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Bestia

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revenge
mystery
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intro-logo
Blurb

Han pasado meses desde el arresto del criminal más buscado de los últimos años, después de treinta cinco hombres degollados en menos de 6 meses los tabloides le dieron el sobrenombre de “Bestia”. Todos los periódicos desean una entrevista con este peligroso personaje, pero Bestia tiene un plan diferente.

Odethe, periodista con años dedicados al periodismo criminalista ha sido llamada para la noticia de su vida, tendrá sólo un par días para entrevistar y sacar a la luz la historia de Bestia.

En un cuarto de un psiquiátrico de un antiguo convento se encuentra Bestia esperando para contar su historia y para completar lo que dejó inconcluso en los muros fuera de su cárcel.

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Capitulo 1
Caminaba firmemente por el largo pasillo, sus tacones de aguja resonaban contra el frío piso blanco haciendo un eco en las paredes. Un estremecimiento tomó por sorpresa a Odethe cuando el alto, moreno y fuerte enfermero se detuvo ante una puerta y sacó la tarjeta electrónica para abrirle la puerta.  - Aquí es – le indicó – la paciente esta sedada, pero... - del bolsillo de su bata sacó un pequeño control con un único botón rojo – Si necesita cualquier cosa... – le tendió el control y con la mirada llena de algo que ella no supo descifrar le dijo: - Oprima el botón y una señal se enviara a mi localizador y estaré en menos de un minuto.  - Gracias... – dijo Odethe dudosa - Viktor, me puedes decir Vic - le sonrió cálidamente y le tendió una bolsa de plástico n***o que ella tomó sabiendo exactamente lo que era, ella tomó la bolsa mientras correspondiendo a su cálida sonrisa con otra igual lo admiró en silencio.  Mientras la puerta se abría, Odethe recordó las palabras de su editor... ....  - Por favor Odethe, ten mucho cuidado; eres mi mejor periodista – le insistió una vez más.  - No soy hombre Ed – le respondió sonriéndole – Además es solo una entrevista y tú eras el que moría por la exclusiva.  - Lo sé, lo sé – le dijo mientras se secaba la calva con un pañuelo – es solo que me pone nervioso todo esto. ¿Por qué ahora? ¿Por qué justo ahora decide hablar?  - Eso, querido, es justo lo que voy a averiguar – le dijo blandiendo su grabadora y guiñándole un ojo.  - Pero ten mucho cuidado, me pone los nervios de punta... .... La puerta se cerró con un clic metálico haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de Odethe, entró al pequeño cuarto y se sentó en una silla atornillada al piso, a su lado derecho había una cama individual, y, un poco más allá un escritorio con otra silla atornillada al piso. Con el estomago hecho nudo respiró hondo y trató de calmar sus nervios, se acomodó la falda que se arrepintió de haberse puesto pues le apretaba en las piernas y en ese momento en lugar de sentirse sexy se sintió desprotegida. Ahí en el piso estaba ella. Ahí minúscula se veía inofensiva y añiñada, como una preescolar muy grande.  - No sé quién eres tú – dijo con la más dulce de las voces.  - Me llamo Odethe, soy la reportera que viene a platicar contigo.  - ¡Oh! – exclamó ella sorprendida – Entonces ya llegaste. – dijo cambiando el tono de voz a uno frío y un poco altanero.  Odethe pensó que su editor había exagerado, recostada contra la pared con una mano sujetando sus piernas y con el cabello suelto medio cubriendo su rostro incluso le dió algo de pena, en todos sus años jamás había sentido eso, miraba a los criminales con asco o con miedo, pero nunca con... ternura.  