Accidente fatal Capítulo 27

1511 Words
Me levanto el día siguiente y voy a preparar mi café y a sentarme en la terraza a leer mi periódico de todos los días aunque son las 10 de la mañana me levanté un poquito tarde. Están tocando la puerta, me levanto de la silla para abril. Ahora, ¿qué quiere Gabriel? Él no falla la manera de como fastidiarme. Deja que venga a sacarme de quicio para que él vea. Cuando estoy cerca de la puerta, ya abro, me llevé la gran sorpresa más grande de mi vida. No podía creer quién era que estaba ahí en la puerta de mi casa. Él estaba parado nada más y nada menos que Hendrix. —¿Qué haces aquí y cómo te diste cuenta de que yo vivía aquí? —Ah, yo tengo mis fuentes, decía mientras entró como perro por su casa. —Vete, no te quiero ver aquí, —le dije mientras señalaba hacia la puerta. —¿Por qué tengo que irme? Soy tu marido, tengo derecho de estar aquí. Por cierto, tiene buen gusto la decoración que te quedó bonita. —Me dijo mientras estaba de intruso merodeando la casa. Luego se dirige a mi habitación y me dice. —¿Amaneciste con alguien?, —me dijo mientras se dirigía a la habitación. —Pero qué atrevido tú eres, quien te dio el derecho de venir a mi habitación a decirme esas cosas, le decía mientras lo observaba de arriba abajo de mal humor. —Y él merodeando la casa como que si vas si buscaba a alguien, y abriendo clóset y la puerta del baño. —¿Dónde lo tienen escondido? —me decía mientras se reía. —Ay, por favor, deja tus tu chiste de mal gusto, que no estoy de humor. —¿Y esto?, Nicole, ¿qué es dime mientras me enseñaba la prueba de embarazo que tomó de mi mesita de noche? —Ay, pero por Dios Y es que aquí uno no puede tener privacidad en mi propia casa, —le dije molesta. —No me cambias el maldito tema, dime, ¿qué es esto? —me gritó. —Es una prueba, no lo ven, —le dije mientras cruzaba los brazos. —Sí, yo sé que es una maldita prueba y está positiva. Pero, ¿por qué no me dijiste nada, dime? Me quedé en silencio mirándolo con los brazos cruzados. —¿Por qué no me dijiste que esperaba un bebé mío? Y saliste de la casa para ocultármelo, no lo puedo creer de ti que no me hable y que no quiera estar conmigo, pero ocultarme que esperas un bebé mío, no te lo voy a perdonar jamás porque es mío. También me decía con furia mientras tiraba la prueba de embarazo en la cama. —Sí, pero es reciente que me di cuenta —le dije mirando la prueba en la cama. —Aunque sea, pero yo tengo el derecho de saberlo—, me miraba mientras me reclamaba. —Sí, pero no te pongas así, tampoco le decía para calmarlo. —Y cómo no lo voy a hacer si hasta te fuiste de la mansión para que yo no me diera cuenta, ¿verdad? —Eso no es así. —Claro que sí. Y qué piensas hacer ¿dime? —Continúa mi vida aquí y criar mi bebé sola. —Tú no puedes hacerme eso, yo soy su padre también y no te lo voy a permitir. —Yo no lo he dicho, pero te quiero fuera de mi vida. No quiero verte ni mucho menos de que estés cerca de mí Y lástima que este bebé nacerá en el momento equivocado de nuestras vidas. —Tú no me puedes hacer eso. —¿Por qué no dime que yo fui la que me puse de vagabunda verdad? —No, pero lo estás haciendo mal. —Bueno, pruébame y verá. —Yo te dije que te vas a la mansión y tendrás ese bebé junto a mí. —O si no, qué dime, yo estoy muy grandecita para saber lo que yo quiero no. —Prepara tus cosas para que nos vayamos a la mansión. —Y si no qué. —Si no viene a la buena vas a ir a la mala. —¡Ja, ja, ja, como que yo te tengo miedo! —Ah, me está tentando. —Sí A ver. En esa lo llaman por teléfono y sale corriendo, no sé qué pasó y hasta me dejó muy nerviosa, pero no le voy a dar el gusto de hacer lo que él quiera y de manipularme como él le dé la gana. Luego, ya como