Y por cuánto te lo ha vendido? - Por 100€ Pensé que era una ganga total. Le pedí el móvil y lo revisé, estaba nuevo, ni una rozadura ni arañazo. Entonces Silvia dijo: - Los hombres y los móviles, mira que os gustan los cacharritos, para mí son todos iguales Cris rio y asintió pero dijo: - A mí me viene genial porque sin móvil no se puede estar, y funciona muy bien, mucho mejor que mi otro móvil Miré al angustiado Héctor y vi su móvil, un modelo de gama media del año pasado, mucho peor que el móvil de Cristina. Aquí pasaba algo pero no me iba a meter y lo dejé pasar. Le devolví el móvil y les dije: - Os llamarán de administración para que deis algunos datos ¿Vale? - Claro - Bueno, venga, dejadme trabajar, que sois muy pesados Silvia, haciéndose la ofendida, dijo: - Pero si nos has llamado tú - Por cierto, ¿Te quedas Silvia? - Ves, eres tú el que no quiere trabajar jeje Cuando se fueron los dos chicos, le indiqué a Silvia que cerrara la puerta y le pregunté: - Ayer se me pasó preguntarte por… por lo tuyo ¿Todo bien? - Sí, ayer empezamos - ¿Y sin problemas con Antonio? Silvia me había contado sobre su decisión de tener otro niño y como a Antonio no le había gustado la idea. Silvia suspiró y dijo: - Bueno, ya sabes lo mucho que me costó convencerlo pero sí, está cooperando Dijo sonriendo. Asentí. Ella continuó: - En fin, es un tío, siempre tenéis ganas ¿No? O eso se supone - Pero no es lo mismo el sexo por diversión que por procreación - Ya, ya… él me lo dice, que me lo tomo como un trabajo, con mis plazos, fechas,… Pero es que hay días mejores, eso lo sabe - Ya - Pero protesta, puede foll…. Puede hacerlo dos veces al día y el tío protesta Silvia bajo mucho la voz y dijo: - Que ganas, ganas, yo tengo pocas, que acabo el día reventada, que no sabes lo que es mi vida con la niña y el padre, todo el día de acá para allá, que por la noche me siento en el sofá y me duermo, hace meses que no veo una serie Asentí. Silvia suspiró de nuevo: - Es que Gema nos ha salido muy… muy protestona, ya lo sabes, es… no sé la última vez que he dormido del tirón. Creo que debió ser antes del embarazo, seguro, y luego llevarla con mi madre, al parque, aguantar a las madres y los gritos, comprar, la comida… Estoy… estoy siempre muy cansada - Lo sé - Que Antonio trabaja mucho, lo sé, pero te digo que yo estaría más tranquila aquí por las tardes que yendo de un lado para otro con la niña, las compras, las madres… Nos quedamos callados. Le había preguntado porque esa mañana le había visto mala cara. Le dije: - Hoy te ha pasado algo ¿No? - Hemos discutido. Cuando le he dicho de hacerlo, se ha negado, me ha dicho que lo trato solo como un banco de semen, será idiota, aunque al final lo ha hecho pero enfadado No dije nada pero la conocía, sabía lo controladora que era. Ella volvió a suspirar y dijo: - A ver, que sí, que quizás lo estoy presionando un poco pero es que la otra vez nos costó meses que me quedara embarazada, esta vez quiero que sea rápido. La otra vez no miraba ni cuando ovulaba ni nada, solo dejé de tomar la píldora y ya está, pero esta vez lo tengo todo controlado y quiero que… - Silvia, no te agobies con esto - No me agobio pero… - Yo te noto agobiada - Pero… - ¿Has pensado en irte con tu marido a un hotelito un fin de semana? Y hacerlo sin horarios ni nada, solo por diversión - ¿Y Gema? - Se la dejas a tu madre - No puedo, ya sabes como es Gema y mi madre está muy mal, no puede… - A tu madre seguro que no le molesta un fin de semana - Pero no puedo dejar a Gema tan pronto, yo… eso no está bien, ella es tan pequeña aún - Ella ni se dará cuenta por un par de días - No la conoces, si no para de llamarnos y… La miré y ella se pasó la mano por la cara. Dijo: - Jo, estaría genial, irnos Antonio y yo de fin de semana pero… ahora no puede ser - ¿Cuándo? - Cuando… no sé, cuando me quede embarazada - Ya, seguro - Sí ¿Por qué no? - Porque dirás que mejor cuando nazca, y luego dirás que es muy pequeño para dejarlo solo y… - Es que es la verdad - Bueno, tú piénsalo, y no agobies a Antonio, a los tíos nos gusta el sexo pero no por obligación - No es obligación, es… es por deber - Lo mismo es para el caso, no lo agobies - Es que no lo agobio, solo le digo cuando debe hacerlo Meneé la cabeza, no la iba a convencer. Le dije: - Bueno, no me meto, disculpa - No, no, si me gusta hablarlo contigo, que no tengo a nadie con quien hablar de estas cosas - Con las otras madres - No, ni hablar, son… son unas chismosas - Jeje - Gracias por el consejo, lo pensaré Hablamos de algunas cosas del trabajo y luego se fue. La conocía bien y sabía que no me iba a hacer caso y seguiría con su plan a rajatabla, así era ella. Carmen Había sido un día intenso en el trabajo, intenso no por complicado sino por tener que aguantar a la gorda de Patri, mi nueva jefa “qué tía más petarda y cansina” pensé mientras abría la puerta de casa y escuchaba las voces de los albañiles. Rápidamente apareció el encargado, ese baboso asqueroso, y me dijo que todo avanzaba bien. Me enseñó los avances y lo revisé con cuidado. Vi a Santi en una habitación y le sonreí pero él solo ladeó la cabeza a modo de saludo. Me había pasado las reuniones con Patri pensando en él, en lo bueno que estaba y como follaba, de una forma salvaje y apasionada. Había estado todo el día deseando llegar a casa para verlo y decirle que volviera esa noche, solo pensarlo me entraban escalofríos. Seguí dando un repaso con el baboso y, en cuanto pude, volví donde Santi y me acerqué a él: - Hola Él me miró pero siguió trabajando. Me acerqué más y le pasé un dedo por su brazo desnudo mientras decía: - Podrías pasarte luego - No puedo Me quedé sorprendida ¿Qué le pasaba? Anoche se lo había pasado de puta madre, estaba segura. Me acerqué más a él y le dije: - Me da igual la hora - He dicho que no puedo Y se movió para alejarse de mí. Lo miré sin comprender. Entonces me dijo: - Tengo novia - Y a mí qué - Pues que he quedado con ella - Vale, ven después - He dicho que no Me pegué a él y le dije al oído: - Tú ven a la hora que sea, no te vas a arrepentir Y le lamí la oreja lentamente. Él se quedó muy quieto. Le restregué las tetas en el brazo mientras metía mi lengua en su oreja. Luego, me fui meneando el culo. Estaba segura que vendría. Cuando se fueron todos me di un baño tranquilamente y luego cené algo mientras veía la tele y hablaba con mi hijo que llevaba dos semanas con su padre de vacaciones en Canarias y ese fin de semana volvían. A las 10 me puse lencería sexy, transparente y me maquillé. Luego, me eché en el sofá a esperarlo mientras veía la tele.
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