Al día siguiente me levanto temprano para preparar todo lo del viaje, pero veo que ya Henry se levantó y está en el gimnasio haciendo sus ejercicios matutinos. Voy a la habitación de la niña para alistarla y luego desayunarla, aunque ya Cristina se me adelantó.
Bajo a desayunar para luego hacer mis maletas, me tropecé con Mariela que ya estaba en el desayunador. Desayunando, ella estaba. Desayunando unos panqueques con rodajas de piña, fresa y mermelada de fresa y un jugo de China, yo tomé un vaso de leche, me preparé un sándwich con mantequilla de maní, unos huevos sin aceite y tomé piña con fresa. También me senté al lado de ella también para desayunar.
Luego estuvimos conversando del viaje, de lo emocionada que estábamos de conocer otro país, o sea, al menos yo y más República Dominicana. Me han hablado mucho de ese lugar tan tropical, luego al rato se acerca a la reunión Hendrix, que hubiera terminado su rutina matutina de ejercicio.
—¿Y de qué hablan ustedes?—nos decía mientras abría la nevera y tomaba jugo.
—Estábamos hablando del país donde viajaríamos, —le decía mientras me desayunaba.
—Ah, okay, eso está bien, vayan a prepararse para salir temprano.
—Sí, yo estoy lista, hermano, estoy esperando a Gabriel que venga.
—Y yo me voy a preparar, y tú, Nico, ya te preparaste y preparaste a la niña.
—Sí, estoy preparada esperándote a ti.
—Okay, entonces el que falta soy yo.
—Sí, tú mismo eres quien falta.
—Si vete a preparar para que salgamos de aquí temprano, —le dije muy emocionada.
—Sí, mujeres, déjame irme porque si no me pican ustedes.
—Así es Así mismo.
Al rato llegó el señor Tyler con su bulto y lo metió de una vez en la Jeepeta. Uno de los choferes nos llevó al aeropuerto, tomó todas las maletas, las mías y la de Lucía y la de Henry Mariela, y yo fuimos al despacho para despedirnos de don Gerardo.
—Papi, ya nos vamos, —le dijo Mariela luego de abrazar a su padre.
Yo también lo abracé y me despedí de él.
—Vayan con Dios, cuídense por ahí y Hendrix, que no ha venido, ¿qué pasó?
—Padrino, él viene por ahí, él está en la habitación alistándose.
—Si él viene, yo lo dejé en el recibidor papi.
—Le dices que antes de irse quiero hablar con él.
—Ah, está bien, padrino, yo le digo, — le dije mientras salíamos.
Veníamos saliendo del despacho, de repente, él bajaba y le dije.
—Tu padre quiere que pase por allá antes de irnos.
Camine, móntense ustedes en el vehículo en el que nos vamos, —me dijo sin ni siquiera mirarme.
Volví y le repetí.
—Tu padre te quiere ver que pase por el despacho.
—Nicol, anda, ve y móntate que nos vamos. —Me hizo un gesto muy desagradable, no muy agradable.
Yo obedecí y me monté al carro, luego arrancamos de una vez, él se montó adelante y Mariela y Gabriel se sentaron en el medio. Josefina y la niña y yo nos tuvimos que montar atrás. No sé cuál era el problema de él, pero él no tiene que hablarme así.
Ya habíamos llegado al aeropuerto él me fue a ayudar, pero no quise él se quedó mirándome yo volteé la cara con disimulo entre él y Gabriel llevaban los equipajes yo llevaba el mío pasamos por control y luego abandonamos abordamos el avión cada quien en su lado del asiento Yo lo miro muy disimuladamente y luego cuando miro para otro lado él me mira él.
Cuando noto que él me está mirando, lo miro y luego le digo.
—¿Por qué no te despediste de tu padre? Tu padre quería verte antes de irnos.
—Por favor, no hablemos de ese tema, por favor, —me dijo en un tono muy secante y airado.
—Pero, ¿por qué es tu padre, no puedes tratarlo, así? —le dije fríamente.
—Nicole, te dije que no hablemos de ese maldito tema. Tú no tienes otro maldito tema de que hablar, —me dijo muy enojado mirando por la ventanilla del avión.
Yo me quedo mirándolo con mis ojos cristalizados.
—Pero, ¿qué te pasa? Yo no tengo culpa de que tú tengas problemas con tu padre.
Él se quedó en silencio, pero no me contestó. Siguió mirando por la ventanilla del avión, mientras que del otro lado del asiento Mariela lo miró y le cortó los ojos.
Y Gabriel se quedó mirándolo, y yo el resto de El viaje me quedé en silencio no dije ni media palabra aún no sé en realidad Qué pasó con él y su padre Yo sé que en realidad él está así porque Gerardo ni no acompañó a la cena, pero ni mucho menos al viaje que él quería que estuviera presente, pero él no tenía que pagar conmigo ni hablarme mal tampoco.
La azafata pasó para dar un refrigerio, pero no quise Hendrix cogió su refrigerio yo le dije que me prepare unos tragos o un licor dulce efectivamente me lo trajo eso me sirve para relajar mis nervios luego habíamos llegado al aeropuerto viajamos por el aeropuerto de punta cana para quedarnos en uno de esos hermosos hoteles y luego cogimos un taxi y nos dejó en un hotel llamado occidental punta cana.
Yo estaba muy contenta de lo habitual con ese trago que me preparó la azafata mucho más Hendrix se encontró con su amigo Riqui fue el que le dijo la idea de venir a vacacional lo estaba esperando en la puerta del hotel yo estoy hablando con mi cuñada Mariela, pero era todo muy alegre que estaba por el alcohol.
Él nos presentó. Yo lo saludo con un beso provocativo, Hendrix me miró con gestos raros, pero a mí que luego saludo a mi hermano y luego a mi cuñada, después de esto bajaron todas las maletas para llevarla al hotel.
Él me tiró una mirada fulminante como para matarme, luego se acerca, me agarra bruscamente y me dice.
—Tú me vas a explicar qué fue eso que acabo de ver con mi amigo, — me dijo muy enojado.
—Nada te voy a explicar, tú no quieres hablar conmigo y suéltame, le dije mientras que me estafaba de sus brazos, luego me le resbaló y me quedé caminando atrás de ella.
Luego Hendrix, Gabriel y Rick se quedaron en el bar a refrescar el calor que llevaban porque, desde que bajamos del avión, no dio ese tremendo calentón. Pero Mariela y yo subimos para quitarnos la ropa que llevábamos puesta y ponernos unos bikinis para bañarlos en la piscina.
Me encanta este lugar este hotel de lujo de arena blanca muchas matas de coco por todo alrededor de la playa una piscina enorme con tumbonas alrededor son una terraza para uno comer hermosa con vista a la playa y las habitaciones que ni se diga todo muy bonito y muy lujoso con un aire superpotente me dirijo a la nevera a la neverita ejecutiva para ver si hay más licor y efectivamente había uno o varios entre ellos uno con sabor a coco lo aprobé y el sabor era delicioso.
—¿Qué hace?—me dijo Mariela mientras me observaba.
—Quiero más licor, —le dije. Si viéndome unos tragos, le dije: 'quiere.'
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—Sí, dame a ver a qué sabe, —me dijo ella curiosa.
—Bueno, tiene un sabor delicioso.
—Déjame ver, yo te digo mientras lo aprobaba.
—Sí, es bueno, —me dijo muy emocionada.
—Y ¿qué te pasa con mi hermano? —me dijo mientras te colocaba su bikini.
Su bikini era de dos piezas, era blanco con corazoncitos rojos.
—Sí, él está enojado conmigo, porque yo le reclamé de lo de su padre, porque él está guapo. ¿De por qué Gerardo no quiso viajar con nosotros y que yo le hablé del tema que él lo quería ver en su despacho?
Le dije mientras que yo me ponía el mío de animal sprint y me dejaba mi pelo suelto terminamos y nos quedamos en el cuarto tirándonos fotos como dos desquiciadas frente al espejo caliente por el licor Yo lo sabía lo subí a mi estado de w******p y al estado de f*******: Henry me tiró de una vez porque vio mi estado me puso un emoji del diablito rojo como enojado conmigo lo vi, pero ni le contesté lo dejé en visto.
—¿Y qué fue eso con ese tipo que lo saludaste con un beso?—me dijo Mariela.
—Cállate, que si la mirada matara ya yo estuviera muerta.
—¿Por qué lo dices?
—Tu hermano me tiró una mirada que era como puñalada.
—Okay.
—Y de lo otro para darle celos, porque ni me quieren hablar en el avión.