a las 12 del mediodía salgo para el supermercado a comprar algo de comida como una compra que tengo la nevera vacía Y de paso comer sentarme a comer algo. Y regresar a mi nueva casa no tengo mucho ánimo de salir a estar en el medio ya como a las 7 me fui a acostar temprano para poder descansar. Como a las 9:30 de la noche me despierto de repente por mi teléfono tenía como tres llamadas perdidas de Mariela y esta última la alcancé a coger. —Sí, dime Mariela, ¿qué pasó? —le dije preocupada. —Henry pasó un accidente y está muy grave en el hospital —me dijo ella desesperada. —¿Cómo? —le dije angustiosa. —Si ven, corre, —me dijo llorando. Salí corriendo después de ponerme algo de ropa cómoda un jean y un suéter manga larga con gorro porque la noche estaba fría y más que en los hospitales hay aire pide un Uber porque los carros no los tomé lo dejé en la mansión luego el Uber había llegado y salimos corriendo al hospital. Al rato habíamos llegado y subí dónde lo tenían alcancé a ver a mi hermano y a Mariela. —¿Qué pasó?, —le dije mientras me iba acercando llorando. —Él salió del val acelerado y pico en su moto y perdió el control, chocó con un póster y el impacto fue tan grande que cayó por un precipicio—, dijo Gabriel apenado. —Pero él salió del apartamento rápido que lo hubiese como llamado. —¿Él estaba en tu apartamento? —Sí, como a las 10 de la mañana, no sé quién le dijo mi dirección mientras me quedaba mirando a mi hermano. —Ah, no, a mí no me mire así, no fui yo. —¿Y cómo él está? Ay Dios mío. —Cálmate que tu condición no te lo permite, tú tienes que calmarte. Su estado está muy crítico, hay que estar preparado para lo peor, —me dijo Gabriel. —No, no, no, mi hijo no se puede quedar huérfano. Mariela Mira Gabriel. —¿Estás embarazada? —me comunicó Mariela. —Sí, Gabriel le respondió porque estoy tirada en el suelo llorando, a lo que Mariela me abraza y me dice. —Aunque este no es el mejor momento, pero felicidades por ti y por mi hermano que van a tener su primer bebé y yo que voy a tener mi segunda sobrina. —Dónde está, quiero verlo, — le dije a Gabriel mientras lloraba. —A él lo tienen en urgencia, están haciendo lo imposible para ver si lo salvan, — me dijo Gabriel mientras me abrazaba. —No me diga eso, por favor, él no se puede morir—, le dije mientras Gabriel me abrazaba. —No, él no, se va a morir, —decía Mariela llorando y con la mano en su barriga. Gabriel la abraza a ella también. Luego nos calmamos y nos fuimos a sentar en la sala de espera del hospital. —Esa casa está maldita, Mariela —le dije a Mariela llena de dolor. —¿Por qué lo dice? —me dijo ella incrédula. —Por el hecho de que hay en esa casa, toda tu familia se ha muerto por accidente, —le dije llorando. —Sí, pero nunca pensé que la casa tuviera que ver en eso, nosotros no vivíamos aquí cuando eso vivíamos en España, en la otra mansión. —Yo salí, por eso tenía este presentimiento de que algo iba a pasar. —Cálmate, Nicole, él estará bien, tú verás, —me dijo Gabriel llorando. Yo me tranquilicé, pero esta familia ha tenido mucha pérdida. Cuando viene a ver, le tiraron una brujería o algo así para que desaparezcan porque cómo va a ser que ahora Hendrix se vaya por el mismo camino que su hermano Armando y que su madre Magdalena. Ahí nos quedamos toda la noche esperando respuestas de la gravedad de Henry, pero ningún doctor ni enfermera salió a darnos respuesta. Estuvimos calmados hasta obtener respuesta, luego Gabriel fue a comprar café para tener más energía, pero en verdad estamos destrozados y deshechos. Yo lo amo y no quiero que se me muera. Yo también. Yo nunca hubiera amado así tanto a un hombre y más ajeno.
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