Capítulo 4 — Las formas del peligro

316 Words
Isla siempre había pensado que el cuerpo era una forma de lenguaje. Y el de Dante hablaba en voz baja. No era alto de una manera obvia, ni imponente en el sentido fácil. Era denso. Como si el espacio se tensara alrededor de él. Tenía hombros anchos, postura relajada, quietud controlada. No pasiva: contenida. Su rostro tenía una mezcla peligrosa: rasgos definidos, mandíbula firme, una boca que no tranquilizaba, ojos oscuros que no reflejaban: absorbían. Isla era lo contrario. No frágil. Precisa. Su cuerpo ocupaba espacio sin pedir permiso. Cabello oscuro, rostro tenso de alguien que piensa más de lo que dice. Ojos claros, lúcidos. —Te ves diferente hoy —dijo Dante. —¿Eso es una observación o una estrategia? —Ambas. Ella se sentó frente a él. —Dijiste que si no te ayudaba alguien moriría. No dijiste quién. —Porque si te lo decía no vendrías. —Eso te hace manipulador. —Sí. Pero honesto ahora. —No borra lo anterior. —Pero lo vuelve interesante. —Dime por qué yo. —Porque ya cargaste con algo que no era tuyo. Isla se tensó. —No sabes nada de mí. —Sé que un caso tuyo terminó en una muerte que no estaba en el expediente. Sé que pediste que no se apelara. —Eso es mentira. —Es silencio. Isla bajó la mirada. —No era mi decisión. —Pero fue tu firma. —No tenía todas las piezas. —Nadie las tiene. Solo elegimos con cuáles vivir. El silencio fue reconocimiento. —No te acerques a mí usando eso. —No me acerco. Te quedas. Entonces sonó la alarma. Un sonido metálico, cortante. —Visita terminada. Las luces cambiaron. El mundo volvió. —Ahora sabes por qué no puedes dejar esto —dijo Dante mientras se lo llevaban. Isla no respondió. Pero su mano temblaba. Y no era por miedo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD