—¿Hasta cuándo seguirás enojada conmigo?
Preguntó Lucy caminando detrás de mí.
Desde aquella discusión pasaron dos semanas en los que a ambos los ignoré, no necesitaba a dos personas siendo hostiles con mi dolor.
—No estoy enojada Lucy, solo me doy el lugar que merezco, eso es todo.
Seguí caminando hacía el salón y una voz me hizo detenerme.
—¿Sabes lo estresante que es andar detrás de un asistente?
Me volteé y allí estaba Brian Carter.
—No lo sé, ¿cómo sabría yo dónde está?
—¿Por qué no has respondido los correos que he enviado?
—Y ¿Por qué tendrías que haberme escrito?
Me di la vuelta para ingresar al salón y este me detuvo tomándome de la mano.
—Te estuve esperando ¿por qué no fuiste a la entrevista?
—Disculpe señor Carter, pero no comprendo a qué entrevista se refiera, con su permiso debo entrar a mi clase.
—¿Trajiste la carpeta con tus diseños?
—No, están en el basurero.
—Eres demasiado infantil Mia, ve y busca esos documentos, llévalos a mi oficina mañana.
Me dio la espalda y se marchó dejándome confusa por su petición.
"¡está loco, juro que está loco!"
Salí de clases y al lado de mi auto estaba Brian recostado a un automóvil de color n***o cruzado de pies y con sus manos a los lados, suspiré de frustración cuando su mirada se clavó en mí.
—¿Omitió alguna cosa? señor Carter.
—Sí, ten —me entregó una caja con un celular nuevo
—¿Qué se supone que haga con un celular nuevo?
Arqueó una ceja y volteó los ojos.
—Lo sabrías si hubieras leído el documento que iba en la carpeta con tus diseños, allí va mi número registrado, mándame tus datos, te quiero ver mañana a las ocho de la mañana en mi oficina y no me haga esperar, odio que me hagan esperar.
Entró a su auto y se fue dejándome aún más confundida que anteriormente.
"Comprobado, está completamente loco"
Llegué a casa y saqué del estante la carpera, a penas la abrí saltó una hoja que decía "asistente" lo cual no comprendí, ya tenía un asistente ¿para qué sería yo una segunda asistente?
Encendí mi laptop e ingresé al correo, tenía un total de cinco correos directos de Brian, los abrí y los leí uno a uno.
El primero decía "Documentos para entrevista"; el segundo, "Confirmación de cita"; el tercero, "postergar cita"; cuarto, "Asistencia" y, por último, "Confirmación de empleo".
De mi mochila retiré el celular que Brian me dio para escribirle; no fue necesario hacerlo pues un correo nuevo entró a mi buzón.
"¿quieres el empleo?" —decía.
—Es usted muy insistente señor Carter, ¿puede explícame porque la insistencia conmigo?
Segundos después una llamada entró al celular.
—¡Señor Carter!
—¿Le parezco insistente? Señorita Mia.
—Seis correos me hacen creer que sí o ¿no piensa lo mismo?
—Tal vez sí, ¿puede venir mañana a las ocho de la mañana?
—¿Qué hay de John Masis?
—Lo subí de puesto, sus compañeros están trabajado con él, dígame, ¿no suena tentador vengarse de las humillaciones que le hicieron?
Me levanté de prisa al escuchar sus palabras, ¿cómo sabía de los comentarios mal intencionados de los que se hacían llamar mis amigos?
—¿Cómo, cómo sabe eso?
—Sé muchas cosas Mia, más de las que tú podrías creer.
—No sé señor, creo que no iré, deme la dirección para enviarle el celular.
—Mia, necesito tus diseños en la empresa, es la última oportunidad que le doy, ¿va a aceptar sí o no?, si no para darle el trabajo a alguien que sí le interese.
Tal vez no era mala idea cerrarle la boca a Tylor, Ana y a Lucy; después de todo era un empleo con un rango superior al de ellos ¿qué tan malo podría ser?
—Está bien, estaré allí a las ocho de la mañana.
—Bien, por favor, adjunta los documentos que necesito y envíalos a mi correo; ojalá en este mismo instante.
—Claro, en un momento se los enviaré.
—Nos vemos mañana, Mia.
Que enfatizara mi nombre puso mi piel erizada, colgué la llamada con rapidez y bajé a la cocina por un vaso de agua; necesitaba un vaso de agua, mi garganta se resecó y ni siquiera sabía el porqué.
—¿Con quién hablabas hija?
—Creo que soy amiga del señor Carter, madre, comenzaré a trabajar con él a partir de mañana.
—No te veo muy feliz, ¿por qué?
—Lo estoy madre, es solo que, creí que no pasaría y ahora lo veo como una mentira.
Mentí.
—Bueno, aprovecha la oportunidad.
De regreso en mi habitación y como el señor Carter lo solicitó, envié los documentos que él necesitaba, esperé unos instantes y no hubo respuesta de su parte por lo que apagué mi laptop para comenzar mi rutina de noche e irme a descansar.
Llegué a las oficinas de Brian Carter y allí en la puerta principal del edificio me detuve, me sentía nerviosa por volverlo a ver, su mirada me hacía sentir avergonzada y de cierta forma; incomoda.
—¿Qué esperas para entrar?
Preguntó a mi oído Brian causando que pegara un grito.
—¿Por qué, por qué hace eso?
—Me divierto.
—Pues no, no soy ninguna diversión, ¿qué le divierte de mí?
—Deja de ser gruñona y camina.
Obedecí y entré junto a él, allí en la sala estaban mis compañeros junto con John; sus caras eran un total teatro para mí.
—Rocío —le dijo Brian a la recepcionista —ella es Mia Miller, dale un gafete por favor, de hoy en adelante será mi asistente.
—Buenos Días señor Carter, claro que sí —me miró sonriente y me saludó a lo que le respondí amablemente —ten señorita y bienvenida.
—Muchas gracias.
Asentí haciendo una reverencia.
Tomamos el ascensor y nos llevó al último piso del edificio, me mostró las salas de juntas y algunas oficinas de colegas como el de su ex asistente John; me llevó a su oficina y me hizo sentarme frente a él.
—¿Ves aquella oficina? —señaló una oficina colindando con la suya por donde entramos, lo único que las separaba era una gran ventana y la puerta de vidrio —será su oficina a partir de hoy, está equipada con un baño completo para su comodidad, la única puerta que da acceso a mi oficina y por donde se puede salir es lo que divide su oficina de la mía, todos deberán ser anunciados por usted.
Estaba un poco confundida del porqué tendría una oficina solo para mí, pero en mi primer día de trabajo no quise comenzar a darle dolores de cabeza al señor Carter, ya me sentía apenada por los correos que no respondí y haberle rechazado anoche la oferta laboral.
—Claro y ¿en este caso mi trabajo consistiría en?
—En el escritorio hay una agenda; te encargarás que esa agenda se lleve a cabo, me acompañarás a todos los lugares que yo vaya, eventos, almuerzos, todo lo que sea mi agenda personal, me ayudarás en todo lo que yo necesite, documentos, etc.
Mis ojos estaban agrandados y mi boca abierta, no sabía si sería capaz de poder hacer todo lo que él necesitara, por primera vez dudé de mis capacidades.
—Señor Carter...
—Por tu cara sé que tienes temor, no soy un ogro, bueno, a veces, pero no contigo, me encargaré que aprendas muy bien, tienes mucho talento y eso me gusta.
Hice una reverencia con mi cabeza y le sonreí.
—Le agradezco mucho esas palabras Señor Carter, ammmm, ¿hay algo más que deba saber sobre mi puesto?
—Sí, suelo ser muy exigente, ten a la mano el celular que te di, nunca se sabe cuándo te vaya a necesitar ¿de acuerdo?
—Sí.
Se levantó de la silla y me guio hasta la que sería mi oficina, le di un breve vistazo y todo me pareció que lucía bien, me senté en la silla, miré el escritorio y le sonreí.
—Todo me parece que luce como se debe.
—Solo una cosa más, no quiero que me pases llamadas que sean de Carmen del Valle ¿comprende?
—Claro, entendido.
¿Esa mujer quién era? ¿qué pasó entre ellos para que la despreciara de esa manera? ¿por qué se sabía tan poco de su vida?
—Bien, entonces, bienvenida oficialmente a mi empresa, espero que nos llevemos bien y podamos aprender uno de otro, cualquier duda o consulta avíseme.
Salió de la oficina y se sentó en la silla de su escritorio con su computara encendida, dejé mis pensamientos de lado y comencé con mi trabajo, revisé los pendientes del día; debía iniciar con una reunión a las diez de la mañana con el equipo de diseños y posterior tenía que recibir a un cliente en su oficina, sería un día agitado para ambos.