SELENA JONES
- No tienes porqué meterte en estos asuntos Selena, no eres más que una escuincla sin futuro-había dicho mi padre.
Me puse a llorar en frente de él, y eso solo significaba una cosa en la familia jones.
Decepción.
Para mi familia yo era la débil, no sabía controlar mis sentimientos y la culpabilidad que me abrumaba, solo quería estar tranquila. Lamentablemente eso con la familia que tenía, me era imposible.
Ellos siempre decían que debíamos decidir ser débiles o cazadores.
Yo no elegí ser débil, esa era mi esencia, lloraba porque me gritaban fuerte, o porque mi cachorrito había muerto. Eso me hacía débil. Tener culpa, tener sentimientos y miedo era una decepción para mi familia.
Los asuntos de los que hablaba mi padre eran unos asuntos con las drogas que tenían. Traficaban en secreto todo tipo de drogas. Y me había dicho que yo no tenía futuro, porque es lo que creía al verme siendo gentil con las personas, me gustaban mucho los niños y le había dicho que quería ser maestra. Obviamente eso era un insulto para los jones, ellos creían que solo se tenía futuro con los negocios ilícitos de la familia, saber defenderse, asesinar sin remordimiento y jalar un gatillo con puntería.
No sé si sea lo correcto ir a pedir ayuda a mi hermano, Santiago.
Él es de esas personas a las que no les deberías pedir un favor por que sientes que les debes algo, y realmente es como te lo hacen ver.
Si pido ayuda a mi familia, a mi hermano, tendré que contarle lo que pasó la noche en que papá me gritó más de lo que debería.
No sé si sea bueno sacar a la luz mi pasado.
Menos con Santiago.
Beck no lo sabía, tampoco sabía todo mi pasado, ni mi forma de huir, ni mucho menos los desastres que ocasionaron mi huida hacia mi libertad.
Estaba cansada de estar huyendo siempre. Hace seis meses que no los veo.
Lo único que sabía mi esposo es que tenía una familia con la que no me llevaba bien.
No los detalles, agradecía muy desde el fondo de mi alma que nunca preguntaba.
Ahora tendría que decírselo.
Hace unos días, cinco, para ser exactos, me encontraba de camino a la dirección, la oficina de Beck, tenía las llaves y necesitaba sacar unos papeles. Además de los elementos audiovisuales para mis alumnos de sexto de primaria.
Abrí la puerta, no estaba con llave, me sorprendí mucho, pero lo dejé pasar. Entré y veo a alguien sentado en la silla del director.
- Tu m'avais manqué, princesj cmnse-había dicho sentado con un traje impecable y una mirada seria.
No pude articular ninguna palabra.
- Vous ne vous en sortirez pas cette fois, n'est-ce pas ?
No lo soporté más y me sujeté la perilla con temor y me fui corriendo.
Alguien me preguntó algo, no supe que era ni que quería. Solo le dije que necesitaba aire. Fui al patio a tranquilizarme, quise volver y decirle que por favor se fuera, que tenía una familia, que no me siguiera.
Esa persona era mi padre. Su semblante serio, algunas canas adornaban su cabello, tenía un rostro demacrado y algo flaco.
No sé cómo habrá conseguido mi dirección de nuevo.
Sería imposible que alguien de mi familia supiera donde estaba.
Creí que por fin se había dado por vencido y decidido olvidarse de mi existencia.
- Cariño, ¿estás bien? -preguntó algo preocupado tocándome el hombro.
Mis pensamientos se vieron interrumpidos por la llegada de mi esposo, Beck.
Este era el momento.
Necesitaba decírselo, Jena acaba de dormirse y tendríamos tiempo a solas.
- Beck-pronuncié aun dudosa.
- ¿Qué pasa nena?
No podía seguir mintiéndole.
- Yo… yo nunca había querido hablar de mi pasado.
- Lo sé cariño, y lo entiendo, no necesitas hacerlo ahora, no es necesario.
Amaba lo mucho que comprendía mi silencio.
- ¿Pasa algo malo? -ahora se escuchaba preocupado.
- Tengo que contarte algo…
Dudé un poco, pero continué.
- Sabes que mi nombre es Selena Jones, sabes que vengo de Seneva y que tenía problemas con mi familia-él asintió- sucede que el día que te conocí, yo estaba huyendo.
Vi a alguien a lo lejos, necesitaba esconderme, necesitaba estar a salvo.
Choqué con alguien, eso provocó que cayera al suelo.
- ¿Estás bien? -preguntó ayudándome a levantarme.
Era un muchacho de piel pálida, cabello castaño desordenado y semblante preocupado y dulce, unos ojos color miel y muy alto.
Acepté su ayuda y me invitó a entrar al restaurante de al frente.
No hizo preguntas, me gustó eso. Me invitó a cenar en aquel restaurante y después de eso me acompañó a un hotel.
- Sea lo que sea que estaba pasando-sujetó mis manos- si me necesitas háblame.
Dentro de mi mano había dejado una tarjeta que dictaba su nombre y número.
Beck.
- Lo recuerdo, ¿pero de qué huías? -su semblante es aún más serio, pero parece dulce.
Suspiré y continué.
- En Seneva, hay una familia muy rica y poderosa, son los Jones, ellos pueden usar cualquier problema a su favor. Esa familia despiadada, tenía un hijo y una hija. Esa soy yo, mi padre, Mathew Jones, es un empresario digno del prestigio que carga su apellido. Mi abuelo empezó ese patrimonio, con todos sus ahorros creó una empresa de motocicletas, creció y se volvió una de las mejores marcas, mi padre le siguió, volviéndose el gerente y dueño de esa empresa cuando mi abuelo murió, bueno, lo mataron. Mi padre estaba tan cegado con la muerte de mi abuelo que empezó a enseñarnos defensa personal, el uso de armas, como armarlas y a disparar, nos enseñó las técnicas básicas de tortura y mutilación, sé que asusta mucho Beck, pero te estoy siendo lo más sincera posible. Para mi padre yo era la débil de la familia. Y por esto me encomendó el trabajo más horrible que he hecho. Mi madre, Martha Jones, trabajaba como docente en la universidad, un día, por saldar cuentas con mi padre, la secuestraron, pedían millones por su rescate, mi padre no dio nada. Como él decía que yo era débil, me ordenó ir con mi hermano, Santiago Jones, en su rescate, y matar a todo aquel que estuviera presente. La buscamos, tardamos una semana en encontrarla, preparamos todo el armamento que necesitaríamos, supliqué a mi hermano que no me dejara hacer eso, pero el no dio su brazo a torcer. Ese día matamos a mucha gente, había un niño, no quise matarlo, Santiago me insultó mucho y le dispararon a mi madre en el estómago, con un disparo en la cabeza y sin un tipo de remordimiento asesinó al niño, fue una distracción decía él. Mi madre recibió todos los cuidados en el hospital, pero no logró salvarse, murió a manos de los enemigos de mi padre.