Tomé la mano extendida del Señor Carter y este me haló hacia él con suavidad, tomó mi delgado cuerpo entre sus manos y acarició mis costados, mientras llevó su boca hasta mi hombro derecho donde me dio un gentil beso. Sentí su nariz sobre mí cuello, aspirando mi olor, sentí sus manos acariciar mi cintura y subir hasta mi espalda, donde no paraba de acariciarme y apretarme a él. —¡Mia! —susurró con suavidad. Nuestros cuerpos estaban muy pegados sintiendo el calor uno del otro, era malditamente excitante. —¿Señor Carter? —mencioné —¿Quieres parar? —preguntó él a mi oído, dejando un beso en él después de sus palabras. —No, no quiero parar. Afirmé, quería por primera vez, experimentar que era tener placer s****l y quería saberlo de su mano. —Ven —me pidió. Caminó hasta la cama donde

