CAPÍTULO 5

1809 Words
El viernes por la tarde se había soltado una terrible tormenta, lo cual sorprendió a todos ya que para ese mes debían estar entrando en invierno, habían sufrido un corte de energía por lo que varios de los empleados estaban reunidos observando el clima por las ventanas. Julia miraba su reloj cada tanto, Joaquin había quedado de ir por ella en una hora pero si la tormenta no paraba sería imposible que la recogiera, suspiro terminando de archivar unos documentos llevaban cerca de tres horas sin energía, claramente no regresaría mientras siguiera la tormenta y ya que la mayoría trabajan en base a la tecnología, se habían pasado ese tiempo entre chismes de compañeros. Su celular vibró en su bolsillo y pensado que era Joaquin contesto sin mirar. — Hola Cielo ¿has llegado?. — ¿Cielo?, ¿tan rápido hemos avanzado?. Julia sonrió en el auricular al reconocer la voz, esta semana había estado bastante ocupada y al parecer Pablo también ya que solo se habían mandado mensajes en algunas ocasiones. — Lo siento Pablo, esperaba que fueras Joaquin debe estar por llegar. — ¿Saldrás temprano hoy?. — Es viernes, no hay luz desde hace tres horas, creo que salir temprano es merecido. Cerca de la oficina de la castaña, detrás de unas puertas de roble Pablo Ornelas frunció el ceño, observo la lluvia torrencial a través de su ventanal, sabía que sus empleados seguían en la oficina, ninguno se atrevía a irse a menos que el diera la orden, se preguntaba porque Julia había tomado esa decisión, él era el Jefe merecía respeto no que le pasaran encima. — ¿Pablo?, ¿sigues en la línea? — escucho a través del auricular saliendo de sus pensamientos. — Lo siento he pensado en que tienes razón, es viernes y aun no te he dicho si los acompañare a la comunidad. — ¡Es verdad!, Dime que si iras, te aseguro que no te vas a arrepentir. Pablo podía sentir como Julia sonreía a través del auricular, suspiro pensando en las consecuencias que tendría el desplazarse hacia un lugar en medio de la nada. — Aún no se si podré ir, pero haré lo posible. — Está bien, si no será en otra ocasión — se escuchó un leve bip antes de que Julia volviera a hablar — Perdona, Joaquin está llamando, me tengo que ir pero en otra ocasión te vere. Sin oportunidad de que Pablo dijera algo más la castaña había colgado el teléfono. El joven empresario miró el aparato con el ceño fruncido para después levantarse y dirigirse a la ventana; en la calle un coche rojo con las intermitentes prendidas se había estacionado en la entrada del edificio, minutos después la castaña salió corriendo para entrar apresuradamente al vehículo, los vio alejarse bajo la lluvia mientras pensaba en que era más complicada la situación de lo que creía, su reflejo le regresó una sonrisa distorsionada ante lo divertido que sería la situación. Un estruendo hizo que Julia saltara del asiento, había sentido una sensación extraña pero lo atribuyó a la tormenta. Se giró de nuevo prestando atención a lo que Joaquin le contaba de lo que había hecho esta semana en la oficina de su padre. Francisco Dimas el padre de Joaquin era un pez gordo en la abogacía, era dueño de un buffet en la que la cartera de clientes iban desde artistas que se habían metido en un pleito con algún reportero o fanático, hasta políticos acusados de alguna falta a la moral. Julia no era partícipe de la opinión de su suegro, lo cual era un gran conflicto de intereses porque su padre lo había considerado abogado y amigo durante muchos años; en cuanto a Joaquin le aseguraba que estaba tratando de cambiar el concepto en el que tenían al famoso buffet ya que tampoco era partícipe de las ideas de su padre de trabajar por dinero. — Entonces Julia...¿Te quedas en mi casa hoy?. — ¿Hum?. La castaña había perdido el hilo de la conversación, por lo que le tomó un poco más de tiempo descifrar lo que Joaquin había dicho. — Si, tu casa...seguro. El castaño frunció el ceño, rara vez Julia dejaba de prestar atención y últimamente parecía bastante distraída. — ¿Ha pasado algo?. — Algo como que. — No lo sé Julia, has estado en otro mundo. La castaña frunció el ceño ante el reclamo de su novio. — No es verdad Joaquin, es solo que he tenido mucha carga de trabajo, no se porque no logras comprender eso, toda la semana ha sido lo mismo cada vez que nos vemos. El castaño se abstuvo de decir algo más lo que menos quería era iniciar una discusión con la castaña en menos de un mes era su aniversario y él era el más emocionado tenía planeado una gran sorpresa, había descubierto que el tiempo que Julia había estado en el extrajero no la quería lejos de su vida, la había extrañado y por eso iba a proponerle matrimonio. La mañana había amanecido fría después de la tormenta del día anterior, Julia se levantó perezosamente, Joaquin aun dormía a su lado plácidamente pero la castaña sabía que había que preparar las cosas para la visita a la comunidad , mientras se arreglaba su celular sonó en algún lugar de la sala. Sonrió al ver el remitente. — Buenos días Pablo. — ¿Aún estoy a tiempo de ir?. — Claro, te mando la ubicación donde nos encontraríamos en una hora partimos. — Te vere ahi. Se escuchó el bip que indicaba el final de la llamada, Julia se extrañó por el repentino suceso pero pensó en que Pablo estaba apresurado por alguna situación. Suspiró comenzando a preparar el desayuno mientras mandaba mensajes a sus amigos para que tuvieran los camiones listos. Hoy se dedicaran a llevar materiales para la construcción o remodelación de algunas casas que habían sufrido daños por el clima de los meses previos, la zona era rural con bosques alrededor por lo que la lluvia era más frecuente. Erick Urriaga miraba confundido como su Jefe armaba una mochila con diversos artículos de protección, le había informado que se iría a una especie de excursión a un lugar peligroso, Erick había querido indagar más pero su jefe no había soltado más información, ni siquiera le había dicho con quién iría, lo cual lo tenía más confundido y preocupado ya que parte de su trabajo era saber dónde estaba su jefe todo el tiempo. — ¿Señor está seguro de querer ir a ese lugar? — el joven asistente preguntó por quinta vez aquella mañana — Usted dice que es muy peligroso ¿porque iría? puedo mandar a unos hombres si necesita algo. — Erick deja de fastidiar, te he dicho que iré. — Entonces déjeme ir con usted jefe le aseguro que no notara que estoy ahí. Pablo miró con molestia a su asistente, no quería que nadie supiera que conocía a Julia Valtierra y mucho menos las intenciones que tenía con esa mujer, era un asunto meramente privado que hacía para su propia diversión y con Erick metiendo sus narices lo descubrirán. — Erick si te atreves a seguirme aunque sea un metro, te despediré y luego te mataré. El asistente pasó saliva mientras asentía, a pesar de su preocupación apreciaba su vida, así que si algo le pasaba a su Jefe no sería responsabilidad suya. Pablo terminó de arreglar la mochila que le había traído Erick, miró una última vez su vestimenta casual antes de salir de su departamento con su asistente detrás de él. — Llevame a esta dirección Erick, déjame una cuadra antes y ahí mismo recógeme. — ¿A qué hora regresará Jefe?. — No lo sé, si es necesario quédate en ese lugar todo el día. Erick suspiro, sería un largo día para el joven. Pablo se ajustó la mochila mientras caminaba hacia donde un pequeño grupo de personas estaban parados frente a dos camiones llenos de lo que parecía ser material para construcción. Busco con la mirada a la castaña pero esta no parecía estar en el grupo, frunció el ceño sacando su celular, pero cuando estaba por marcar una voz lo llamó. — ¿Eres Pablo?. El moreno frunció el ceño al observar a una chica de baja estatura con parte del cabello pintado de verde acercándose a él. — Julia dijo que vendría un amigo para tener más manos, ya casi hemos terminado de cargar el camión, pero nos vendría bien una ayuda extra. Pablo seguía sin moverse de su lugar, no comprendía porque tenía que hacer las cosas que los empleados solían hacer. — ¿Dónde está Julia?. — Am...— la pregunta desconcertó por un momento a la chica — Julia y Joaquin siempre se adelantan para ver la situación y el camino, ¿no te lo menciono?. — No. — Bueno...supongo que ella lo dio por sentado — dijo nerviosamente la chica — Entonces…¿vienes?, enseguida partiremos. Pablo siguió mirando a la chica con el ceño fruncido para después dirigir la vista hacia los dos camiones, el no pensaba irse en alguna de esas cosas como si fuera un animal. La chica miró preocupada al chico que estaba reacio a moverse, sacó su teléfono mandando un mensaje a su amiga, no sabia de donde Julia había sacado a aquel hombre, pero estaba más que claro que no movería ningún músculo por ayudar. El moreno sacó su celular dispuesto a llamarle a Erick cuando la llamada entrante de Julia lo desconcertó, miró de forma intimidante a la chica de cabello verde antes de contestar la llamada. — Diga. — Pablo, siento el malentendido pero… — No fue un malentendido Julia, omitir información no es malentendido — soltó bruscamente Pablo al auricular. — Esta bien, disculpa no pense que te molestaria pero Eugenia te traerá a donde me dirijo. — No iré en uno de esos camiones. — No es tan malo. Pablo estaba por contestar cuando la voz de Joaquin se escuchó a través del auricular, escuchó atentamente como le pedía que colgara la llamada que no era necesario que fuera. — Me tendrás que compensar por esto. Dicho esto colgó la llamada estaba seguro que Julia le había escuchado, ya buscaría la manera de voltear la situación a su favor. — Tu eres Eugenia me imagino, iré así que guíame. La chica parpadeo no creía que al final aquel hombre aceptaría, por lo que no le quedó de otra que indicar en qué coche se iría, decidió que se fuera con ella en su jeep al ver la resistencia a ayudar e irse en alguno de los camiones, su amiga tendría que compensar el hecho de soportar a este ser durante las próximas tres horas de camino.
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