Capítulo VI

1801 Words
Los segundos se convirtieron en minutos esperando. No hubo respuesta del otro lado. Entonces me rendí por los momentos deseando que mi madre estuviera sana y salva. Volví a esconderme muy bien el móvil entonces procedí a lavar mi cara con un poco de agua del lavabo. Utilicé una pequeña toalla, que estaba ahí y por unos segundos me dediqué a pensar lo que había percibido recientemente. Me importaba una mirada que Agnes no me creyera. Yo sabía la verdad. La tierra se había encontrado sumida en un montón de dolor y ya había sido el tiempo de abrir los sellos. La hora del juicio había llegado. Yo lo sentía dentro de mí. ¿Por qué sino había tenido ese sueño repetitivo? Lo que sí no entendía era porqué yo había sido seleccionada para tener esta premonición. Cerré los ojos tratando de desviar mis pensamientos. No era bueno que me obsesionara con esto. Apoyé mi frente en el espejo en el que anteriormente me había estado mirando y mi memoria me recordó lo que minutos atrás Dante me había dicho. Él no confiaba en Elías y Agnes. Y para ser sincera yo tampoco lo hacía. Sin embargo mi corazón dio un vuelco al recordar que había dado a entender que en mí sí confiaba. Después de todo me había prestado su móvil. Además él conocía mi apellido sin yo habérselo dicho antes. Eso quería decir que estaba interesado en mí, que me conocía. ¿O no? Una bobalicona sonrisa se formó en mi rostro ante esto fue entonces cuando la realidad me golpeó. Entre las personas que no confiaba no había incluído a Bethania y acababa de conocerla. Lo que me recordaba que no podía tener muchas esperanzas. Algo se removió en mi estómago trayéndome a la cruel realidad. Entonces suspiré abriendo mis ojos observando con detalle mi aspecto. Estaba desaliñada. Mi cabello caía sobre mí rostro desarreglado, mi ropa lucía sucia y descuidada entonces comparé a Bethania conmigo y casi reí ante lo absurda que estaba siendo. Era obvio que Dante confiaría en la chica sexy y en la pobre temblorosa que casi había caído al vacío. Aunque estaba más que claro quien le interesaría más. Tragué saliva incómoda echando otra mirada a mi alrededor. Mis manos instintivamente fueron a mi cabello arreglándolo un poco con los dedos, sintiendo las suaves hebras entre mis manos, rápidamente me hice una trenza floja para no verme tan mal. Probablemente fuera estúpido compararme con alguien más dadas las circunstancias. Sí embargo no podía evitar hacerlo. Bethania era una belleza pelirroja, altísima y letal, ya lo habíamos presenciado al ver cómo se había deshecho de esa cosa que la atacaba. Además poseía un cuerpo de infarto, sumado a esto un rostro de ángel. Está claro quién sería más atractiva para Dante así que no podía hacerme ilusiones, tenía que tenerlo bien claro. Ya lista me aseguré que el móvil permaneciera en un lugar poco visible y salí para ver a Agnes acostada sobre la cama individual, Elías sobre una de las colchonetas mientras Bethania y Dante charlaban por medio de murmullos que creí íntimos. Acto seguido me mordí el labio inferior sintiéndome extraña. De alguna manera dolida, angustiada. Pero yo sabía que esto pasaría. Cuando comencé a caminar en dirección a mi colchoneta ambos dejaron de hablar para posar sus ojos sobre mí ocasionando que me tensara con más fuerza. — ¿Todo bien? —preguntó la chica y yo asentí como respuesta. —Todo lo bien que se puede estar aquí, sabiendo que todo lo que conoces perecerá —fue mi respuesta antes de darles la espalda y acostarme en la colchoneta tratando de conseguir el sueño. No quería sonar grosera aunque lo había hecho. Nadie habló después de eso, de hecho, pronto apagaron la linterna sumergiéndonos en un silencio angustioso. Mientras más transcurría la noche yo solo podía dar vueltas en la colchoneta pensando qué pasaría el día de mañana y sobretodo si sobreviviría al Armagedón. Un escalofríos me recorrió entera y más o menos cuando calculé que todos dormían decidí devolverle el móvil a Dante. Solo que al no ver nada recordé dónde se encontraba su colchoneta y a paso lento, sin hacer ruido, caminé hasta esta. No obstante no me imaginé el fallo que tendría. Por tonta me tropecé con algo y caí sobre la piel caliente de Dante porque sabía que era él y no Elías. Un jadeo murió en mis labios para no evidenciar mi penoso asalto pero obviamente él lo sabría. De hecho, ya estaba cubriéndome con sus manos mi cintura. Enseguida sentí como mis mejillas ardieron de vergüenza. —Lo siento tanto, yo... Venía a entregarte tu móvil —susurré para que los demás no oyeran y esperé un momento su respuesta, aunque se mantuvo mudo por unos segundos pero después me respondió. — ¿Te ha contestado tu familia? —susurró de forma mesurada tan cerca de mí oído que el vello de mi nuca se erizó por completo. Su respiración chocaba con mi cuello ocasionando que mi corazón latiera a prisa y que mi propia respiración se acelerara como si hubiera corrido una maratón. Vergonzosamente mis pezones se fruncieron al estar en contacto con su piel caliente aunque yo si llevara una camisa. Sin embargo yo sola no reaccioné a nuestra cercanía. Él también lo hizo. Podía sentir la tensión en su cuerpo y no solo eso... Su m*****o empujaba mi vientre haciéndome notar su pecaminoso deseo. Por un momento quise impulsarme hacia arriba. Moverme en torno a él pero rápidamente me reprendí por esos pensamientos. Estaba desvariando. Coloqué una mano en su pecho sintiendo su pectoral contra mi piel y tuve que contener el aliento ante lo bien que se sintió. Me impulsé hacia arriba mordiéndome el labio inferior buscando su rostro en la oscuridad de forma inútil. No podía percibir ni una chispa del brillo de sus ojos. Si creía que él me dejaría ir tan fácil estuve equivocada. Sus manos se mantuvieron en mi cintura como cadenas para no dejarme ir y éste fue otro golpe para mi corazón. Caí suavemente sobre su pecho otra vez conteniendo un gemido. ¿Cómo debía interpretar esto? Pero yo no dije nada. —No, mi madre no ha contestado, sin embargo, tengo la esperanza de que esté sana y salva —susurré respondiendo a su pregunta. Y sin que lo esperara comencé a deslizar mi mano entre nosotros tocando su sedosa piel pero no fue a propósito. Iba a sacarme el móvil y dárselo. Fue m*****o endurecido y juro que me sentí paralizar. Él por otra parte se tensó. Todo su cuerpo se volvió como una roca. Y cerré mis ojos avergonzada apoyando mi frente en la piel caliente de su pecho para finalmente encontrar el teléfono y sacarlo casi sin aliento. —Lo siento —susurré una vez más súper apenada aunque algo se había encendido en mi interior—. Trataba de sacar el móvil de mi cintura. —Lo entiendo —fue lo único que dijo cuando le puse el teléfono en una de sus palmas. Por supuesto, la que había soltado mi cintura. Esta vez me dejó ir y yo apresuradamente me levanté de su cuerpo apenas. Antes de murmurar le un «gracias», no obstante él no respondió. Entonces me devolví a mi colchoneta tratando de no volver a caerme. Aunque este tropiezo hubiera sido afortunado. Durante el resto de la noche traté de dormir pero apenas pude dormitar. Así que volví a soñar con el Armagedón. * Al día siguiente todo parecía tranquilo y en calma pero más tarde descubriríamos que no era así. Que la calma siempre va un paso antes que caos. Un repentino temblor muy fuerte comenzó a sacudir la tierra alertándonos todos. — ¡Rápido, tomen todo lo que puedan y salgamos de aquí antes de que quedemos atrapados! —gritó Dante. Rápidamente tomamos provisiones y Agnes fue la primera en subir las escalerillas que había colocado Dante. Fue rápidamente seguida cómo era de esperarse por Elías. — ¡De prisa! —chilló Bethania comenzando a subir la escalerilla tambaleándose y tuve que sostenerla para que esta no se cayera. Los nervios y la ansiedad revolvían mi estómago. Cuando ella salió fui la siguiente y Dante sostuvo la escalerilla como había hecho yo con Bethania. Sin embargo el terremoto parecía subir de intensidad con cada segundo que transcurría. Mi corazón latía frenético bajo mi pecho al ver que Dante iba por los lentes que había dejado olvidados y que ni siquiera había notado mi ceguera ante el miedo. — ¡Vamos Dante! —rugió Bethania animándolo. Mi terror era tal que yo solo gritaba su nombre. — ¡Dante! ¡De prisa! Entonces cuando comienzó a subir la escalerilla se cayó como era de esperarse dada la magnitud del terremoto. Mi respiración se cortó al ver como con cada intento él términaba sobre el suelo. Fue peor cuando percibí como las rocas de una montaña frente a los otros comenzaban a desprenderse y rodar en nuestra dirección. Si no hacíamos algo terminaríamos todos muertos y Dante sepultados sobre la tierra. Me gire a buscar a Elías sin embargo éste había desaparecido junto a Agnes. — ¡Dante! —grité otra vez arrodiyándome para posar mi mano en la tierra y la otra extendida al interior de la cueva. — ¡Salta! — ¡No tienes la suficiente fuerza! —dijo el con frustración—. Vete Adiari. — ¡No, no voy a dejarte! Entonces Bethania hizo lo mismo que yo animándolo a que saltara. Que las dos conseguiríamos subirlo. Él se mostró dubitativo sin embargo luego de un momento saltó pero no pudimos sostenerlo. De reojo vi como las piedras corrían en picada en nuestra dirección y Bethania me apartó enseguida. Entonces la caída fue inminente solo que nosotras no fuimos el foco, si no Dante. — ¡Dante! —chillé entre sollozos pero las piedras rebosaban la cueva lo que quería decir era que él había quedado aplastado. Mis lágrimas cayeron por mis mejillas a borbotones mientras temblaba en los brazos de Bethania. De repente todo se fue desvaneciendo entonces volví a abrir mis ojos encontrándome con el familiar el rostro de Dante. Un alivio devastador me golpeó y sin detenerme lo abracé lloriqueando en su hombro como una niña. —Adi... —susurré él de forma tan íntima que me estremecí en sus brazos mientras él me abrazaba como si pensara que iba a romperme. —Tenemos que irnos de aquí, Dante —murmuré aún sin soltarlo. Luego de un breve tiempo él susurró de vuelta. —Lo sé... Por suerte solo había sido un sueño, ahora tendríamos que huír lo más pronto posible antes de que el sexto sello fuera abierto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD