Al llegar al Estudio del Abogado mi madre y mi hermana ya se encontraban reunidas con él, la Secretaria me hizo pasar y luego de saludarlos tomé asiento esperando a que el Letrado les terminara de explicar. Fue conciso y concreto, impersonal diría, conmigo su trato era distinto. Luego de leerles todo, ambas mujeres le preguntaron dónde deberían firmar, pero antes de esto mandó a llamar a un Escribano o Notario para que certificara las respectivas firmas. Ellas se llevarían un porcentaje de las ganancias de la Concesionaria mayor y yo tendría que trabajar para eso, “sabemos que el mayor sacrificio lo hace Alejandro porque hasta deberá dejar de estudiar”, —dijo mi madre— y el Abogado afirmó la cuestión aseverando, “lo que cuesta vale señora, sin dudas, pero ya se verán los frutos”. Una vez q

