Nerviosa, esperé al señor Carter sentada en el sofá, imaginaba qué cosas podían pasar en su habitación, y me sentía ansiosa de ello. También me daba vergüenza verle a los ojos, es que, pedir verlo y sentir su boca en mi feminidad, simplemente me daba vergüenza. "¿Cómo fui capaz de tal cosa?" –me cuestionaba al verme el valor que tomé la tarde de ayer. —¿Cómo estuvo el trabajo ayer? —cuestionó mamá —ayer llegaste muy cansada, no cenaste. Le di una pequeña mirada y me acomodé en el sofá. —Estuvo bien, un poco agitado, la verdad es que, la agenda del señor Carter es bastante ajetreada —respondí —¿cómo te fue a ti mamá? Suspiró y me miró con tristeza. —Me despidieron, al parecer mis servicios no son tan fundamentales para el jefe, pero he enviado solicitudes a varias empresas, inclusive