Ella dibujaba formas en el piso. Su largo cabello eran algas sedosas que se esparcían suavemente hasta el piso, un espeso fleco cubría parte de su frente pero debajo de el, Odethe podía divisar una cicatriz que corría desde la ceja hasta su mejilla pero sin pasar por sus ojos de un suave color café.  En la ventana, pegadas al cristal, había siluetas de mariposas y en el escritorio había muchisimos dibujos de una persona, todas del mismo hombre.  - ¿Vanessa? – ella levantó la mirada y la miró seria y fríamente. – Quisiera que pudieramos empezar la entrevista.  - ¿Acerca de que quieres hablar? –le preguntó indiferente  - Sobre lo que ha pasado – inclinándose hacía adelante buscó la mirada de Vanessa - ¿Lo recuerdas? – insistió al no tener respuesta de ella - ¿Vane?  - No me digas Vane – en un movimiento rápido ella levantó la mirada y la fijó en los verdes ojos de Odethe. - Lo lamento – dijo Odethe sintiendo miedo por primera vez y enderezándose en la silla, Vanessa sonrió con malévola satisfacción – Díme Nessa  Ella no dejo de verla fijamente, y ya no le daba ternura a Odethe, algo había cambiado por completo en su mirada y ella sintió como se le heló la sangre. Se acomodó el apretado giro francés y en un gesto nervioso aliso la falda de su traje gris Oxford.  - Entonces... –dijo recuperando el control de sí misma y modulando su voz - ¿Recuerdas lo que pasó? – Nessa se río entre dientes y desvió la mirada.  - ¿Acordarme? – preguntó irónica volviendo a mirarla con un brillo furioso en los ojos - ¿Cómo podría olvidarlo? – dijo sonriendo dejando ver sus rectos y blancos dientes. - Pareces satisfecha al respecto - ¿Cómo podría estar satisfecha de eso?  - ¿Entonces como te sientes al respecto?  Nessa resopló y entre dientes dijo: "no lo entiendes". Bajó la mirada por primera vez en varios minutos y continuó trazando formas en el piso.  - Fueron treinta y cinco hombres, entre los 20 y 50 años. - dijo Odethe, sacó unas fotos de su portafolio y las aventó frente a Nessa - ...todos degollados, desangrados como animales...  - Quita eso de mi vista - con un gesto de asco Nessa aventó las fotos lejos de ella y soltó sus piernas para sentarse casualmente con las piernas cruzadas.  - ¿No quieres ver tu trabajo?  - No lo entiendes - ella volvió a levantar la vista - ¿dijiste desangrados como animales? eso que está ahí - dijo señalando las fotos - es menos que animales.  - ¿Qué son entonces? - Basura, basura humana - algo de ira salió de su boca y la frunció en una línea delgada -  ...todo en menos de seis meses  - ¿Qué? - jajajajaja - ella río cruelmente - que todo eso lo hice en menos de seis meses... ¿cómo es que me llaman? – entrecerró los ojos midiendo la tensión en Odethe – Oh... si... Bestia... curioso que me digan así...  - ¿Porqué? - Por que yo no era la Bestia entre ellos...  - También hay un hombre en el hospital – dijo Odethe sintiendo la garganta seca – está en coma.  - Rodrigo... – dijo ella mirando hacia el suelo y mientras su ceño se fruncía sus ojos se llenaron de lagrimas – yo... yo no...  Un silencio se cirnió sobre ellas y ambas lo dejaron sentarse en medio de ellas, en ese momento era un invitado bien recibido.  - ¿Quieres hablar de él?  - Supongo... ¿Tienes lo que pedí? - Odethe asintió y sacando de la bolsa negra una chamarra beige que le tendió a Vanessa. Ella extendió las manos trémulas y al tener la chamarra en las manos se abrazó a ella, hundió la nariz en el forro interior y respiró lenta y profundamente.  - Para mi todo comenzó esa noche... – dijo nuevamente con ese tono dulce y con los ojos llenos de dolor, Odethe sacó la grabadora de uno de sus bolsillos y la encendió – Esa noche es borrosa pero recuerdo... recuerdo muy bien todo lo demás...

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