Encuentro inesperado

1313 Words
Encuentro inesperado Una sonrisa en los labios de Peter y una enorme sorpresa en los ojos de Elena. Transformaron el momento en algo muy divertido para él. Él era quién tenía su maleta, su diario y ¡su Biblia! -- Cuando iba a preguntarle, el taxista tocó su claxon y molesto Peter miró hacía él. ¡Disculpa amigo!. Prometo volver en unos minutos. Lo que no prometo es volver en el mismo taxi. -- dijo mirando a Morís y arrugando la nariz. Algo que le parecio divertido a Elena y que la hizo sonreír. Los ojos de Peter se encontraron con los suyos causándole rubor en sus mejillas. Peter se marchó en el taxi rumbo a su departamento con muchas expectativas acerca de la mujer que había tomado su maleta por error. Había encontrado una razón más para quedarse unos días más en Montreal. Ya no era solo la idea de escaparse de su padre por un par de días. Estaba interesado en conocer más de cerca a la bella trigueña, prima de Morís. Llevaba su mente llena de esperanzas y recordando ilusionado el rubor en las mejillas de Elena. Al llegar pagó al taxista y tomó su maleta. Pero cuando iba a abrir la puerta se llevó una desagradable sorpresa.. ¡Hola hermanito! -- Su hermano abrió la puerta ¿Qué haces aquí Alex? -- le preguntó. Pero su respuesta vino de dentro del departamento. ¡Vinimos por ti! ¡Nos vamos de viaje ahora mismo! Toma tus cosas y vámonos, no puedo perder más tiempo. Alex tiene los pasajes del avión.. Apresurate muchacho, ¡no te quedes ahí mirando! -- le ordenaba su padre Como si estuviera envuelto en un mal sueño. Tomó su maleta y guardó toda la ropa nueva que había comprado hacía un par de días. ¡No sabía que tenías dos maletas iguales! -- le dijo Alex tomando la de Elena. ¡Deja eso! -- le dijo arrebatandole la maleta de la mano. Riéndose su hermano pensó ayudarlo a empacar para que terminara más rápido. ¿¡De quien es esto!? -- Dijo sacando del cajón al lado de la cama de Peter un diario con portada de rosas. ¡Dame eso! -- Molesto Peter lo arrebató de la mano de Alex impidiendo que su padre lo viera. Abrió la maleta de Elena y lo puso dentro. ¿¡Trajiste a una mujer a nuestro departamento!? -- preguntó Alex con la intención de burlarse de su hermano, al observar a Peter guardar el diario que olía a perfume de mujer en una maleta que había sacado del closet. ¡Claro que no! --Respondió muy irritado ante la risita de su hermano. ¡Dime Peter! ¿Quién es esa mujer que usa un perfume tan dulce?. ¡Me gusta el olor de su perfume! Tal vez si tú me la presentas, no le diga nada a papá de que la trajiste aquí. ¡Dile lo que quieras Alex! Yo no he traído a una mujer a este departamento nunca. ¡Tal como lo prometimos! Una promesa que yo e cumplido. Pero que no estoy muy seguro de que tú la cumplas. Jajajaja.. ¡Eso no lo sabras nunca! -- le dijo Alex riéndose en la cara de Peter. Déjense de tonterías y vámonos que ya llamé un taxi -- les dijo su padre al ver a Alex reír. Las dos maletas gemelas estaban en las manos de Peter. Le pidió a su padre pasar primero a la casa de Morís que estaba desviandose solo unas cuadras del aeropuerto. Me está esperando para almorzar papá y quisiera despedirme de él y de Diana. Además le compré algo a su hijo y quisiera darselo en persona -- le pedía a su padre. ¡Envialo por correo! Lo puedes llamar cuando estemos en el aeropuerto y disculparte con él . ¡Ahora sube al taxi! Que se nos hace tarde. -- le ordenó su padre. La orden de su padre y la risita de su hermano lo hacian enfurecer. Deseaba decirle a ambos que no iría con ellos, que tenía otros planes. Y en esos planes estaba conocer a Elena. Pero su padre lo trataba como a un niño y le había prometido a su madre no oponersele ni discutir con él mientras ella viviera. Una discusión que tuvo con su padre años atrás cuando le ofrecieron un trabajo en Riad, hizo a su padre enfurecer y esa impresión le provocó a su madre un infarto. Ella debía estar tranquila y eso significaba soportar las exigencias autoritarias de su padre. Por amor a su madre. Pero no esperaría hasta llegar al aeropuerto para disculparse con Morís y también disculparse con Elena. Llamó a su amigo: Morís perdona no puedo acompañarlos a almorzar. Mi padre y Alex están aquí. Vinieron por mí al departamento. Nos vamos de viaje de negocios a Amsterdam. Te lo devolveremos en una semana -- bromeo Alex, interrumpiendo la conversación. Dile que le envió saludos a Arturo -- le dijo su padre. La conversación dejó de ser privada y se volvió incómoda. Te llamaré cuando esté en el aeropuerto para disculparme con Diana. Te llamo al llegar. -- dijo y colgó Estaba ¡tan molesto! Todos sus planes se fueron a la basura con la presencia de su padre y de su hermano. Al llegar al aeropuerto presentaron sus documentos y dejando todo en orden, Peter se alejó de ellos para llamar a Morís. Disculpa amigo. ¡Tú sabes como es mi padre! Disculpame con Diana por favor. ¡No te preocupes! conozco muy bien a tu padre y sé lo irritante que puede ser Alex. Lamento que no pudieras escaparte de ellos.. ¡Yo también! Morís, ¿me podrías poner al teléfono a tu prima? me gustaría disculparme con ella también. ¡Claro! -- le dijo y llamó a Elena. Sí -- respondió Elena, algo confundida y apenada con él.. -- ¡Perdón por la confusión! Le aseguro que no toque nada -- se disculpaba con Peter Yo también me disculpo. ¡Y aún más! que tendré que llevarme tu maleta de viaje conmigo a Amsterdam. ¡¿Ámsterdam?! -- dijo con asombro Sí, mi padre y mi hermano vinieron por mí y no pude convencerlos de que pasaramos por la casa de Morís para dejar tu maleta. ¡Perdón por eso! Bueno, al menos mi maleta tendrá el sello de viaje de un lugar tan bonito como ese. ¡Algún día me gustaría conocerlo! Estoy seguro de que te gustaría. Es muy verde y tan bello como tus ojos.. ¡Sabía que salías con una mujer! -- le dijo Alex a su oído. Pero Elena lo pudo escuchar también Disculpa a mi hermano, parece un niño grande. ¡Creo que nunca maduro! ¡No te preocupes! Sé que se siente que se inmiscullan en tu vida -- le dijo Elena ¡Gracias Elena! ¡Hoola Elena! -- Dijo Alex al teléfono en son de irritar a su hermano. Tengo que colgar. Una pregunta: ¿¡Cuando te vas Elena!? En dos semanas -- respondió ¡Excelente! Entonces te veré cuando vuelva. Te invito a un cafe y allí te devolveré tu maleta. Esta bien. ¡Te espero! -- le prometió Elena Esa promesa de verse otra vez hacía feliz a ambos corazones. ¿Que tenía Dios preparado para ellos -- se preguntaba Elena Esa pregunta hizo sonreír a Elena ante la mirada divertida de Morís y de su esposa Diana. He hizo sonreír también a Peter mientras colgaba la llamada. ¿Podría ser esta la oportunidad que he estado esperando?. Una mujer diferente que pueda comprender mi corazón. ¿¡Podría ser esa mujer Elena!? Con esos pensamientos en su cabeza que lo hacían feliz, estaba seguro que podría soportar todo lo que viniera de su hermano Alex y también lo que viniera de su padre.
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